David Llorente, a 27 centésimas del bronce en el Europeo sub-23

David Llorente, durante se lamenta en el canal de Liptovsky Mikulas. /Nina Jelenc (RFEP)
David Llorente, durante se lamenta en el canal de Liptovsky Mikulas. / Nina Jelenc (RFEP)

Una penalización en las últimas puertas deja al segoviano, que defendía título, en cuarta posición tras una final pareja

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

David Llorente apura los segundos antes de someterse al destino que el canal de Liptovsky Mikulas le tiene asignado en la final del Europeo sub-23 de K-1. Como anticipo de lo que espera, echa las manos al agua y se empapa varias veces la cara. Unos segundos más tarde se separa del aparcadero y empieza a mover con ansia su piragua. El vigente campeón defiende su trono ante el registro tempranero del peor de los tiempos que superaron las semifinales, el checo Tomas Zima, el único en bajar hasta entonces de los 90 segundos (89.15). El segoviano hace brillar su corona hasta el final, con una gran bajada, sin errores en los dos primeros parciales y a cuarto de segundo del mejor tiempo. Pone el acelerador en las últimas puertas. La velocidad es de crucero, pero el toque con la puerta 17, en bajada, le deja sin medalla por 27 centésimas.

En un deporte que obliga a vivir al borde del abismo, Llorente fue el único de los ocho primeros clasificados con penalización. Si fuera posible hacer el ejercicio matemático de descontar esos dos segundos perdidos, habría revalidado el título que consiguió el año pasado, también en tierras eslovacas, una de las cunas tradicionales de la piragua. Con todo, paró el reloj en 89.67 y saboreó la medalla hasta el final.

En un canal lleno de trampas, la filosofía de una final con mucho veterano en la categoría es arriesgar en busca de la bajada perfecta. No entraba en las cuentas que el primero en salir-los 15 finalizas bajan en orden inverso a sus tiempos en semifinales- pusiera el listón tan alto. Sin red, tres palistas se saltaron una puerta, con la consiguiente penalización de 50 segundos, y quedaron descartados. Ese momento lo ilustró el austriaco Felix Oschmautz, que congeló el tiempo y subió su pala como rendición.

Después de Llorente faltaban siete por bajar; el austriaco Mario Leitner se le acercó a ocho centésimas, pero el resto, con una extensa delegación francesa, se quedó lejos. Fueron los dos últimos en bajar los que dejaron al segoviano sin medalla. El ruso Sergey Naimistov (89.40) fue bronce y el gran favorito, el local Jakub Grigar (87.80), se quitó la espina del año pasado, derrotado ante Llorente en una bajada soberbia en Bratislava, y fue al fin profeta en su tierra. Llorente había marcado en las semifinales octavo mejor tiempo (91.71), a menos de tres segundos de Grigar, que también se adueñó del mejor tiempo (88.98)

El segoviano logra otra actuación notable en un currículo sub-23 que lleva cuatro años adornando como bisagra a su prometedora carrera que ya disfruta en la categoría absoluta. Por delante, el Mundial sub-23, que se disputará dentro de dos semanas en Cracovia (Polonia).