El inmovilismo de las fuerzas políticas aboca a nuevas elecciones

El inmovilismo de las fuerzas políticas aboca a nuevas elecciones

La izquierda se encuentra más enfrentada que nunca mientras la derecha cierra la puerta a Sánchez a cal y canto

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Más de tres meses después del 28-A toda señala a que España celebrará sus cuartas elecciones generales en cuatro años. Aún resta tiempo hasta que se convoquen el 23 de septiembre, pero el inmovilismo de las principales fuerzas políticas apunta más que nunca a un regreso a las urnas del que, al menos en público, todas recelan.

PSOE

Acuerdo programático y Ejecutivo monocolor

Para el PSOE la única vía para esquivar la repetición electoral pasa por torcer el brazo a Unidas Podemos para que acepte un gobierno socialista monocolor a cambio de un acuerdo programático progresista. Lo dijo Pedro Sánchez esta semana y lo repitió este sábado Carmen Calvo, quien solicitó «responsabilidad y madurez política» al resto de grandes partidos. «La única solución justa y razonable es abrir paso a la lista más votada», añadió la número dos del Ejecutivo. El problema es que el centro derecha abomina de Pedro Sánchez y ya ha dejado claro, por activa y por pasiva, que no le facilitará la investidura. Y por el otro lado, Pablo Iglesias y los suyos exigen una cuota de poder que el PSOE ya dejó claro que no le va a ceder. Ni siquiera está ya en pie la vicepresidencia y los ministerios de Igualdad, Sanidad y Vivienda que el presidente del Gobierno llegó a ofrecer en su primera investidura. Así las cosas, Sánchez podría dejarse llevar hacia una repetición electoral confiado en las encuestas. El problema es que de aquí al 10 de noviembre pueden aún suceder muchas cosas, a lo que se podría sumar la desilusión de un electorado de izquierda que apostase en masa por la abstención.

PP

Elecciones o un Gobierno de Casado

Los populares son los que más cómodos parecen sentirse con la actual situación, tanto que hasta lanzan la propuesta de una imposible abstención de los socialistas para investir a Pablo Casado con Albert Rivera como vicepresidente. El líder del PP aguanta las presiones para facilitarle las cosas a Sánchez, que incluso ya llegaron en forma de toque de atención del Rey, quien manifestó desde Palma de Mallorca. «Lo mejor es encontrar una solución antes de ir a elecciones», dijo el jefe del Estado. Pero las presiones, en cualquier caso, siempre serán mayores para Ciudadanos que para el PP. Casado tampoco tiene miedo a una nueva convocatoria electoral, que muy probablemente le permitiría sumar algunos más escaños y afianzar su posición como jefe de la oposición.

Ciudadanos

El 'sanchismo' es el enemigo

Junto al PSOE suma una mayoría absoluta que sería la envidia de Europa. En cualquier caso, Albert Rivera no está dispuesto a ir con Pedro Sánchez ni a la vuelta de la esquina. Los liberales, autoproclamados líderes de la oposición pese a tener menos votos y escaños que el PP, tienen muy clara su posición. Más aún desde que su líder amplió el número de miembros de la Ejecutiva para diluir la voz de los críticos, que tienen a Luis Garicano como principal referente. «Se lo prometimos a los electores, lo dijimos en la campaña electoral, dijimos que nuestro socio preferente era el PP, que queríamos hacer un gobierno moderado y de centro», insistió este sábado el diputado Edmundo Bal. La duda está en si el electorado más progresista de Ciudadanos entendería este cordón sanitario a Sánchez en caso de ser convocado de nuevo a las urnas.

Podemos

Una coalición equitativa

Tiene en su mano la llave para formar Gobierno y no está dispuesto a entregarlo por nada. Podemos sigue empeñado en que solo investirá a Sánchez a cambio de su entrada en el Consejo de Ministros, en el que exige además competencias acordes a sus 42 diputados. Pero la determinación de Pablo Iglesias y su círculo más cercano se enfrenta a varios obstáculos. El primero es interno. Y es que tanto Anticapitalistas como IU apoyan públicamente aceptar un acuerdo programático y quedarse fuera del Gobierno. Es justo lo que pretende el PSOE. En lo que respecta al exterior, la coalición izquierdista corre el riesgo de sufrir un serio varapalo electoral que pondría en riesgo su supervivencia política, más aún con Íñigo Errejón al acecho.