La galga Malú, campeona de España en 2018, tendrá una escultura en Calzada de los Molinos

Sergio García trabaja en la obra que presentará el mes próximo en Herrera de Valdecañas./El Norte
Sergio García trabaja en la obra que presentará el mes próximo en Herrera de Valdecañas. / El Norte

La obra se instalará con una fuente y medirá unos dos metros de altura, contando la peana de granito sobre la que reposará

M. A.

Malú de Villadiezma y su adiestrador, Óscar Cantero, llevaron el nombre de Calzada de los Molinos a lo más alto del Campeonato de España de galgos del pasado año, y el Ayuntamiento ha querido reconocer esa labor de promoción de la perra y de su cuidador en forma de arte. El escultor Sergio García se encargará de reproducir en bronce una imagen del animal y de Óscar Cantero paseando por el campo que se instalará sobre una peana de granito en el municipio terracampino.

Malú será el segundo galgo realizado en bronce por Sergio García que se instalará en la provincia de Palencia. Y es que, el escultor palentino fue el creador del galgo que preside la puerta de la iglesia de San Lázaro en la capital. «Va a ser una escultura realista, fiel a los detalles anatómicos», explicó ayer el artista, que no deja de trabajar y que actualmente se encuentra inmerso en la realización de varias obras.

La escultura de Malú y su cuidador reposará sobre una peana de granito y tendrá además una fuente. En la obra, que medirá dos metros en su conjunto, se podrá ver al dueño llevando al animal con una correa y, aunque la fecha de instalación aún está por determinar, se sabe que se colocará en la plaza ubicada junto a la calle de las Eras.

Escultor y agricultor

Sergio García es agricultor además de escultor, pero el tipo de agricultura a la que se dedica es poco convencional. Y es que, este artista palentino lleva años trabajando con el fin de acercarse lo máximo posible al récord del mundo de calabazas gigantes, que ostenta un agricultor belga con una pieza de 1.200 kilos.

El año pasado Sergio García ganó el certamen de Igüeña con una pieza que pesó al ser recolectada la friolera de 608 kilos. La meta que se ha marcado este amante de la agricultura es superar con creces esa cota y todo hace indicar que lo conseguirá. «Está engordando bastante, pero las noches de frío que estamos teniendo hacen sufrir mucho a la planta», explica el agricultor que para hacer crecer a su calabaza ha abonado su terreno, ubicado en los huertos urbanos municipales de la capital, hasta con cinco toneladas de estiércol de bovino y ave, que han llevado a la mata a ocupar una superficie de unos 100 metros cuadrados.