«Cuando empecé a defender los derechos humanos sabía que podría morir en la cárcel»

Ahmed Ali, en su visita al IES Giner de los Ríos./Antonio De Torre
Ahmed Ali, en su visita al IES Giner de los Ríos. / Antonio De Torre

El fotoperiodista egipcio Ahmed Ali explicó ayer a los alumnos del Giner de los Ríos y el María Moliner cómo huyó de su país tras condenarle a 25 años de prisión

ÁLVARO GÓMEZSegovia

Fue condenado a 25 años de cárcel sin estar presente en el juicio por el simple hecho hacer su trabajo. El fotoperiodista Ahmed Ali (1992) huyó de Egipto, su país natal, cuando se enteró de la condena que le impusieron por varios supuestos delitos: ataque al Estado, a los cuerpos de seguridad, por escribir noticias falsas o por sacar información del país. Unido a Amnistia Internacional desde 2012, Ali visitó ayer los institutos Giner de los Ríos y María Moliner para contar su historia a los jóvenes en el día en que se conmemoró el 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos.

–¿Por qué fue condenado a 25 años de prisión?

–Por hacer mi trabajo. Grabé un vídeo en el que una persona me contó su historia, ni siquiera di mi opinión. Cuando estás en un país sin democracia o dictatorial comoEgipto ahora mismo, los gobiernos no quieren que las personas hablen de política ni de derechos humanos. 61.000 personas están en la cárcel por la misma causa.

–Contar su historia a los jóvenes es una buena herramienta para concienciar sobre la violación de derechos humanos.

–Sí. Cuando yo era joven me hubiera encantado saber la situación de otros países y aprender de ello. Lo que hacemos es una charla, hablamos como amigos y aprendemos del otro. Algunos de los chicos me han contado cosas muy interesantes que yo no sabía. Aprendo de ellos también.

–¿Los jóvenes muestran interés en estas charlas?

–Los primeros minutos están distraídos, pero en cuanto escuchan se interesan mucho. Los jóvenes me escuchan más que los mayores y preguntan más, quieren saber más. Me plantean cosas que ningún adulto ha hecho antes.

–Lleva dos años viviendo aquí, ¿cree que en España se respetan los derechos humanos?

–Si comparamos con Egipto, sí, España está bien. Pero si lo hacemos con otros países, está un poco por debajo. La mayoría respetan los derechos humanos y, por ejemplo, aquí no hay mucho racismo en comparación con otros países de Europa. Cuando yo empecé, Palestina se convirtió en una causa muy especial para mí.Aquí en España se defiende mucho esa causa y eso me gusta mucho.

–Vivió la Primavera Árabe en Egipto, ¿que sintió tras la caída de Mubarak?

–Es como estar 30 años en una habitación muy cerrada. No hay luz ni agua, no hay comida, no hay nadie. Es como si alguien te abre la puerta. Fue genial para nosotros, nos sentimos libres y que podíamos cambiar el país. Podíamos planificar nuestro futuro, podíamos volar. Al final solo lo sentimos unos días con el régimen que vino después.

–La situación no mejoró.

–No, después de Mubarak llegaron al poder los militares por un año, pero ellos no quieren dejar el poder. La gente volvió a la calle y después de los militares llegaron los Hermanos Musulmanes, que es como una dictadura de la región. Volvimos a salir a la calle, pero con Al-Sisi no lo podemos hacer porque la policía te mata. Ahora mismo estamos buscando la manera para poder volver a las calles.

–Durante estos años, ¿ha sentido miedo?

–Cuando empecé el camino de la política y la defensa de los derechos humanos yo sabía que un día podía morir en la cárcel o entrar y no salir. Es algo que asimilas. Pero cuando me condenaron a 25 años no me lo podía explicar. A personas pertenecientes a mafias, que se dedican a la venta de armas o de droga les condenan uno o dos años, o incluso meses, ¿por qué me condenan a mí 25 años por defender los derechos humanos? Solo tuve miedo una hora, después tuve que relajarme para ver qué hacer. A los dos días salí del país.

–¿Ahora se siente libre?

–Sí, me siento libre, pero no totalmente. No puedo volver a mi país. Aquí soy libre porque vivo como quiero, hablo de derechos humanos cuando quiero y hago muchas cosas, pero me gustaría poder ir a mi país.

–Los alumnos van a poder ver una exposición de sus fotografías, ¿qué van a aprender?

–Es el mejor trabajo que he hecho. Tenemos que estudiar y leer más. Tenemos que viajar y abrir la mente a otras personas. Yo aprendí un montón de cosas cuando empecé a viajar a otros países de África y también aquí. Cuanto más estudiemos más vamos a aprender. Todos los líderes de los países dictatoriales no quieren que la gente aprenda, porque si aprende, piensa. Y si piensa, pueden suceder cosas.En mi opinión, estudiar y leer es la mejor opción para poder cambiar el mundo.

 

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