El presidente de la Plaza de Toros de Palencia se defiende: «Es fácil criticar sin saber el reglamento»

El presidente de la Plaza de Toros de Palencia, en el callejón. /Antonio Quintero
El presidente de la Plaza de Toros de Palencia, en el callejón. / Antonio Quintero

La máxima autoridad de la feria habla tras las duras críticas del público a alguna de sus decisiones

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Sus interminables tragos de agua antes de decidir si devolvía un toro o concedía una oreja han sido observados por la Plaza de Toros de Palencia con incertidumbre, y ahora, una vez que ha terminado la feria, ha decidido salir a la palestra para hacer balance y, de paso, comentar qué le pasó por la cabeza cuando los tendidos cantaron al unísono «este presidente es un sinvergüenza» por no devolver el primero del lote de Ginés Marín. Antonio García Sancho –que ha cumplido veinte años en la plaza, donde comenzó como delegado y en la que lleva desde 2007 como presidente– habla sobre las luces y sombras de la feria de San Antolín.

¿Cuál es el balance que hace el presidente de la plaza de Palencia de la feria taurina de este año?

–La feria ha ido de menos a más. En general se puede destacar que a los toros les ha faltado fuerza y a algunos, incluso raza. En general, todas las corridas han sido un poco parecidas. Es muy complicado ver hoy en día una corrida en la que todos los toros estén bien. Suelen salir dos o tres. Lo que más me ha gustado es que, al menos en la de Zalduendo, la gente disfrutó y se fue contenta.

¿Cuál cree que ha sido la mejor faena de la feria?

–Ha habido varias. Estuvieron muy bien Luis David, Ferrera y Pablo Aguado. Esas tres han sido las tres mejores faenas que se han visto este año en Palencia, a mi entender.

Por contra, más de un torero tuvo que luchar contra los elementos...

–Por ejemplo, Ponce estuvo muy bien en su primer toro y falló con la espada. En el segundo de su lote no pudo hacer nada. A 'El Juli' le hubiera gustado triunfar y el hombre lo luchó, pero el lote que le tocó fue malísimo. Se puede decir que ha sido el gran damnificado de la feria.

La flojera de los toros ha sido la tónica general, pero las broncas no se las han llevado los ganaderos. Se las ha llevado usted...

–Sí, pero eso es una equivocación de los espectadores. La gente se piensa que la presidencia pone los toros, los toreros y hasta lo que se tiene que cobrar de entrada. Pero todo eso es labor de la empresa, que es la que se encarga de la organización. A lo mejor, es al ganadero o al mayoral al que hay que abroncar cuando los toros no responden.

¿Cree que los toros no han estado a la altura de una feria como la de Palencia?

–Los toros pasan varios exámenes muy exhaustivos desde que llegan a la plaza hasta que salen para ser lidiados. La gente se impacienta muy pronto, pero el asesor veterinario siempre dice que hay que ver cómo reaccionan. Al animal se le enchiquera sobre las 12:30 horas, se le mete en un cuarto a oscuras seis horas; sale de repente al sol, un poco cegado por la luz, y en ese momento se le exige que corra, por lo que lo normal es que después de estar todo ese tiempo en chiqueros esté entumecido. Por eso hay que estudiarle antes de decidir si vale o no. Siempre nos gusta que vaya al caballo y si le vamos a devolver, lo podemos saber antes de picarlo, pero el reglamento nos permite devolverlo después de pasar por varas. Eso hay gente que no lo sabe y se queja sin saberlo.

Se le ha visto tomar interminables tragos de agua mientras el público le reclamaba orejas o una vuelta a corrales de algún toro. ¿Toma mejores decisiones hidratado?

–Daba esos tragos de agua porque arriba, en presidencia, el tejado es de chapa y hace mucho calor. La gente ve ese detalle cuando mira hacia arriba, pero estamos constantemente bebiendo agua, no solo cuando toca tomar decisiones.

El público se ha mostrado especialmente crítico con esas decisiones. ¿Qué pensaba mientras la plaza cantaba «este presidente es un sinvergüenza» por no haber cambiado el nefasto primero del lote de Ginés Marín?

–Este presidente es el mismo que lleva 20 años en la plaza de Palencia. A los presidentes nos pasa como a los toreros: hay días que son mejores y otros que son peores. Que la gente pague con la presidencia porque los toros tengan poca fuerza entra en el oficio. Después de la corrida de Montalvo estuve hablando con el ganadero y no se explicaba lo que había pasado. De presentación eran impresionantes, pero a alguno le fallaron las fuerzas.

¿Palencia sabe de toros?

–Hay de todo. Lo que sí agradecería es que, desde los medios de comunicación, se explique el reglamento porque es muy fácil criticar sin habérselo leído. Puedo asegurar que yo me lo leo todos los años y cada vez observo algún detalle que me llama la atención.

Dentro de esa labor divulgativa que reclama, me gustaría hacerle una pergunta. ¿Qué requisitos son necesarios para ser el presidente de una plaza como la de Palencia?

–Lo primero, es contar con el título que te otorga la Junta de Castilla y León. Luego, solemos hacer cursos a nivel nacional, jornadas, diversas formaciones, visitamos fincas y asitimos a tentaderos. Yo tengo todos los cursos habidos y por haber.

Vamos, que su labor como presidente de plaza no se reduce a cuatro días...

–No. Esto necesita una formación continua y te exige estar muy al día de lo que pasa en el ámbito taurino.