Una llave para memoria y conservación

Instalación del sistema MHS en cerraduras antiguas. /M. Alonso
Instalación del sistema MHS en cerraduras antiguas. / M. Alonso

Santa María la Real desarrolla un proyecto para conservar las antiguas cerraduras e instalar nuevos sistemas de seguridad en edificios históricos

El Norte
EL NORTEPalencia

Las cerraduras de los edificios patrimoniales han sido testigos del trasiego de los siglos, del ir y venir, desde la historia más reciente a la más antigua. Siempre testigos de la actividad diaria de monasterios, iglesias y palacios y, ahora, objeto de atención de muchos artistas que han visto en estos antiguos elementos un foco de arte en el que basar sus proyectos. Precisamente, las cerraduras son el nuevo punto de atención de Santa María la Real que ha puesto en marcha 'La llave de la memoria', un proyecto que busca proteger edificios históricos y conservar antiguas cerraduras.

En ocasiones, los edificios históricos conservan sus cerraduras y no funcionan correctamente, además, pueden ser fácilmente forzadas para acceder al interior o robadas como un elemento que revender en anticuarios. Este problema, unido a la experiencia de intervención de la fundación palentina, que ha intervenido en más de un millar de sitios, dio lugar a la iniciativa que parte del sistema MHS para dar con la solución en colaboración el Instituto de Competitividad Empresarial (ICE).

Para la directora del Área de Coservación Patrimonial de esta entidad, Begoña García, al trabajar en diferentes templos, los equipos del ente aguilarense se percataron de esta problemática de los herrajes antiguos. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que las nuevas tecnologías eran parte de la solución. «Decidimos aplicar nuestro Sistema de Monitorización del Patrimonio para mejorar la seguridad de estos lugares con un impacto visual mínimo», explica la responsable del área de Santa María la Real.

Este sistema consiste en la colocación de un acelerómetro en un lugar estratégico de la puerta, permite detectar cualquier tipo de vibración en la cerradura. Si, además, ese acelerómetro está en red, conectado con el sistema de monitorización desarrollado por la Fundación, es capaz de diferenciar los movimientos normales de uso de la cerradura u otros fortuitos ocasionados por el hombre o los animales, de aquellos provocados por actos vandálicos.

La instalación está pensada específicamente para edificios patrimoniales y, por lo tanto, procura que el impacto visual sea mínimo, mediante el uso de dispositivos de pequeño tamaño y bajo consumo. Otro aspecto diferencial, además de mejorar la seguridad, es que no se sustituyen los antiguos herrajes o cerraduras por otras nuevas, sino que se las integra con las nuevas tecnologías.

De cara a la próxima fase, se plantea, por un lado, facilitar la recuperación de cerraduras o llaves antiguas perdidas o deterioradas y, sobre todo, responder a las alertas que el acelerómetro hace saltar en nuestro panel de control con respuestas distintas en función de cada situación como emitir un sonido disuasorio, encender la iluminación o grabar vídeo».

El proyecto está implantándose en dos edificios gestionados actualmente por la entidad: el monasterio de Santa María la Real, que alberga el centro expositivo Rom, y en la antigua ermita de Canduela, transformada en un laboratorio experimental donde poder contrastar diferentes tipos de técnicas y materiales, para seguir avanzando en la conservación preventiva del patrimonio.

Los nuevos espacios de instalación serán la ermita de la Virgen del Castillo en Yecla de Yeltes (Salamanca) y la iglesia de San Juan en Fermoselle (Zamora). Dos templos en los que la Fundación Santa María la Real ya ha intervenido, dentro del Plan Románico Atlántico, promovido por la Junta de Castilla y León y Fundación Iberdrola España.