El TSJ avala expulsar a ciudadano rumano por ser «una amenaza contra la tranquilidad de los ciudadanos»

Fachada de la Subdelegación del Gobierno de Segovia. /A. Tanarro
Fachada de la Subdelegación del Gobierno de Segovia. / A. Tanarro

El tribunal confirma la decisión de la Subdelegación de Segovia de prohibir la entrada en España durante cinco años de este hombre, con un amplio historial delictivo

Ana Nuin
ANA NUINSegovia

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJ) ha confirmado la expulsión de España de un ciudadano rumano, con prohibición de entrada en el país por un periodo de cinco años, por su amplio historial de detenciones que le convierte en «una amenaza real y efectiva contra el orden público y la tranquilidad de los ciudadanos». La sentencia confirma la resolución previa de Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Segovia, que a su vez ratificó la decisión de la Subdelegación del Gobierno, en abril de 2018, de expulsar del territorio español a este ciudadano.

Este hombre ha sido condenado a un año y siete meses de cárcel por los delitos de quebrantamiento de condena o medida cautelar y por acoso, a cuatro meses de cárcel, veinte meses de prohibición de aproximación a la víctima y a dieciséis meses de privación del derecho a tenencia y porte de armas por un delito de violencia en el ámbito familiar y amenazas. Además, ha sido detenido en tres ocasiones acusado de quebrantamiento de condena, amenazas y de un delito contra la seguridad del tráfico por simulación de delito y resistencia. También tiene cuatro reclamaciones vigentes: dos por amenazas en un juzgado de Violencia sobre la Mujer.y otras dos por quebrantamiento de condena.

En el recurso de apelación, el hombre expuso, entre otras cuestiones, que tiene una enfermedad en los pies y que su madre padece cáncer. Según argumenta, tiene que cuidar de ella y no lo puede hacer en Rumanía porque carece de familia allí. Asimismo, afirma que la expulsión ha sido impuesta cuando la condena penal ha sido cumplida. Sin embargo, y tras examinar el informe médico aportado por el propio condenado, el TSJ aprecia «que tiene perdida de movilidad por lesión residual de osteomielitis en la pierna, pero no resulta de dicho informe que ello le impida el poder trabajar, como lo corrobora que dicho diagnóstico lo tenga desde el mes de abril de 2013 y que durante el año 2015 trabajara nueve meses como trabajador por cuenta propia». Por tanto, concluyen los magistrados, su actual estado de salud no constituye un obstáculo insalvable para su expulsión. Además, «nada impide que de dicha dolencia puede ser atendida perfectamente en su país de origen, que no olvidemos es un país comunitario». Por lo que respecta a su madre, el tribunal considera que de los informes aportados «no solo no resulta que la madre padezca dicha enfermedad, sino que además tampoco resulta que el hijo conviva con su madre ni que esta persona precise de los cuidados de su hijo.

En cuanto a las sentencias sobre la comisión de un delito de violencia de género, el TSJ señala que la conducta de este ciudadano rumano «supone una amenaza real, actual y grave, concentrándose la comisión de sendos delitos, amenazas, acoso y quebrantamiento, en un corto periodo de tiempo. Se trata de conductas que atentan contra el orden público, dado que se trata de delitos públicos, en los que se pretende erradicar conductas de sumisión de la mujer sobre el hombre». Al tribunal le resulta especialmente significativa «la nula voluntad del demandante de respetar la prohibición de aproximarse a la víctima, dado que las prohibiciones impuestas en la primera sentencias fueron incumplidas reiteradamente, llevando una actitud de hostigamiento permanente».