«Todos somos vulnerables, pero contamos con expertos que nos pueden ayudar»

Mesa informativa del Teléfono de la Esperanza. /LAYA
Mesa informativa del Teléfono de la Esperanza. / LAYA

El Teléfono de la Esperanza organiza diversos actos en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio

R.M.G. / WORDSALAMANCA

El suicidio es un grave problema de salud para el que se está pidiendo medidas de intervención y prevención que reduzcan a la mitad las muertes por esta causa, 33 el año pasado en Salamanca.

Ayer en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el Teléfono de la Esperanza organizó varios actos para dar visibilidad y sensibilizar. Durante la mañana, en una mesa en la plaza del Liceo los voluntarios del Teléfono de la Esperanza informaba sobre su labor y las actividades que realizan, entre ellas, las relacionadas con el suicidio, como la mesa redonda que tuvo lugar en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Su presidenta, Carmen Igea, afirmó que «todos somos vulnerables», lema de dicha mesa redonda, en la que una serie de expertos hablaron sobre este problema y luego se llevó a cabo un coloquio. «Todos somos vulnerables, pero que todos podemos contar con expertos y personas que en un momento determinado pueden ayudarte y pueden reestructurar un poco esa situación dolorosa y darte herramientas para que las trabajes tú mismo e intentes salir a flote de esa situación angustiosa o dolorosa que te está hundiendo».

En torno al suicidio «hasta ahora ha habido mucho silencio. Hay como reticencia, es un tema tabú y siempre ha habido como ese pequeño muro». Sin embargo, «ahora desde el Teléfono de la Esperanza y otras instituciones se están dando a conocer ciertas situaciones para prevenirlo».

La mejor herramienta para ayudar a las personas que tienen ideación suicida es «escucharles», aunque en ese momento «puedas darle alguna herramienta, pero sobre todo es escuchar el porqué y el para qué van a cometer ese acto. Al hablarlo quizás puedas ayudar a que dejen de pensar en ello». Sin embargo, «es muy difícil» que pidan ayuda, pero «a veces, las personas que están cerca pueden detectar esas pequeñas llamadas de atención, en su comportamiento, la manera de hablar, el aislarse de los demás...» y también pueden acudir al Teléfono de la Esperanza o diferentes instituciones o centros «para que les ayuden para ayudar a esas personas».

Juan José García, miembro de la ONG, señaló que «lo principal es que la sociedad se empiece a abrir y a poder hablar de esto, porque al ser un tema tabú, produce más daño y no hay forma de prevenirlo». La depresión «se puede curar y el suicidio se puede prevenir; eso hay que difundirlo y que se pueda hablar de forma normalizada, sin sensacionalismo, y sobre todo publicitando todos los servicios y recursos que tiene la sociedad para ayudar». Una ayuda para la que ambos señalan que sería fundamenta la implicación y coordinación de todas las instituciones.

En la mesa redonda y el posterior coloquio, celebrado por la tarde en la UPSA, participaron como potentes Alfonso Echavarri, psicólogo, biólogo y profesor de la Universidad de Navarra y psicólogo del Teléfono de la Esperanza; Francisco García, doctor en Teología Dogmática y profesor de la Pontificia; y Juan Manuel Sánchez, doctor en Psicología. Este último señaló que «es urgente destinar recursos económicos para desarrollar planes de prevención e intervención», así como a la «necesidad de reformular las políticas sanitarias en relación a la salud mental, implementado la intervención psicológica en Atención Primaria». Además, hay que informar y formar «a la población sobre cómo actuar en caso de ideación suicida» y «formar a los medios de comunicación» sobre el tratamiento de estos casos.