Aguilar recibe la visita del Rey como un respaldo al mundo rural y a sus empresas

El Rey saluda a los aguilarenses. /Antonio Quintero
El Rey saluda a los aguilarenses. / Antonio Quintero

Felipe VI derrocha cercanía y simpatía ante un municipio que se echa a la calle para recibirle

PILAR ROJO Y NURIA ESTALAYOPalencia

Un respaldo al mundo rural y a los empresarios que apuestan por desarrollar en los pueblos su actividad. De esta forma valoró la alcaldesa de Aguilar de Campoo, María José Ortega, la visita que el Rey de España realizó ayer a la villa y a la empresa Galletas Gullón, que este año celebra sus 125 años de existencia. El Ayuntamiento fue la primera parada de Felipe VI después de que descendiera de su coche a las cuatro en punto de la tarde en la zona de Fuente de Asperino, a pocos metros de la Casa Consistorial, acompañado por el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna. Allí le esperaban el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; la delegada del gobierno en Castilla y León, María José Salgueiro; la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, y la alcaldesa de Aguilar, María José Ortega. Además de cientos de aguilarenses que no dudaron en desafiar a un molesto sol previo a la tormenta para recibir al monarca, apenas tres semanas después de que su madre, Doña Sofía, también acudiera a la villa para inaugurar la exposición de Las Edades del Hombre.

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La regidora aguilarense manifestó ayer sentirse «doblemente orgullosa» por la visita que Felipe VI realizó ayer a la villa galletera. En el recibimiento que tuvo lugar en la Casa Consistorial, la regidora le agradeció que también se acuerde de los pueblos pequeños en sus visitas institucionales y ensalzó lo que supone un respaldo importante a esos empresarios que apuestan por el medio rural para desarrollar su actividad. «Es un honor recibir a su majestad el Rey en Aguilar de Campoo, poder trasladarle el cariño, el respeto y la admiración que todos los aguilarenses sentimos por él, por su dedicación a nuestro país y su buen hacer y representación. Es un doble orgullo, pues ha considerado oportuno visitar la factoría de Gullón. Algo que no deja de ser un reconocimiento al trabajo y esfuerzo que se hace desde el medio rural y desde pueblos pequeños por apostar por el desarrollo económico y por mantener empresas vinculadas al territorio que siguen en manos de las familias que las pusieron en marcha», indicó la alcaldesa durante la breve recepción que se celebró en el interior del Ayuntamiento.

Tras saludar durante muchos minutos a los cientos de aguilarenses que se agolpaban en las inmediaciones del Ayuntamiento, Felipe VI saludó también a todos los ediles de la corporación municipal y la regidora le cedió el bastón de mando para pasar al salón de plenos. Allí compartió un rato con las autoridades civiles y militares, estuvo con los trabajadores municipales y dejó su firma en el libro de honor de Aguilar. «Después de muchos años, me alegra hoy volver a Aguilar de Campoo para visitar su Ayuntamiento y celebrar el 125 aniversario de Gullón. Agradezco el cariño y la cálida acogida que me han brindado y saludo con todo afecto a la alcaldesa y a toda la corporación municipal», escribió el Rey en el libro de honor del Ayuntamiento.

Como anécdota, una errata que fue enseguida subsanada por él mismo: inicialmente escribió 145 aniversario y tuvo que marcar luego un 2 encima de la cifra del medio. «En el Ayuntamiento, ha sido un orgullo que firmase en el libro de honor, que dedicase unas palabras de gratitud a nuestro municipio. Es algo que permanecerá en la historia de nuestro Ayuntamiento. Además, ha trasladado su cariño a todos los trabajadores y miembros de la Corporación, y eso me gustaría agradecerlo especialmente», indicó la alcaldesa tras la visita. María José Ortega también se atrevió a preguntar al monarca qué le había parecido el Ayuntamiento. Y Felipe VI no dudó en referirse al salón de plenos como «un lugar muy acogedor, donde seguro que es fácil llegar a acuerdos».

Y tras saludar prácticamente a todas las filas de aguilarenses que estaban a su paso en el pequeño paseo desde el coche hasta el Ayuntamiento, cuando apenas quince minutos después de entrar abandonó la Casa Consistorial, Don Felipe no dudó en seguir saludando a la otra parte de la plaza, parándose a escuchar, a hacerse alguna foto con algún niño e incluso a charlar con un anciano.

La simpatía y la cercanía protagonizaron la primera parte de la visita del monarca a Aguilar de Campoo, una villa a la que acude por primera vez en visita oficial, pero que ya recorrió de pequeño con sus compañeros del colegio Santa María de Rosales. Fue en 1983, en una excursión del colegio que se inició en la capital, continuó por algunos puntos del Camino de Santiago y concluyó en la Montaña Palentina, con el románico norte como objetivo de estudio. Durmieron en el Parador de Cervera y, durante su periplo por Aguilar, visitaron el monasterio de Santa María la Real, pasearon por la villa y también acudieron a la emblemática fábrica de Galletas Fontaneda, de donde se marcharon con un lote de Marías cada uno. Ataviado con Levi´s, una cazadora corta de verano y unas gafas Ray Ban aparece el Rey en aquella foto con todos sus compañeros, de la que ayer se llevó una copia visiblemente ilusionado como recuerdo de aquellos años.

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