Cordura

«No sé qué me alegra más: si la apertura de un centro social de estas características o la vuelta a la cordura de los que se opusieron al mismo con uñas y dientes»

La ludoteca del centro de Girón, con un pequeño parque al fondo. /R. Jiménez
La ludoteca del centro de Girón, con un pequeño parque al fondo. / R. Jiménez
Francisco Cantalapiedra
FRANCISCO CANTALAPIEDRAValladolid

Fui testigo directo del follón que montaron algunos vecinos de Girón y La Victoria cuando, allá por 2002, Cruz Roja proyectó construir y pagar con fondos propios un centro próximo al colegio de Cristo Rey para atender a «personas marginadas o afectadas por diferentes problemas sociales». La bronca callejera fue de tal magnitud que, como recordaba El Norte de aquellos días a cuatro columnas, 5.000 vecinos protestaron «contra el centro de Cruz Roja». Aunque algunos argumentos me parecían bastante pueriles, como, por ejemplo, que si atendían a mujeres maltratadas rondarían por allí sus verdugos para seguir acosándolas, o que era una barbaridad tratar a todos los necesitados en el mismo edificio, la ONG abandonó el proyecto, para satisfacción de los piantes y frustración de los organizadores.

Casi dos décadas después de aquella situación tan bochornosa, a punto está de inaugurarse el nuevo edificio construido por la Junta de Castilla y León, que, por cierto, no se mojó en favor de la idea primitiva, que se parece muchísimo a esta de ahora. En cuanto a los vecinos que se manifestaban día sí y día también en su contra, nada parece indicar que vayan a aguarles la fiesta del estreno a los responsables de la Consejería de Familia, que es la que aporta los fondos.

Y, francamente, no sé qué me alegra más: si la apertura de un centro social de estas características o la vuelta a la cordura de los que se opusieron al mismo con uñas y dientes.