Los dominicos abren la puerta de su año jubilar

Inicio de la procesión con la imagen de Santo Domingo de Guzmán./
Inicio de la procesión con la imagen de Santo Domingo de Guzmán.

El convento de la Piedad inicia el octavo centenario de la orden con una invitación a predicar el Evangelio de la paz

FERNANDO CABALLERO

La iglesia del convento de la Piedad, que regentan religiosas dominicas, se ha quedado este sábado pequeña para acoger a los fieles que participaron en la apertura del Año Jubilar Dominicano, que conmemorará el octavo centenario de la confirmación por el papa Honorio III de la labor que venía realizando Santo Domingo de Guzmán. Esa conformación se produjo en una bula firmada el 22 de diciembre de 1216.

Desde aeste sábado y hasta el 21 de enero de 2017, la Orden de Predicadores celebrará numerosos actos religiosos y culturales con los que se quiere invitar a la Iglesia a predicar el Evangelio de la paz, según señala el Maestro de la Orden, fray Bruno Cadoré, en el mensaje que se leyó en la iglesia palentina y en el resto de ciudades del mundo donde tienen presencia los dominicos.

El prior del convento de San Pablo, Luis Rodríguez, destacó en el saludo inicial que Santo Domingo de Guzmán fue «una figura señera de la Iglesia», y alabó el carisma con el que fundó una orden que lleva «800 años predicando la palabra de Dios». Rodríguez justificó el nacimiento de la Orden de Predicadores en la necesidad de reforzar la difusión del Evangelio «en un momento en el que la fe se tambaleaba y la incredulidad aumentaba». Santo Domingo de Guzmán se dedicó a predicar «para la salud de los hombres», según el prior del convento de San Pablo.

Tras estas palabras, el religioso dominico Antonio Abad Serrano leyó la carta de Cadoré, en la que invita a predicar el Evangelio de la paz y de la unidad. «La unidad entre la circuncisión y la gentilidad, la unidad entre aquellos que creen y aquellos que no creen, la unidad de todos, porque todos somos capaces de una misma comunión», señala en su escrito el máximo representante de la orden.

Tras esta lectura, el coordinador de los actos que se celebrarán en Palencia, el subprior de San Pablo, Luis Miguel García Palacios, introdujo la ceremonia de la iluminación de los ciriales. Domingo de Guzmán es conocido como el santo de la luz de la Iglesia, por lo que la apertura del Año Jubilar se simbolizó en el encendido primero del cirio jubilar, que corrió a cargo del prior, Luis Rodríguez. De esta luz se prendieron ocho cirios más pequeños que representaban a las organizaciones vinculadas a San Pablo:las cofradías de la Vera Cruz, el Rosario y Fátima, los tres conventos dominico que hay en Palencia (San Pablo, la Piedad y Misioneras de Santo Domingo, que regentan el colegio), el grupo de jóvenes y los dominicos seglares. Y como si de una ramificación se tratara, estos ochos cirios prendieron las 500 velas que se repartieron entre los fieles y que iluminaron la procesión que se celebró desde la Piedad hasta San Pablo, con una imagen del santo que se conserva en el Secretariado de San Martín de Porres.

En San Pablo se celebró una eucaristía presidida por el administrador diocesano, Antonio Gómez Cantero, en la que señaló que en los 800 años de la orden «ha habido y hay mucha vida evangélica, mucha fraternidad y muchos desvelos por la predicación y misión evangelizadora, pues Domingo no optó por la cruzada, tan de moda entonces, sino por la predicación para la conversión del corazón». Cantero invitó a ser «ejemplo de una vida común de oración y estudio, de pobreza evangélica para dar respuesta a la misión evangelizadora».

 

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