Salamanca tuvo en 2017 un saldo negativo de 7.734 trabajadores con el resto del país

Un trabajador de la construcción en Salamanca. /LAYA
Un trabajador de la construcción en Salamanca. / LAYA

La provincia lleva una década con 'déficit' de mano de obra y empleados respecto a otras regiones del conjunto de España

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

Nuestra provincia se ha convertido en una 'exportadora' de trabajadores. Según la empresa de trabajo temporal Randstad, 21.394 residentes en Salamanca se marcharon el año pasado a trabajar a otras provincias y tan sólo 13.660 vinieron desde el resto de España para ocupar su lugar. El 'déficit' de Salamanca ascendió a 7.734 trabajadores.

La empresa autora del estudio se basa a su vez en el informe 'Datos Básicos de Movilidad', elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Éste «presenta una síntesis de los principales indicadores de movilidad geográfica de los trabajadores en España, basada en el análisis de todos los contratos realizados a lo largo del año», según recoge en su prefacio. «La movilidad geográfica por motivos laborales se ha consolidado en España a lo largo de los últimos años», añade. En 2017 los contratos que han implicado desplazamiento entre provincias «se han incrementado en un 10,92 %, incremento que ha sido de casi más de tres puntos al del conjunto de la contratación, lo que ha provocado un aumento en la tasa de movilidad interprovincial, que ha alcanzado el mayor nivel desde comienzos de siglo».

El estudio original recoge datos de 2017 y comprueba de dónde vienen a trabajar a Salamanca y a donde se van los salmantinos en busca de un empleo. También ofrece información de la última década, con lo que es fácil ver cómo se ha comportado el mercado laboral local durante un periodo de tiempo significativo.

No remontamos

El año pasado, en resumen, se registraron 115.963 contratos en la provincia. De estos, 102.303 pertenecen a trabajadores que se quedaron en Salamanca y los otros 13.660 a gente que vino de fuera y encontró un empleo en nuestra provincia. Otros 21.394 vecinos hicieron las maletas a diversas zonas de España con un contrato debajo del brazo.

La diferencia negativa (los citados 7.734 trabajadores) no es ni mucho menos flor de un día. Según el balance del SEPE, esta tónica negativa se repite desde hace al menos una década. Desde 2008 no ha habido un año en que Salamanca haya salido ganando con el resto de España. Siempre, indefectiblemente, se van más trabajadores de los que llegan. Y con ellos familias, consumo, capital humano y mano de obra.

Tan solo 17 provincias españolas tienen un saldo positivo; tres de ellas en Castilla y León

2017, de hecho, ha sido el año con los mayores guarismos de la década. Es el año que más gente se ha marchado y el que más ha venido, pero la cuenta siempre nos sale a deber.

El perfil de la movilidad interprovincial tiene varias lecturas. No hay ni un grupo, ya sea por edad, sexo, nivel formativo u ocupación que tenga saldo positivo, pero hay algunos casos especialmente llamativos. Así, el grupo de edad con peor saldo es el de los comprendidos entre 30 a 45 años (-3.338 trabajadores). Si en vez de la edad miramos la formación, el peor balance está en la educación superior (-2.429). Y si optamos por el sector económico, los servicios (-5.509) se llevan la palma.

El destino más común de los vecinos que emigraron en 2017 a trabajar fuera no es ningún misterio: Madrid atrajo a 6.180 salmantinos, prácticamente a la tercera parte de todos los que se marcharon.

La capital de España es como un 'agujero negro' para las provincias cercanas y atrae cada año a decenas de miles de personas que encuentran un trabajo en alguno de sus municipios. Un dato del enorme poder laboral de Madrid: su saldo asciende a 233.810 trabajadores respecto al resto de España. Por comparación, la segunda provincia en la lista nacional es Barcelona, con casi 86.000. El 'déficit' de trabajadores es lo más común en casi todo el país. Solo 17 provincias (las citadas Madrid y Barcelona, Murcia, Málaga, Navarra, La Coruña, Valencia, Álava, Baleres y alguna más salen ganando. En Castilla y León Palencia, Segovia y Soria tienen 'números negros').

Volviendo a Salamanca, el segundo destino con más oportunidades laborales para los salmantinos fue Valladolid (2.418), seguido de Zamora, Ávila y Barcelona, por ese orden. Salamanca, por su parte, se convirtió el año pasado en la opción laboral preferida de cacereños (2.126 empleados), madrileños (2.034), zamoranos (1.621), vallisoletanos (940) y abulenses (885).

Valoraciones

El secretario provincial de CC OO de Salamanca, Emilio Pérez Prieto, reveló ayer que el sindicato suele basarse en los informes de flujos de población para analizar la coyuntura salmantina pero que, si se atienen a este estudio en particular, comprueban que «por desgracia el migratorio tan negativo tiene una justificación evidente, que es la búsqueda de empleo. Y esto tiene mucho que ver con la calidad del empleo que mes a mes se crea en Salamanca».

Pérez Prieto cita las últimas informaciones ofrecidas por el Ministerio de Empleo. Si el mes pasado se firmaron casi 13.000 contratos pero solo se generaron 234 altas en la seguridad social es debido «a la rotación y la precariedad» que «hacen que la inmensa mayoría de la gente que busca empleo opte por salir fuera de Salamanca, porque quiere el empleo que aquí no existe». El mercado laboral salmantino está muy vinculado con sector servicios. «Es el que genera trabajo, cuando lo genera» pero suele destruirlo «al acabar las épocas vacacionales». «La mayoría de los contratos son parciales», señala. «No se ponen las cosas fáciles a la gente para quedarse».

Desde CCOO también admiten una parte de responsabilidad, compartida a su juicio con las patronales y el resto de formaciones sindicales. Pérez Prieto lamenta que «la precariedad y los bajos salarios» que «aún están pagándose en la mayoría de convenios colectivos» son «otro elemento que condiciona a la gente para marcharse».

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