Las instituciones se olvidan del 50º aniversario del Virgen de la Vega

El Virgen de la Vega del siglo XXI, con el jardín que oculta el aparcamiento subterráneo y que ocupa el lugar de la capilla. /
El Virgen de la Vega del siglo XXI, con el jardín que oculta el aparcamiento subterráneo y que ocupa el lugar de la capilla.

Fue en noviembre de 1965 cuando este centro sanitario abrió sus puertas y recibió a los primeros pacientes y a los primeros nacidos

CECILIA HERNÁNDEZ

En estos días, mediano el mes de noviembre del año 2015, una de las señas de identidad de Salamanca y provincia cumple medio siglo. El Hospital Virgen de la Vega, ese edificio de cristal azul que desde el paseo de San Vicente atiende a los salmantinos quienes, por costumbre ya imposible de borrar, se refieren a él como el ambulatorio. Cincuenta años de existencia, un aniversario que ha pasado desapercibido pese a los intentos de algunos ex trabajadores por dotar a esta fecha de cierta relevancia. Uno de ellos, Juan Manuel Calvo, quien fuera director de Gestión del Virgen de la Vega durante diez años, se lamenta de la pasividad de las instituciones provinciales y regionales. «Ya en el mes de enero me puse en contacto con Rafael López, por entonces gerente aún del Hospital de Salamanca, y aparte de buenas palabras, no recibí nada y nada se ha hecho», explica en conversaciones con este diario.

Calvo, además, es hijo del que fuera el primer jefe de mantenimiento de este hospital, por lo que desde sus años de infancia se encuentra vinculado a este centro médico. De ahí que se preocupara en recopilar información sobre los orígenes, y también en recuperar materiales o patrimonio que han quedado desperdigados tras estas décadas de intensos cambios en el panorama sanitario salmantino.

No obstante, esa pasividad de aquellos responsables en dotar a este aniversario de la relevancia merecida ha hecho que esta fecha pase sin pena ni gloria, como vuelve a lamentar Juan Manuel Calvo. «Hubiera sido precioso reunir a los primeros nacidos, al primer operado, a personal de la época», relata desde la experiencia de quien vivió algo similar en un aniversario parecido en el hospital de Cáceres. Bien en cierto que queda una pequeña esperanza, pues aunque en esta semana de noviembre, en torno al día 15, se produjeron los primeros ingresos y llegaron los primeros bebés, la inauguración oficial de las instalaciones no tuvo lugar hasta marzo del año siguiente, 1966. Queda tiempo, por lo tanto, para celebrar el aniversario, siempre que haya voluntad, claro está.

Y, ¿cómo nació y por qué el Virgen de la Vega? A finales de los años 50 del siglo XX la situación sanitaria en Salamanca había llegado al borde del colapso. El Seguro Obligatorio de Enfermedad, el antecedente de la Seguridad Social, vino a llenar el hueco entre la beneficencia y la sanidad privada, pero carecía de instalaciones adecuadas en la ciudad. Los ambulatorios existentes eran claramente insuficientes y durante años se denunciaron las situaciones de masificación que se producían. Aquí Juan Manuel Calvo habla de cuatro figuras esenciales para la Sanidad salmantina, aquellos que «pusieron énfasis en solucionar el problema y que se merecerían un homenaje adecuado».

Se trata de César Prieto Pérez, presidente del Consejo Provincial del Instituto Nacional de Previsión, Leopoldo Marcos Calleja, director provincial de ese mismo instituto, Juan Manuel Sánchez Calzada, administrador de instituciones sanitarias, y, finalmente, José Pedro Zaballos Gutiérrez, inspector médico y primer director de la residencia sanitaria, esto es, del Virgen de la Vega.

Búsqueda del solar

Así, la construcción de un Ambulatorio y una Residencia Sanitaria en Salamanca se incluyó en la segunda fase del Plan Nacional de Instalaciones, en el año 1958. Comienza entonces la búsqueda de los solares más adecuados, tarea en la que se emplean a fondo César Prieto y el arquitecto encargado del proyecto, Fernando Cavestany, y que concluyó a finales de 1959, con la adquisición de los terrenos entre los Hermanos Maristas y el paseo de San Vicente. Las razones para esta compra vinieron dadas por la sencillez de los trámites, ya que era un solar libre de cargas y de solo un propietario.

La compraventa se materializa el 30 de diciembre de 1959 ante el notario del ilustre colegio de Valladolid, con residencia en Salamanca, Manuel Ramos Armero. Comparecieron por un lado Luis Tristán Franco y su esposa, vendedores y Leopoldo Marcos Calleja, en representación del Instituto Nacional de Previsión, como comprador. El solar que se adquirió, tal como figura en la escritura correspondiente, medía 14.422,40 metros cuadrados y el importe total de la operación ascendió a 2.884.480 pesetas.

Líneas americanas

«La compra la realizó el Instituto Nacional de Previsión, así que hoy en día esos terrenos pertenecen a la Tesorería General de la Seguridad Social, que se los tiene cedidos al Sacyl a cambio de que se ofrezca la atención sanitaria a los trabajadores», apunta Juan Manuel Calvo. Las obras duraron varios años, y no fue hasta finales de 1965 cuando comenzaron a llegar los pacientes al Virgen de la Vega, un inmueble valioso también desde el punto de vista arquitectónico. Y es que la idea de Cavestany fue traer a España y a Salamanca las líneas que predominaban por aquel entonces en los edificios sanitarios de los Estados Unidos. De ahí también esa estructura de cristal que envuelve al conocido hospital salmantino.

Un hospital, o residencia sanitaria, en el que trabajaban monjas de la orden de la Caridad, que residían al lado de la capilla, en una serie de celdas que contaban con cenáculo y que fueron aprovechadas tiempo después para dar alojamiento al personal. Cabe señalar que la capilla es una de las grandes pérdidas que marcan el 50º aniversario del Virgen de la Vega. Construida por el arquitecto y pintor Joaquín Vaquero Turcios, contaba con un extenso patrimonio, hoy desperdigado tras la destrucción del inmueble para crear el aparcamiento subterráneo entre el ambulatorio y el edificio Materno-Infantil.

Así, las vidrieras de aquella capilla hoy adornan la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en el barrio de Puente Ladrillo, mientras que los bancos, el altar y el sagrario fueron llevados a pueblos de la provincia. Otros objetos, como los murales y cuadros del reconocido pintor José Caballero están guardados, formando parte de ese patrimonio invisible con el que cuenta la Sanidad salmantina. «Si se hubiera celebrado el aniversario como correspondía, hubiera sido un buen momento para sacar esos cuadros y otros materiales y hacer una exposición», remarca el ex director de Gestión del Virgen de la Vega.

Pero los años y las décadas han pasado y la celebración del aniversario de este centro sanitario ha quedado postergada para mejor ocasión, si es que alguna vez llega a producirse. En el olvido de la historia quedan pequeños pero emotivos detalles, como la importancia que se dio al bautizo de los dos primeros nacidos, niño y niña, cuyos padrinos fueron, respectivamente, el Gobernador civil y el director provincial deTrabajo, junto a sus esposas. Ofició la ceremonia el capellán de la residencia sanitaria y el momento supuso un día de alegría para toda la ciudad, que ya contaba por fin con un desahogo en materia de servicios sanitarios.

La expansión demográfica era tal que una década después se inauguró el edificio Materno-Infantil, que ha cumplido, por tanto, 40 años también sin celebración. Y en 1976 los entonces príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, inauguraban con todos los honores el Clínico, que cumplirá cuatro décadas de existencia envuelto y rodeado de las obras que darán lugar al renovado Hospital de Salamanca.

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