Orgullo Pedro

La victoria en las elecciones generales fue de Pedro Sánchez, pero la derrota cayó repartidita en las europeas y autonómicas y municipales

Pedro Sánchez, en el Congreso. /EFE
Pedro Sánchez, en el Congreso. / EFE
Chapu Apaolaza
CHAPU APAOLAZAValladolid

En Madrid han coincidido el pregón del Orgullo LGTB y el CIS de José Félix Tezanos, que es el Orgullo Pedro. Sánchez vive magistralmente instalado en este estado de ánimo presanferminero donde el verano siempre se acaba de estrenar y todas las canciones pueden ser la definitiva. Antes en este país había una canción del verano.

Ahora suenan ocho, y en cada una cantan juntos seis artistas. El éxito musical es multipartidista para que cada uno se lo monte a su aire, como en lo de Tierno Galván, pero al revés. La victoria en las elecciones generales fue de Pedro Sánchez, pero la derrota cayó repartidita en las europeas y autonómicas y municipales. Lo único que tenemos claro es que el sábado, la Pamplonesa, que es la BSO de la Gloria, tirará el Chupinazo de Pamplona y hará ruido por primera y única vez en un siglo de existencia.

En esta España de origami, la segunda tanda de elecciones vino a pudrir la primera de las generales, pues se tuvieron que conformar los segundos gobiernos en falso y los votos de mayo ahora se confunden con los de abril. Para saber por qué lado saldrá el sol mañana pongamos que en Orense, solo nos queda la metodología de Tezanos preguntando a mi Españita canallita. Tezanos es un arcano, un once contra once en el que siempre gana Sánchez y pasan las cosas que a Sánchez le convienen cuando a Sánchez le convienen. Porque se puede ganar a destiempo, que es lo que le ha pasado a Rivera, o que toda victoria parezca sincronizada y entrar así en un estado de «levitación trascendental» que, como he explicado en alguna otra ocasión, es un estado que Pepe Monforte definía como la manera en la que uno se pone cuando se toma dos cervezas sin tapa.

Decía que ayer se dio en Madrid el pregón del orgullo del PSOE, que es un orgullo 'pédrico', y hay montado un lío delicioso. Al cierre de esta edición baila Sánchez con una gorra de piloto y cada vez que piensa en su canción preferida, se la pincha José Félix sin siquiera pedírsela. Hace así, cierra los ojos y suena. La del 40% del voto para el PSOE, por ejemplo, o la del descalabro de Podemos en plena negociación del gobierno de cooperación.

En el 'Orgullo Pedro' baila Miquel Iceta la conga del federalismo y a las siete en el escenario que te conté, Ábalos, oh gran mentalista levantino, negocia con otros partidos apoyos de gobierno por telepatía y dobla cucharillas de café de las cafeterías 'cool' de Chueca. La noche se prevé larga. A la caída de la oscuridad María Chivite y los del PSN jugarán con fuego y sobre el aire del ocaso, que en Madrid siempre es misericordioso, Rosalía dibujará figuras socialdemócratas con sus flamencas manos que imitan a aquellas manos de Pedro y alguien le dice al fin: «¡Hey, Rosalía, guapa, que soy Pedro!» A la caída de la noche, el Orgullo del CIS viste Sánchez pompas brillantes y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla del mar. Las encuestas, lo de Europa, bailar... Pedro Sánchez es el presidente del gobierno al que se le da todo bien menos ser presidente del gobierno.