«No voy a dejar los escenarios mientras pueda trabajar»

Lola Herrera, con Juanjo Artero, en la representación. /El Norte
Lola Herrera, con Juanjo Artero, en la representación. / El Norte

Lola Herrera llega hoy al Festival de Teatro de Palencia con ‘La velocidad del otoño’

Es una de las últimas grandes damas del teatro español. La conocida intérprete subirá esta tarde al escenario del Teatro Principal para interpretar ‘La velocidad del otoño’, del autor escocés residente en Estados Unidos Eric Noble, dirigida por Magüi Mira y con la participación también de Juanjo Artero. Enmarcada en el Festival de Teatro Ciudad de Palencia (hoy a las 20:30 horas en el Teatro Principal), la obra aborda los problemas de las personas que llegan a la vejez. Lola Herrera, vallisoletana del barrio de Las Delicias nacida en 1935, interpreta a una mujer de 81 años, viuda y a la que le gusta el arte y la pintura, cuyos hijos mayores deciden que lo más conveniente para ella es que deje la vivienda y se mude a una residencia geriátrica. La actriz tiene tras de sí una trayectoria amplia e intensa, cuajada de éxitos, sobre todo en el teatro.

–¿Qué recuerdos tiene de Palencia?

–Llevo toda la vida haciendo teatro y vengo a Palencia a trabajar, nada más, porque hago pocos viajes de placer. Viajo por trabajo. Con todas las funciones que interpreto, me llevan a Palencia. Además, somos vecinos. Palencia es para mí una ciudad cercana, como hermanada con Valladolid.

–¿Cómo le trata el público de Palencia?

–El público es muy parecido en todas partes. Cuando quiere a alguien, se lo demuestra. En Palencia me siento muy querida por toda la gente, y el de Palencia es un público más cercano.

–‘La velocidad del otoño’ es una obra dura, que habla de un tema duro, que está muy presente en la sociedad actual. ¿Cómo ha asumido este papel?

–Con mucho interés. Estoy hablando de algo que me interesa, porque soy mujer, soy española y sobre todo porque soy vieja. Me interesa muchísimo hablar de algo de lo que no se habla, que es la situación de las personas mayores. Hay una falta de respeto para que ellos decidan lo que consideran oportuno. Hablar de eso me interesa y hablar de un personaje como Alejandra, que es una mujer muy fuerte y es un personaje muy interesante, que defiende su libertad por encima de todo. Es una mujer artista, ha viajado por medio mundo en una época en la que la gente no viajaba, y desde su punto de vista defiende una situación, y eso me gusta mucho.

–¿Tiene algo de usted este personaje?

–Soy una reivindicadora por naturaleza de las cosas que me parecen injustas y este personaje también reivindica. Me parece injusto que a la gente, cuando llega a una edad avanzada y tiene la cabeza en su sitio, no le dejen que decida por sí sola. No les dejan hacer las cosas que quieren hacer, como por ejemplo estar solos en sus casas o exponer su realidad, la que ellos quieran. Cuando se es mayor, se tiene ese derecho ganado a lo largo de toda una vida.

–Por desgracia, hay muchas situaciones reales de estas personas, que son enviados por hijos a una residencia...

–No solamente es la residencia. Son muchos matices los que hay en esa situación. Hay una situación generalizada sin resolver, porque desde que la mujer se incorporó al trabajo, dejó de ser la enfermera, la asistenta, la niñera, la cocinera... Ahora, la mujer va a su trabajo, asume muchas cosas que no son compartidas muchas veces por su compañero de vida y no se pueden ocupar también de la gente mayor. No hay sitio en las casas... La sociedad ha cambiado mucho, pero no se ha resuelto nada con relación a esos problemas.

–¿Por qué cree que se dan estas situaciones? ¿Por falta de valores?

–No lo sé. Yo creo que por un montón de cosas. La sociedad va cambiando y habrá de hacer cambios, pero los cambios los tienen que hacer los que se dedican a ello. Los políticos están para gobernar una ciudad con arreglo a lo que va viendo en ella y lo que va pasando, los acontecimientos que hay. Son ellos los que lo tienen que arreglar. Individualmente, cada persona tiene sus responsabilidades.

–Cómo ha sido el trabajo con Juanjo Artero?

–Muy bueno. Trabajar con Juanjo siempre es una alegría. Ya trabajamos juntos es ‘Seis clases de baile en seis semanas’ durante tres años y lo pasamos muy bien.

–¿Y con Magüi Mira en la dirección?

–Estupenda. Es la segunda obra que me dirige y seguidas. Hice con ella ‘El estanque dorado’, y cuando la terminé, me puse a ensayar esta.

–¿Queda mucha Lola Herrera sobre los escenarios?

–Yo no me voy a ir mientras esté en condiciones de trabajar. No sé cuánto tiempo será, no le puedo decir, porque no lo sé.

–¿Qué ha sido para usted el teatro?

–Una parte importantísima de mi vida y unos pilares fundamentales para batallar. El escenario para mí sigue siendo vital.

–Usted es fundamentalmente una mujer de teatro. ¿No es así?

–Hice muchísima televisión desde que empezó, hasta el año 1980 concretamente. Desde que empecé no he dejado de hacer teatro por hacer otras cosas, y desde los ochenta he hecho alguna cosita en televisión, pero no cosas que me hayan robado mucho tiempo del teatro.

–¿Y el cine?

–He hecho poco cine... pero porque no he tenido tiempo. Como intérprete, me gusta más el recorrido que haces en una representación que el rodaje de una película.