«María de Pablos Cerezo fue un genio malogrado»

Mariano Gómez de Caso (Segovia, 1926), con su nuevo libro en las manos, en la avenida del Acueducto. /
Mariano Gómez de Caso (Segovia, 1926), con su nuevo libro en las manos, en la avenida del Acueducto.

El investigador Mariano Gómez de Caso publica una biografía de la compositora segoviana, a la que el Ayuntamiento ha dedicado una calle

CARLOS ÁLVARO

Hace escasas semanas, la calle Sargento Provisional pasó a llamarse calle de María de Pablos Cerezo. Muchos segovianos no saben quién fue esta compositora segoviana que vivió entre 1904 y 1990 y que Mariano Gómez de Caso, su biógrafo, considera «un genio malogrado». El incansable investigador acaba de publicar un libro, María de Pablos Cerezo. Compositora musical segoviana, en el que recoge la vida y la obra de una mujer adelantada a su tiempo. El Ayuntamiento de Segovia lo presentará dentro de unos días, «en cuanto diga la alcaldesa», apunta el autor.

¿Quién fue María de Pablos?

Fue una pianista y compositora segoviana que destacó en los años previos a la Guerra Civil española y vio su carrera truncada debido a una enfermedad. En diciembre de 1934, con treinta años, compuso la que se supone su última obra, La cabrerilla, para cuatro voces mixtas, basada en un madrigal popular, pero pocos meses después, una dolencia cerebral nos arrebató, a los segovianos y a todo amante de la música en general, a un auténtico genio para la interpretación, la composición y la dirección musical.

Un genio que tuvo que luchar para abrirse camino, más si cabe por el simple hecho de ser mujer...

Claro. Era una muchacha con arrojo. En una sociedad tan machista como la de su época, tuvo la valentía de marcharse a Roma a estudiar. Nadie daba crédito. Primero tuvo que vencer las reticencias de sus padres para estudiar música en el Conservatorio de Madrid, donde el 1 de julio de 1927 obtuvo el primer premio de composición musical. (Como era preceptivo presentar un poema sinfónico, preparó para el examen el poema Castilla y otras composiciones). Un año después, en 1928, concurrió a las oposiciones para conseguir una beca en la Academia Española de Roma, con el fin de ampliar su formación musical. Era la única mujer que se presentaba y logró tan alta puntuación, que el tribunal consideró que sobrepasaba, con mucho, a todos los concursantes masculinos que optaron a la beca.

Y se fue a Roma.

Tomó posesión de su plaza en Roma el 1 de octubre de aquel año, pero de inmediato surgieron complicaciones por la circunstancia de ser mujer. Solo el hecho de tener que salir de España y viajar a Roma ya supuso para ella todo un desafío, pero estaba decidida y se sirvió de su madre para poder viajar y presentarse en la capital italiana. Una vez allí, solicitó al director de la Academia algunas dispensas por su condición de joven soltera, aunque fueron desatendidas. Sin embargo, María no defraudó.

Además de poder saber de ella a través del libro, Segovia tendrá la oportunidad de escuchar algunas de sus obras.

Efectivamente. Será en otoño. Ha costado un trabajo horroroso recuperar las partituras, pero las hemos encontrado gracias a la colaboración del Centro de Documentación y Danza de España, y podrán volver a interpretarse.

Esta biografía de María de Pablos es su noveno libro. Usted no para.

Investigar me mantiene activo, en guardia. El interés por Segovia, el deseo de conocer, me viene de lejos, casi de niño, pero pasan los años y las aficiones siguen intactas. He dedicado mucho tiempo al pintor Ignacio Zuloaga, pero también he desenterrado a personajes completamente olvidados, como el rejero Ángel Pulido, el guitarrista Amalio Cuenca o la propia María de Pablos. Siempre estoy desenterrando gente, siempre.

El Ayuntamiento ha dedicado una calle a María de Pablos Cerezo a raíz de sus investigaciones...

Lo sé, y me hace mucha ilusión. Tanta como a su propia familia.

 

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