Un carricerín cejudo lituano, de viaje de novios en Palencia

Un carricerín cejudo lituano, de viaje de novios en Palencia

El ejemplar recapturado un año después de su anillamiento en Palencia es el cuarto controlado con este trayecto y confirma que los lituanos utilizan como zona de paso los humedales ibéricos en su migración posnupcial

El Norte
EL NORTEPalencia

Uno de los 23 carricerines cejudos (Acrocephalus paludicola) capturados el pasado verano en la laguna de La Nava, Palencia, ha sido recapturado en un humedal cercano al mar Báltico, al sur Lituania. El ejemplar fue anillado durante la campaña de anillamiento posnupcial de 2018, «Seguimiento de las poblaciones de carricerín cejudo y especies asociadas», que se incluye en las actividades de seguimiento de aves palustres del proyecto europeo LIFE Paludicola.

Gracias a los seguimientos mediante el anillamiento científico, además de conocer la comunidad de aves de un humedal, las aves controladas posteriormente por otros anilladores permiten conocer su procedencia. Por ejemplo, este carricerín cejudo es el cuarto controlado entre España y Lituania, los otros tres controles se produjeron en las provincias de León, Burgos y Guipúzcoa, y confirman que la población lituana utiliza como zona de paso algunos de los humedales ibéricos en su migración posnupcial, como son los de la meseta Norte.

Los datos entre las localidades de anillamiento y de control de este carricerín cejudo son un tiempo transcurrido de 288 días y una distancia mínima de 2.394 kilómetros. Con tan solo 10 gramos de peso, esta pequeña ave atraviesa Europa y África y representa a los cientos de aves que realizan movimientos migratorios anualmente entre sus localidades de cría europeas y de invernada africanas. Los datos del historial de este registro han sido tramitados por la oficina de anillamiento ICONA/SEO BirdLife.

Las campañas de anillamiento el proyecto LIFE Paludicola se están realizando en nueve humedales de la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Todas ellas están permitiendo conocer con más precisión las rutas migratorias y la fenología de paso, no solo del carricerín cejudo, sino de numerosas especies palustres que utilizan los humedales como lugares de descanso y alimentación durante sus migraciones y que su conservación resulta de vital importancia para que puedan completar con éxito su viaje migratorio y su supervivencia.

Este carricerín cejudo tiene número de anilla ESI P168436 y fue anillado en la laguna de La Nava el 13 de agosto de 2018 y recapturado en humedales de la localidad Sakuciai, muy cercanos a las costas bálticas de Lituania el 28 de mayo de 2019, en el Delta del río Nemunas. Al marcaje con la anilla de metal remite ICONA-Madrid los investigadores lituanos le han añadido varias anillas de colores que permiten su seguimiento en los humedales donde se reproduce. De hecho, este mismo ejemplar ya ha sido observado y fotografiado posteriormente, el 17 de junio de 2019, por el mismo equipo de investigadores en los censos periódicos que realizan de la población reproductora de esta especie globalmente amenazada. Actualmente la población de Lituania presenta tres núcleos de que suman tan solo 150 machos cantores en todo el país.

Este ejemplar fue anillado como adulto durante la migración posnupcial en España, camino de los cuarteles de invernada hacia países de África occidental. Después de pasar el invierno en África y de un viaje de aproximadamente 6.000 km de vuelta, ha retornado a su área de cría. Dado que se anilló como adulto en 2018, como mínimo es un ave que nació en 2017 y, al menos, ha realizado dos viajes migratorios de ida y dos de vuelta, lo que supondría una suma mínima de 24.000 km recorridos durante sus migraciones.

Asimismo, hace unos días, se detectó en la laguna de Boada de Campos un carricerín común que había sido anillado seis días antes en la ciudad de Grembergen, al norte de Bélgica. El ave recorrió una distancia de mil kilómetros desde que se le halló en Bélgica el 12 de agosto de 2018 y se le recapturó en el municipio palentino.

El proyecto LIFE Paludicola se desarrolla en humedales de tres regiones españolas: el litoral valenciano, la Mancha Húmeda y Tierra de Campos de la provincia de Palencia. Tiene como objetivo principal el estudio y la conservación del hábitat migratorio del carricerín cejudo, una de las aves más escasas y amenazadas de España y Europa.

Estas acciones de divulgación se enmarcan dentro del proyecto LIFE Paludicola, iniciativa europea que tiene como objetivo frenar el descenso de las poblaciones de carricerín cejudo trabajando en la restauración y gestión del hábitat de los humedales que utiliza durante las migraciones.

Este proyecto se desarrolla por la Fundación Global Nature y la Junta de Castilla y León, cuenta con el apoyo del instrumento financiero LIFE de la Unión Europea, del Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Fundación Biodiversidad, la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Torreblanca (Castellón) y la empresa Infertosa, junto con la colaboración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

El carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola) está catalogado como Vulnerable a escala global, clasificado En Peligro a escala europea, está incluido en el Anexo I de la Directiva de Aves, en el Anexo II del Convenio de Berna y en el Anexo II del Convenio de Bonn. Además, se encuentra catalogado como de Interés Especial en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y como Vulnerable en el último Libro Rojo de las Aves de España. Se trata de una especie prioritaria de conservación a nivel mundial porque se encuentra globalmente amenazada y porque se estima que su población mundial es de unos 22.000 individuos reproductores. Esta población tan escasa comparada con otras poblaciones de pequeñas aves más comunes, junto a la fragmentación de sus áreas de cría y su declive poblacional, pone de manifiesto su elevado riesgo de extinción.

El anillamiento científico es una herramienta de estudio que se inició para conocer la migración de las aves, pero que actualmente permite estudiar otros aspectos de la biología de las aves. Está basado en el uso de anillas metálicas en las patas de las aves. Cada anilla lleva un código de números y letras, a modo de matrícula de coche, que permite individualizar a los ejemplares que se anillan. Así, esta herramienta permite conocer con más precisión las rutas migratorias y su fenología de paso, la condición física de las aves capturadas, sus reservas de grasa, las proporciones de adultos/juveniles y de machos/hembras, carga parasitaría, etc. según las líneas de investigación que se estén realizando.