«Casi nadie creía que el incendio del Alcázar había sido casual»

El periodista Javier Monjas./Elvira Megías
El periodista Javier Monjas. / Elvira Megías

Javier Monjas publica 'La guerra de la Academia de Artillería', libro que desvela la difícil convivencia entre Segovia y los artilleros

EL NORTESegovia

«Mientras aún ardía el Alcázar sobre sus cabezas, la práctica totalidad de los cadetes del Colegio de Artillería se reunieron en una asamblea clandestina en la Alameda para aunar posturas en una decisión que harían llegar a los más altos jefes artilleros en plena insubordinación de los alumnos: no aceptaban su traslado al cuartel de San Francisco tras la destrucción de la fortaleza; de hecho, no aceptaban continuar en Segovia».

Son palabras de Javier Monjas, autor de 'La guerra de la Academia de Artillería', libro que ya se encuentra disponible en las librerías de Segovia. «En marzo de 1862 y años posteriores, incluso altas personalidades culturales de la nación solo dudaban de si el incendio había respondido al desenlace de una nueva negligencia producto de la permanente y peligrosa indisciplina en el Colegio, o constituía el resultado de un siniestro criminal, un incendio provocado e inducido por la también constante exigencia de los cadetes de salir de Segovia hacia ciudades de mayores oportunidades de vida social como Madrid».

«De hecho –añade Monjas– casi nadie creía en marzo de 1862 que el incendio del Alcázar había sido casual. Nunca hasta ahora se habían contado las muy especiales circunstancias que rodearon y siguieron al más letal desastre histórico y artístico de la historia de Segovia y uno de los mayores de la historia de España. Una gran parte del pasado del Colegio y Academia de Artillería ha sido filtrado, blanqueado o desechado a lo largo del tiempo; entre ocultaciones y falsificaciones, se generó una historiografía oficialista escrita a mayor gloria de la institución, pero en absoluto sometida al respeto de la integridad de los hechos históricos».

Durante casi todo el siglo XIX, se produjeron gravísimos enfrentamientos entre el Ayuntamiento de Segovia y la presencia artillera en la ciudad, principalmente por continuadas desobediencias de ordenanzas municipales por los militares, pero también por desafíos y choques que a punto estuvieron de provocar desastrosas consecuencias. Uno de los conflictos más peligrosos se registró el 15 de junio de 1844, cuando un pelotón recibió orden de cargar armas y disparar contra civiles que festejaban la feria de San Juan y San Pedro en plena Calle Mayor, hecho que provocó una airada protesta del marqués de Lozoya, concejal de la corporación municipal, quien exigió explicaciones y reconvenciones a los gobiernos civil y militar de la provincia.

Carencia de recursos

La investigación de Javier Monjas desvela, a través de una enorme cantidad de información inédita custodiada en los archivos General Militar de Segovia, Municipal de Segovia y Biblioteca de la Academia de Artillería, la muy difícil convivencia entre la población y el establecimiento, coincidente a su vez con el enconado problema de indisciplina e insubordinación internas que atenazaban al centro educativo militar. Según Monjas, «esta situación originó un doble fenómeno: las autoridades segovianas fomentaban la permanencia del Colegio ante la insoportable carencia de recursos en la ciudad y sobrellevaban como podían sus conflictos con la institución; mientras, las autoridades artilleras se pronunciaban en sus comunicaciones internas por sacar cuanto antes de Segovia al Colegio».

«El clímax del desencuentro se produce tras el sospechosísimo incendio del Alcázar, cuando el presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, Leopoldo O'Donnell, ordena al general Francisco Serrano, entonces director general de Artillería, un informe urgente para combatir las prevenciones en la opinión pública contra la institución. Serrano emite un durísimo dictamen contra la sede del Colegio, centro del que dice que es 'incompatible con una población de tan cortos recursos como Segovia'. Mientras los sucesivos proyectos de reconstrucción del Alcázar inciden de forma obsesiva en diseños que permitieran la constante vigilancia de los cadetes, la propia Junta Superior Facultativa de Artillería, principal órgano consultivo y ejecutivo del arma, llega a exigir en documentos internos una nueva ubicación de mayor 'virilidad' que la proporcionada por la decaída Segovia».

La investigación de Javier Monjas en 'La guerra de la Academia de Artillería' documenta en 575 páginas la turbulenta situación interna del Colegio desde prácticamente su fundación, en una situación de caos intestino que llevó a la renuncia a relevantes directores del centro, incapaces de controlar un cáncer que también intentaron solucionar –sin éxito– las grandes personalidades políticas y militares de la época, entre ellas, los generales Espartero, Prim y Serrano, situación que fue el detonante inmediato de la refundación del Colegio en Academia.

Una editorial segoviana había acometido la edición y publicación de 'La guerra de la Academia de Artillería'. Sin embargo, cuando el libro se encontraba en pleno proceso de impresión, el editor dio repentina orden de abortar la tirada sin previo aviso al autor, que ha acabado financiando la publicación del libro.