Memoria y Justicia ultima un homenaje a 5.000 encausados republicanos

Memorial con los nombres de algunos de los represaliados en Salamanca, instalado en el cementerio de San Carlos../LAYA
Memorial con los nombres de algunos de los represaliados en Salamanca, instalado en el cementerio de San Carlos.. / LAYA

Colocará un monolito y una placa conmemorativa en la plaza de la Concordia en recuerdo de los acusados por los tribunales franquistas

DANIEL BAJO / WORD

«En el día de hoy, cautivo y desarmado...» Quienes sepan algo de historia o tengan una cierta edad podrán completar la frase anterior casi del tirón. Pertenece al último parte bélico de la Guerra Civil, el único que Franco firmó de su puño y letra y que puso el punto y final a una confrontación que arrasó España y se llevó por delante miles de vidas.

La Asociación Salamanca Memoria y Justicia mantiene desde hace años una intensa labor de reconocimiento y recuerdo hacia los represaliados durante la guerra y el franquismo. Ha preparado exhumaciones de restos, ha promovido la retirada de elementos propagandísticos del régimen dictatorial, ha fomentado la publicación de libros de investigación sobre el tema y no se cansa de organizar eventos.

El próximo homenaje se celebrará tras las elecciones, «en una fecha significativa», en palabras de la presidenta de Salamanca Memoria y Justicia, Luisa Vicente. «Buscaremos una fecha tras las elecciones. Una fecha significativa. Tiene que ser en primavera o verano, con buen tiempo, porque muchos familiares viven fuera de Salamanca y tienen que desplazarse. Un día entre semana o en invierno puede ser más difícil».

El acto de homenaje en sí está «aprobado» por el Ayuntamiento y sólo falta que la asociación elija el cuándo, pero a nadie se le escapa que las elecciones están a la vuelta de la esquina y que es «más complicado» optar por un día que cuadre bien a todo el mundo.

La propuesta de Salamanca Memoria y Justicia es sencilla y sentida. Colocarán un monolito de piedra de Villamayor, de en torno a un metro de alto, junto a la puerta del antiguo cuartel Julián Sánchez, en la plaza de la Concordia. La parte superior del monolito estará biselada y ahí fijarán una placa de metal en recuerdo de las miles de personas que pasaron por el acuartelamientos y que «sufrieron juicios franquistas» en su interior. El arco de la puerta es la única parte que se conservó. El resto se echó abajo para construir el centro comercial, la plaza de la Concordia y el centro cultural.

Luisa Vicente explica que tienen «recogidos y digitalizados» unos 5.000 expedientes y un millón de imágenes de juicios sumarísimos. Hubo procesos que afectaron a una o dos personas, pero también «de 15, 20, 30 o 100» de golpe. «El volumen de gente que pasó por allí se merece recibir un homenaje». El texto de la placa «esta más o menos hilvanado», aunque «no hay prisa» por cerrarlo porque la fecha del homenaje aún no está decidida. La «fecha significativa» podría ser la del primer juicio sumarísimo en el viajo acuartelamiento. Esta vista se celebró en agosto de 1936, apenas 15 días después de que estallase la Guerra Civil. Luisa Vicente insiste en que es una posibilidad, pero aún no hay nada definitivo. «No hay demasiada prisa».

La presidenta de la asociación recalca la cantidad de gente se que juzgo durante y después de la Guerra Civil en el desaparecido cuartel y la arbitrariedad de los procesos. A modo de ejemplo, explica que en agosto de 1937 los sublevados cambiaron el nombre de la calle Toro por Generalísimo Franco. La placa con el nombre de la calle amaneció a la mañana siguiente manchada de pintura. Las autoridades arrestaron y juzgaron a decenas de personas por el asunto de la placa «sin saber si habían sido ellos» y sin pruebas de ningún tipo. Por supuesto, hablar de juicio es una exageración, ya que muchos de los magistrados de asuntos civiles eran militares rasos «sin formación jurídica alguna».

Puerta principal del antiguo cuartel Julián Sánchez, junto a la que se colocará el monolito.
Puerta principal del antiguo cuartel Julián Sánchez, junto a la que se colocará el monolito. / LAYA

«Y esto sin contar con la cárcel que estaba en Sancti Spiritus, junto al cruce con la Gran Vía. Era la antigua prisión, por la que pasaban las brigadas internacionales, los aviadores, los militares... Y en la Diputación también se celebraron juicios contra aviadores. Hay imágenes entrando por la puerta de la Salina, la de las verjas, y de vistas dentro de los salones», comenta.

Salamanca Memoria y Justicia ya organizó un acto similar en otra antigua cárcel salmantina. Hoy es un museo de arte contemporáneo, pero el DA2 fue la prisión provincial durante décadas. El pasado mes de noviembre colocaron y descubrieron una placa en señal de respeto a todos los presos republicanos que por ella pasaron y en honor a Victoria Kent, la persona que inauguró la instalación un 29 de noviembre de 1931.

Otros homenajes

No es el único acto de recuerdo de esta agrupación. La tapia exterior del cementerio de Salamanca, frente al actual tanatorio, luce otra placa en honor de los asesinados en aquel mismo sitio, acompañada por tres figuras de metal que representan a los cuerpos inermes de los 143 fusilados. Y hace algunos años que un memorial dentro del camposanto recuerda a más de un millar de vecinos ejecutados durante la Guerra Civil y la posguerra. El memorial consta de varias lápidas de mármol con los nombres, un monolito de dos metros y una impactante estatua a los pies de éste.

Salamanca Memoria y Justicia también promovió la publicación de un libro sobre los periodistas asesinados durante la guerra y el franquismo, participa todos los años en la ofrenda al alcalde republicano Casto Prieto Carrasco (ejecutado poco después del 18 de julio de 1936) y organiza eventos cada 14 de abril en recuerdo de la proclamación de la II República.

Luisa Vicente comenta que este año dedicarán el 14 de abril a Federico García Lorca y «a las personas que por su condición sexual fueron reprimidos. Estamos intentando movernos y contactar con grupos LGTBI para que participen» y les acompañen en el recuerdo «a quienes sufrieron» durante la Guerra por su condición sexual. La presidenta añade que el profesor de Derecho en la USAL y compañero de la asociación Julio Fernández García está «a punto de publicar un libro sobre un campo de concentración en Fuerteventura» al que enviaban a los homosexuales (oficialmente era un campo «agroagrícola») y que este 14 de abril «queremos dedicárselo a ellos y a los que sufrieron esa represión».

El 80 aniversario del final de la guerra, sin embargo, no será objeto de recuerdo. «No estamos seguros de que sea positivo recordarlo o no. Hay otros actos más interesantes. Como reivindicamos continuamente, estamos haciendo de todo. Nos interesan las personas. En este caso la fecha del fin de la guerra no supuso que la gente no sufriera represión durante años. Es una fecha perdida, porque siguieron asesinando y enjuiciando sin garantías. Es la fecha que algunas personas quisieron para poner fin a la guerra, pero no de la represión», explica Luisa Vicente.

Excavaciones en mayo

La exhumación de restos de represaliados también está en la agenda de la asociación. Es uno de sus 'leit motiv': Recuperar los huesos de los fusilados y enterrados en montes y cunetas para darles una sepultura digna. Y es una tarea que no puede detenerse. Los documentos no van a irse a ningún sitio, pero los testigos desaparecen poco a poco y aún restan muchas fosas que identificar y recuperar.

En este caso sí hay fechas decididas. Durante la primera quincena de mayo acometerán una nueva excavación en Pedrotoro, junto a Ciudad Rodrigo.

Luisa Vicente alaba el esfuerzo y la implicación del Consistorio mirobrigense en esta tarea. También menciona las ayudas aportadas por la Junta de Castilla y León. El especialista Francisco Etxeberría se ocupará de extraer los huesos, pero después hay que trasladarlos a un laboratorio, analizarlos e identificarlos por su ADN «y eso es lo más costoso». Planearon exhumarlos en octubre pero «no podíamos asumir» los gastos. Ahora la situación ha cambiado y los restos podrán ser recuperados para darles una inhumación apropiada. Paz, piedad y perdón.