El Acueducto de Segovia tiene una réplica en ganchillo de más de seis metros de altura

Imagen del Acueducto realizado en ganchillo. /El Norte
Imagen del Acueducto realizado en ganchillo. / El Norte

Vecinas de Navares de las Cuevas han empleado un año para tejer las piezas del bimilenario monumento

MARÍA SOPENASegovia

Seis vecinas de la localidad de Navares de las Cuevas han estado tricotando durante todo un año para construir su pieza estrella de la Feria del Ganchillo, una réplica del Acueducto romano de Segovia hecha con lana. «Hemos estado dedicadas al Acueducto todo el año porque conlleva mucha tarea de ganchillo, ahora hay un grupo de hombres que se está encargando de montarlo», explica Teodora Rodríguez, organizadora de la iniciativa. El monumento, que se sostiene sobre una estructura de madera, tiene un tamaño de seis metros y medio de altura y alrededor de doce metros de longitud.

Además del bimilenario monumento, icono de Segovia, la feria contará con muchas otras piezas repartidas por lugares del pueblo. Este año se podrán admirar todas las fuentes decoradas, la fachada del Palacio del Marqués de Revilla, del siglo XVII, el Ayuntamiento, las farolas del alumbrado público –alrededor de setenta– o la fachada de la iglesia. Otras piezas reproducen escenas de la vida del pueblo, como una escuela con pupitres antiguos, una cocina donde están asando un cochinillo, señoras jugando a los bolos y el momento en el que unas mujeres que van bailando en la procesión forman un arco para que el santo o la Virgen entren en la iglesia. También cuentan con una representación histórica de la firma de documentos por la que el rey Alfonso VI concedió la ermita de San Frutos a los frailes.

Algunas de las piezas ya están hechas de otros años. «Recogemos cosas de años anteriores porque la gente se queda con ganas de verlas y tenemos muy pocos días para exponerlas en el pueblo», señala Teodora Rodríguez, quien aprovecha para reivindicar que les gustaría conseguir «un padrino para que nos adecentara un poco el palacete que tenemos, para poder poner ahí el museo del ganchillo y que la gente lo pueda visitar durante todo el año». La construcción del Palacio del Marqués de Revilla se inició a finales del siglo XVI por iniciativa de don Cristóbal de Barros y Peralta, primer señor laico de Navares, cuyos escudos de armas se mantienen aún en la fachada principal del palacio. A partir del siglo XVIII, el señorío de Navares pasó a ser propiedad de los marqueses de Revilla, cuyo nombre familiar ha conservado el edificio. En 1977, el palacio fue declarado monumento histórico artístico de interés provincial, por lo que actualmente goza de la condición de Bien de Interés Cultural (BIC). El edificio solo conserva los muros perimetrales de cerramiento de lo que pudo ser la obra original.

La Feria del Ganchillo se celebrará del 3 al 11 de agosto. Este año se espera aumentar la cifra de visitantes, que en anteriores ediciones superaba el millar, debido a la presencia del singular Acueducto. «Nos están llamando desde muchos sitios para saber cuándo empieza y cuántos días va a estar» comenta Rodríguez. A diferencia del primer año, la actividad no coincide con las fiestas patronales porque la Feria del Ganchillo ocupa toda la plaza del pueblo, un espacio necesario para las fiestas. «Creo que, además, es mejor separarlo porque una cosa son las fiestas y otra cosa esto, que es algo más cultural».

La iniciativa es respaldada por todo el vecindario, parte del cual participa en su desarrollo.

Despoblación rural

La idea surgió de Teodora Rodríguez, la esposa del alcalde covacho, Vicente Robisco, que hace seis años vio en televisión algo parecido que había realizado un pueblo de Estados Unidos y decidió ponerlo en práctica en el suyo con la implicación de otras vecinas. Para la primera edición iniciaron los preparativos con casi ocho meses de antelación y usaron medio millar de ovillos. «Estas iniciativas las hacemos para tratar de combatir el despoblamiento porque es un pueblo muy pequeño y un poco desconocido». Navares de las Cuevas cuenta actualmente con 23 vecinos censados, aunque su alcalde, Vicente Robisco, aclara que «ahora somos más gracias a la época de verano», y la población todavía. La pretensión es que el pueblo se conozca más para ver si así «la gente se anima a vivir aquí, porque trabajo creo que podría haber. Además, hoy en día, hay muchos trabajos que se pueden hacer desde un pueblo pequeño o desde una gran ciudad».