Segovia se entrega al pop eléctrico de Alaska y Fangoria

Alaska sale sonriente del teatro Juan Bravo. /Antonio Tanarro
Alaska sale sonriente del teatro Juan Bravo. / Antonio Tanarro

El dúo formado por Olvido Gara y Nacho Canut, que celebra treinta años de carrera, abarrota la Plaza Mayor

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

El día más largo del año, el solsticio de verano, fue el viernes, cuando comenzó la estación. De manera que este domingo fue uno de los dos terceros con más horas de luz diurna, y aunque la noche fue corta desde la concepción astronómica, fue quizá la más prolongada por su contenido, repleto de propuestas para celebrar la festividad de San Juan. Comenzó la actividad nocturna a las diez y media en la Plaza Mayor, con el concierto de Fangoria, el veterano grupo pop que forman Alaska (Olvido Gara) y Nacho Canut, con sus ritmos electrónicos reconocibles y muy bailables. Y la plaza se llenó. Un público numeroso esperaba a la popular Alaska, que con Canut cumple treinta años en los escenarios ofreciendo las canciones que siguen bailando varias generaciones, que conservan la esencia del 'glam-rock' de los 80 y que buscan mostrar al público ese glamour que han vuelto a recoger en el disco con el que celebran su trigésimo aniversario, 'Extrapolaciones y dos preguntas 1989-2000', que es su álbum número 13 y que mantiene el espíritu de la coreada 'A quién le importa' en canciones como '¿De qué me culpas' y '¿Quién te has creído que soy?', además de versiones de otros temas de Carlos Berlanga, Los Sencillos, McNamara o Los Planetas.

No hacía falta , porque la noche era suave y agradable, pero Alaska y Fangoria ya levantaron expectación durante el ensayo para ajustar el sonido en el escenario situado delante del teatro Juan Bravo y después, en su actuación calentaron el ambiente justo antes de la hoguera de San Juan, el enorme fuego que encendieron y vigilaron los bomberos para que cada cual quemara lo que desecha, sean malos deseos o cosas vanas. De forma simbólica, es obvio, como todo lo que se celebra esta noche cargada de tradiciones y misterios, y hay quien dice que mágica.

Alguna motivación de este tipo atrae a los participantes en la marcha nocturna de Las Cuatro Ermitas, que cumplió nueve ediciones para que los caminantes hagan el recorrido entre la ermita del Cristo del Mercado y la de Juarrillos, donde dice la tradición que esta madrugada el sol sale dando vueltas.

Pero todo esto fue al final del domingo, en la noche-madrugada del lunes, porque el programa de fiestas tuvo el componente teatral muy marcado desde la mañana. El programa de Territorios Ja! comenzó con retraso, los norteamericanos del dúo Acrobuffos tuvieron que esperar a que pasara la procesión del Corpus para comenzar su espectáculo 'Waterbombs', de modo que amenizaron la espera (hasta casi la una y media, cuando estaba programado el inicio media hora antes) con movimientos de mimo, alusivos al incesante sonido de las campanas de San Martín o al paso del cortejo religioso.

Los dos componentes de la pareja de Acrobuffos ya habían puesto en la maleta roja que situaron junto al escenario la hora indicativa de las 13:15, pero no pudieron cumplirla: la procesión se retrasó más de lo previsto; así que calentaron y calentaron los músculos para su espectáculo, sorprendente, muy interactivo con el público (muy numeroso, que fue llenado la escalinata de san martín durante la espera), con sus juegos de agua (globos que explotan) y sus acrobacias.

Casi a la misma hora actuó en la Plaza Mayor la compañía española Trapu Zaharra, habitual en Territorios Ja!, también con retraso, claro, con su montaje 'Turisteando', pleno de humor como acostumbra.

Comida y sobremesa

A la hora de la comida la cita fue en la Alameda de la Fuencisla, con la paella popular cocinada por la Asociación de Cocineros a la que asistieron cientos de segovianos, entre ellos la alcaldesa en funciones, Clara Luquero, acompañada por su hija Minerva y parte de su equipo. El lugar se llenó casi al completo y mucha gente prolongó bastante tiempo la sobremesa entre la arboleda.

Al caer la tarde, sorprendió en el Jardín de los Zuloaga la banda de la Escuela Municipal de Música yDanza Agapito Marazuela con un programa variado, con canciones de todas las épocas. Faltaba la velada. Por delante tenía el programa la Gran Noche del Teatro en la plaza de San Nicolás (con Yllana y Joseph Conrad), después de la Hoguera de San Juan y cuando ya sonaba la música de la orquesta Cañón en la Plaza Mayor. Ya entonces se preparaban los participantes en la Marcha Nocturna para ir hasta Hontoria, a la ermita de Nuestra Señora de los Dolores, luego a la de Nuestra Señora del Soto en Revenga, las ruinas de Santillana y la ermita de San Antonio de Juarrillos, para desayunar allí a la espera de que el sol saliera dando vueltas.