El edificio más caro de Castilla y León ya no está en venta por morosidad

Castillo de Castilnovo, en la provincia de Segovia. /El Norte
Castillo de Castilnovo, en la provincia de Segovia. / El Norte

La empresa que está detrás del Castillo de Castilnovo, en Segovia, figura en la lista de Hacienda por arrastrar una deuda de 2,1 millones de euros

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

De origen musulmán situado en el corazón de la comarca nordeste de la provincia de Segovia, en Condado de Castilnovo, el Castillo de Castilnovo era el edificio en venta más caro de Castilla y León. Era, en pasado, porque el anunciante retiró la oferta el pasado 29 de marzo. El precio que tenía era de 15 millones de euros, según un estudio del portal Idealista.com que analiza periódicamente las casas más caras de España.

No es que el inmueble haya logrado por fin nuevo propietario, después de estar más de cuatro años en el mercado. La razón es otra bien distinta y también económica. La sociedad anónima Castilnovo, con sede en la Comunidad de Madrid, es la que está detrás de la que hasta tres meses era la fortaleza más cara de España. Y de dicha compañía ha figurado como apoderado el abogado Manuel Corpas. Ahora, la empresa ha sido incluida por el Ministerio de Hacienda en la lista de empresas y particulares que adeudan una cantidad superior al millón de euros al fisco.

En concreto, según la citada relación de morosidad, debe 2,1 millones de euros. Cuando salió a la venta, el potencial comprador del Castillo del Castilnovo debía de asumir una hipoteca que encarecía el inmueble en unos 50.000 euros más. El precio en sí y la carga del crédito eran demasiado pesadas como para facilitar la operación. Y luego hay que sumar que las últimas aventuras empresariales que se fijaron en la fortaleza para sus negocios no salieron demasiado rentables.

Juana 'la Loca' vivió allí

El origen de la fortaleza se remonta a la presencia islámica en la península ibérica y algunos investigadores lo atribuyen a Abderraman I, quien lo habría fundado en el siglo VIII; otros se inclinan por la opción de que lo construyera Almanzor en el siglo X, si bien no se han encontrado restos arqueológicos de esa época, solo referencias literarias a una fortificación existente en torno al año 740 d.C. , posible origen del castillo actual.

En las estancias del Castillo de Castilnovo se alojaron los reyes Fernando I de Aragón y Leonor de Alburquerque. Posteriormente, Juan II de Castilla hizo entrega del castillo a su valido, el condestable don Álvaro de Luna, tras cuya ejecución Enrique IV lo donó a Juan Pacheco, marqués de Villena. Más tarde fue adquirido, junto con una gran extensión de tierras circundantes, por Fernando el Católico, lo que supuso la creación del Señorío de Castilnovo, que cedió a su hija bastarda Juana de Aragón en dote para su matrimonio con don Bernardino Fernández de Velasco.

A la muerte de Felipe el Hermoso en 1506, la reina Juana se hospedó en el castillo para estar en compañía de su media hermana, la cual murió en 1510, con lo que la fortaleza pasó a su marido, el duque de Frías, a cuya casa quedó vinculado.

México y España

Los muros no solo son testigo de un trocito de la historia del Reino de Castilla y de España, también han sido durante muchos años un fenomenal lugar de encuentro artístico, social, económico, cultural e incluso diplomático entre España y México. Un poco antes, en los años 80 del siglo XX, los marqueses de Quintanar vendieron esta fortaleza a una asociación hispanomexicana llamada Castilnovo. Esta sociedad anónima amplió su espacio con un gran salón y una biblioteca española y mexicana.

En aquella operación, publicada por el Boletín Oficial del Registro Mercantil, se sustituyó el consejo de administración de la sociedad (en el que Corpas era secretario) por la figura de un administrador único, que recayó en el que era presidente de la Fundación Cultural Hispano-Mexicana de Castilnovo.

José Gárate Murillo fue el principal promotor e ideólogo de que el castillo en tierras segovianas fuera el escenario elegido para los eventos de intercambio y convivencia entre las delegaciones de ambos países. Eran famosas las fiestas que organizaba amenizadas con grupos de aquí y de la otra orilla del Atlántico. Entre los objetivos de la fundación estaba el de «estrechar relaciones entre los pueblos de España y México a través de conferencias, exposiciones, campamentos de verano infantiles y festivales».

Objetivo de los cacos

Además, el castillo es un auténtico depósito de obras de arte y artesanía hispano-mexicanas. Alberga las bibliotecas Miguel Alemán Valdés y Marqués de Lozoya, con más de 50.000 volúmenes. Por desgracia, ese patrimonio que custodia la fortaleza no ha pasado desapercibido para los cacos.

En agosto de 2015, se tuvo conocimiento del robo de once monedas de inversión mexicanas acuñadas en 1930 en oro y plata, con un peso de 41 gramos cada una de estas piezas históricas . La intervención efectuada entonces por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil permitió imputar a un hombre. El valor económico del botín era de unos 9.000 euros.

La penúltima vida que ha tenido el castillo fue hostelera. En abril de 2012, abrió como hotel y restaurante. Estuvo en funcionamiento algo más de un año. La fortaleza cuenta con 5.457 metros cuadrados construidos y cinco plantas con 21 dormitorios y 24 cuartos de baño, todo ello en buen estado de conservación. Además, en junio de 1931, el castillo fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC).