31 años velando por la salud de los cantimpalenses

Raúl Fernández, médico de Cantimpalos durante 31 años. /C. Vega
Raúl Fernández, médico de Cantimpalos durante 31 años. / C. Vega

Los vecinos tributarán el sábado un homenaje al facultativo Raúl Fernández, que se jubila

CRISTINA VEGACantimpalos

Aún tiene fresco en la memoria el recuerdo de aquel 1 de marzo de 1994, cuando le llegaron 26 avisos de atención a domicilio por una epidemia de gripe que había en el pueblo, con la dificultad añadida de que los pacientes no podían salir de casa porque había una gran nevada. Tras 31 años como facultativo, Raúl Fernández Lambea, médico de Cantimpalos, se jubila, y lo hace dejando una importante huella entre compañeros, pacientes y vecinos en general, que le homenajearán, «por su profesionalidad y calidad humana», el sábado día 24, a las 12:00 horas, en el Ayuntamiento. Será un acto popular para que todos los asistentes puedan manifestarle su agradecimiento por la dedicación demostrada a lo largo de los últimos tres decenios. Como él, un tercio de los médicos de familia dejará de prestar asistencia de forma inminente en la España rural sin que se haya producido el relevo generacional, una situación que la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria viene advirtiendo.

Ser médico en el medio rural implica mucha empatía, intercambio de experiencias, conversación, ya que el facultativo ejerce a menudo de consejero y confidente.A lo largo de estos años, Raúl Fernández ha impartido charlas en la Asociación de Amas de Casa sobre numerosos aspectos sanitarios, como la prevención y riesgo de enfermedades, y ha prestado gran atención a la salud de las familias, principalmente de los niños y anciano. Los vecinos agradecen su trato cercano y sus palabras de aliento y esperanza en casos de enfermedades graves.

Con un sencillo homenaje, los habitantes de Cantimpalos quieren trasmitir al médico la gratitud y el cariño forjado a lo largo de todos estos años. El adiós no será definitivo, porque Raúl Fernández visita con frecuencia Cantimpalos para compartir tiempo con los buenos amigos que tiene en la localidad. «Poco a poco me fui despidiendo de todos mis pacientes en domicilios, en la consulta, en la calle, en la farmacia en los bares… », afirma el facultativo, que considera «un verdadero placer» haber convivido y velado por la salud de los cantimpalenses.