El Viti y Santonja lamentan los complejos de España a la hora de defender la Fiesta

El Viti gesticula mientras comenta alguna anécdota de su carrera ante la atenta mirada de Gonzalo Santonja. /
El Viti gesticula mientras comenta alguna anécdota de su carrera ante la atenta mirada de Gonzalo Santonja.

El legendario torero y el escritor y catedrático protagonizan un nuevo Mano a mano de El Norte

ISIDRO L. SERRANO

La defensa de la Fiesta de los Toros, las experiencias de Santiago Martín, El Viti, (Vitigudino, Salamanca, 1938) a lo largo de su carrera y en especial en sus aventuras americanas y el papel de las plazas de toros como espacios de libertad y de expresión popular, centraron este martes un nuevo Mano a mano organizado por El Norte de Castilla, y protagonizado por el legendario torero salmantino y el escritor y catedrático Gonzalo Santonja.

Fotos

El hotel Artheus de Salamanca fue el escenario de este encuentro entre los toros, la cultura y sobre todo la polémica por el trato que recibe la Fiesta Nacional en este país.

Tras la presentación del acto a cargo del director de El Norte, Carlos Aganzo, el director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua e investigador taurino, Gonzalo Santonja, comenzó pronto a esgrimir sus argumentos para cargar de contenido e importancia social la Fiesta de los Toros, fruto de su trabajo como investigador de su historia y su gran afición a ellos. Para ello recordó que ya a mediados del siglo XVII hay referencias gráficas, concretamente una imagen de una cerámica de Talavera que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, en la que puede verse a una mujer lanceando a un toro, «una mujer del pueblo, que puede apreciarse en su fisonomía, en su ropaje, que evidencia que no era de las clases altas, y que, además, pone de manifiesto que no solo lanceaban los caballeros».

Un comentario con el que Santonja quiso destacar que fue el pueblo llano el que sacó a los caballeros de las plazas de toros y que reforzó con otra imagen del mismo siglo de la plaza de toros de Béjar en la que podían apreciarse a mujeres y hombres lanceando juntos los toros en perfecta armonía, en una expresión inequívoca del carácter de intercambio social de la Fiesta, ya que en otros ámbitos siempre estaban separados incluso muchos años después. «Muchas veces los caballos eran de los caballeros pero los que los montaban y toreaban a pie eran gente del pueblo, que en ocasiones podía quedarse con el animal si su labor era meritoria y el caballo salía indemne, ridiculizando a los nobles», señaló Santonja insistiendo en la importancia sociológica de aquellos festejos taurinos, un argumento que le serviría después para defender la Fiesta y denunciar el tratamiento que se le ha dado en los últimos años en este país.

Santiago Martín, El Viti

Pero sin duda, el protagonista de este Mano a mano celebrado en Salamanca, fue Su Majestad un apelativo que da muestra de la magnitud de su figura El Viti. Santonja introdujo a Santiago Martín aludiendo a un viaje reciente a Perú, en el que visitó la plaza de Acho y en la que «pude comprobar la dimensión mundial de El Viti, porque allí aún se acuerdan los aficionados de una faena en la que cortaste un rabo en la feria del Señor de los Milagros en el año 64 o 65 del pasado siglo. Aún se emocionaban al recordar cinco verónicas magníficas de aquella corrida».

En cuanto comenzó a hablar Santiago Martín, El Viti, la sala del hotel Artheus se envolvió en la magia, la sabiduría y la palabra pausada de esta legendaria figura del toreo. Para arrancar y calificar la noción que él mismo tenía de su carrera, lanzó una frase que no dejó indiferente a nadie «lo que sí sé es lo que he dejado de ser, pero aún no he sido capaz de definir lo que he sido». Una frase que define la humildad de este hombre, pero también deja claro su propia consciencia de haber sido alguien grande en el mundo del toro.

Siguió El Viti relatando la importancia que en su carrera como profesional taurino tuvo América, una cita a la que acudió incluso uno de los dos años que decidió no torear, al menos en España.

«Las temporadas en América han sido un eslabón muy importante en mi carrera. Recuerdo que acudí por primera vez con una corrida de Paco Gala che en el año 1961, y ya en el 62 toreé allí más de 30 corridas», aseguró Santiago Martín, que rápidamente recordó una anécdota con su padre, «me iba a hacer la temporada americana y me despedí de mi padre con un hasta luego. Volví a los cinco meses y recuerdo que me dijo nada más verme, ¡con que hasta luego no!. Toreé en todos lo países, hasta en Panamá. Recuerdo una vez que en 18 horas participé en tres corridas».

Salvo el ancestral sambenito de los conquistadores y los recuerdos a sus familias que algunas veces escuchaba en las plazas de toros del otro lado del océano, todos los recuerdos de El Viti de su paso por América son bastante buenos. «Lo más importante era saber comunicar con ellos, con su idiosincracia particular. Quizás son más pasionales, pero como cualquier público, el de allí también es como el toro cuando embiste, que no tiene ni memoria ni rencor, pero sabe darte respuesta si te has equivocado», señaló al recordar con cariño que más de una vez supo conectar y «conseguir que la elecricidad fluyese del coso al graderío».

Volvió a recurrir Gonzalo Santonja a su reciente viaje a Perú para introducir el asunto principal sobre el que giró la conversación y el debate del Mano a mano en el hotel Artheus, bajo el patrocinio de Caja Duero y con una degustación de jamón de Ibéricos Luis Domingo acompañado del vino de la bodega de Ribera del Duero Pinna Fidelis; la defensa de la Fiesta de los toros y los complejos con los que en España se lleva a cabo.

El enemigo en casa

Señaló Santonja que en América también existen antitaurinos, «pero allí tienen todo esto mejor gestionado», al recordar la poca implicación de las instituciones y los políticos españoles a la hora de defender los toros.

El Viti fue mucho más allá y llegó a asegurar que «más de un torero ha llegado a señalar que ojalá solamente toreásemos en Francia» en referencia a que en el país vecino sí se ha sabido reconocer el valor de la Fiesta de los Toros desde un punto de vista patrimonial, cultural y social «que aquí parece que nos da miedo defender».

Santiago Martín, que participó en el grupo asesor para la elaboración del proyecto para proteger a los toros mediante su inclusión en la Ley de Protección del Patrimonio Inmaterial, «algo que sigue paralizado», recordó que fue durante la ocupación francesa cuando José Bonaparte estableció el denominado boleto con el que se pagaban las corridas de toros, «mientras aquí seguimos acomplejados. Yo recuerdo que mi padre siempre me decía que no había que tener complejos, y cuando me encontré de verdad con el toro bravo se me acabaron todos los complejos y ningún hombre volvió a darme miedo».

Volvió Santonja al ataque y para argumentar la falta de apoyo de las instituciones y los partidos, recordó que en una votación en el Parlamento Europeo para mantener al toro de lidia en las ayudas para las vacas nodrizas, «más de una veintena de eurodiputados españoles votaron en contra, otros se abstuvieron y otros ni tan siquiera se presentaron, como el ministro Cañete, algo lamentable, porque es casi peor ocultar tu verdadera opinión que dar la cara y ser claro». Especial importancia por su connotación negativa tuvieron para el escritor, aficionado e investigador taurino, los votos en contra y abstenciones de miembros de partidos como Ciudadanos y UPyD, «que aquí nos cuentan una cosa y luego hacen la contraria. Es evidente que tenemos el enemigo en casa», aseguró, una afirmación que recibió el apoyo del público y fue el preludio del animado debate que se abrió después con los asistentes al Mano a mano de El Norte.

Pero antes de probar el jamón de Ibéricos Luis Domingo, e iniciar el debate, Santonja y El Viti tuvieron un recuerdo para el recientemente fallecido José Mari Manzanares, una muerte que impacto fuertemente a ambos. El Viti recordó especialmente el día que Manzanares tomó la alternativa, en un corrida en la que compartió cartel con él y con Luis Miguel Dominguín, «ese día le deseamos que sus sueños se cumpliesen y triunfó. Siempre se recordará su torería. Yo después de retirarse le he visto ya varias veces en Salamanca».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos