El dinero de tres pensionistas permite rehabilitar una iglesia de la Montaña Palentina

Iglesia de la Inmaculada, en Respenda de la Peña. /El Norte
Iglesia de la Inmaculada, en Respenda de la Peña. / El Norte

Tres hermanas jubiladas de Respenda de la Peña han sufragado los gastos de rehabilitación del interior del templo románico de su pueblo

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Donde no llega la administración, bien puede llegar la pensión. Así podría resumirse lo que ha sucedido en Respenda de la Peña (Palencia), donde una familia –concretamente tres hermanas ya jubiladas– han sufragado con sus ahorros los gastos de restauración del interior de la iglesia de la Inmaculada.

El amor por el patrimonio más cercano es lo que ha llevado a estas tres mujeres a realizar esta importante aportación para su pueblo. «Somos nacidas y criadas en Respenda. Estamos bautizadas en esa iglesia y queremos que permanezca lo mejor que se pueda. Lo hemos hecho sin ánimo de salir en los medios de comunicación, lo queríamos mantener en secreto, pero de unos ha pasado a otros y al final vamos a salir hasta en el periódico», afirmó ayer una de las tres hermanas, que accedió a aportar su testimonio con la única condición de que ni su nombre ni el de sus hermanas apareciese «por ningún lado, por favor».

No. Los nombres de estas tres mecenas de Respenda de la Peña no se desvelarán en estas líneas, pero todos los que decidan visitar este pequeño pueblo de poco más de 150 habitantes sí que podrán ver de qué ha servido su aportación. Gracias a su inyección económica se ha podido cambiar la tarima del suelo, se ha pintado todo el interior y también se ha arreglado la sacristía. Este templo de origen románico con transformaciones posteriores ha lavado su cara gracias a la donación desinteresada de estas tres mujeres, que no cejan en su empeño de mejorar ese patrimonio que tienen a pocos metros de su casa.

Estado del interior de la iglesia tras el proceso de rehabilitación.
Estado del interior de la iglesia tras el proceso de rehabilitación. / El Norte

La iglesia ha vivido varios procesos de rehabilitación a lo largo de la historia, pero dentro de sus muros hacía demasiado tiempo que no se actuaba. La tarima de madera estaba podrida y levantada, la pintura no pasaba por su mejor momento y estas tres hermanas han decidido emplear su dinero en cambiar ese aspecto interior. «No se había hecho ninguna labor de conservación por dentro desde hace más de 50 años. Era necesaria una restauración y es lo que hemos hecho», aseguró ayer una de estas tres hermanas que, con este gesto, han querido remarcar su compromiso con su pueblo.

Si las tres mecenas de Respenda de la Peña no querían dar sus nombres, mucho menos aún hablar del dinero que se han gastado para que la iglesia luzca tal y como se ve en las fotos. «Necesitaba un pequeño arreglo y es lo que hemos hecho. Tampoco hemos tirado la casa por la ventana, aunque no pensamos decir el importe de la obra. Es un donativo privado», apuntó de forma tajante una de las hermanas.

Los retablos barrocos, la cruz procesional y la pila bautismal del siglo XVIII que guardan los muros de la iglesia de la Inmaculada de Respenda de la Peña se han convertido ahora en el contenido de un continente mucho más atractivo, que ha podido mejorar su aspecto para feligreses y visitantes. No obstante, el empeño de estas tres hermanas no ha sido insuficiente para que el templo muestre todo el esplendor que podría ofrecer. «Yo solo pediría que nos arreglen el tejado de la torre, que está un poco agujereado. Sería una pena que las goteras cayeran a la bóveda recién pintada y todo ese trabajo se echara a perder», recalcó ayer una de estas tres mecenas.