Alegría muy contenida a las puertas del Supremo

Varias personas de diversas organizaciones que respaldan la campaña #NiValleNiAlmudena se concentran este martes frente al Tribunal Supremo. / Efe

Los familiares de las víctimas del franquismo y los activistas de la Memoria Histórica apenas celebraron una victoria judicial que ven solo como un «primer paso»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

No hubo lágrimas ni abrazos ni champagne a las puertas del Supremo. Nada que pudiera parecerse a una celebración. Cuando a las 11.30 de la mañana de este martes se conoció el histórico fallo en la plaza de la Villa de París de Madrid, donde un centenar familiares de las víctimas del franquismo y activistas de la Memoria Histórica aguardaban la deliberación de los jueces, solo se oyó algo parecido a un suspiro de alivio.

El ambiente era extraño. Era como si los presentes dieran por descontado que el Supremo iba a dar luz verde a sacar los restos del dictador del Valle y que iba a prohibir inhumar a Franco en La Almudena.

«Fosas cerradas»

«Vale. Es un primer paso después de tantos años de lucha judicial. Pero solo eso. Un primer paso. Nos queda mucho hasta conseguir la justicia que venimos reclamando desde hace más de ochenta años. Solo hubiera faltado que el Supremo hubiera dado la razón a la familia de Franco y que el dictador hubiera seguido con sus víctimas en Cuelgamuros o que se lo hubieran llevado al centro de Madrid para enaltecer su figura», explicó Julián Rebollo, presidente de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo.

De hecho, tras conocerse el contenido del fallo, los gritos con las reclamaciones arreciaron. «¡Fosas cerradas, heridas abiertas!», «¡Hay que juzgar al fascismo criminal!», «¡Queremos reparación y Justicia!», proclamaron los presentes, mientras enarbolaban banderas republicanas, mostraban fotos de víctimas desaparecidas del franquismo y quemaban fotografías del dictador.

«Reencontrarse»

Es una «gran alegría», admitió Eduardo Ranz, abogado de varias familias víctimas. Pero también el letrado puso el acento en que, en realidad, los descendientes de los asesinados por el fascismo lo que quieren es «reparación» y «reencontrarse» con sus familiares. Y que, por lo tanto, la batalla judicial está lejos de acabar mientras sigan cuerpos en las fosas, no se derogue la ley de amnistía o que «España repudie oficialmente su pasado fascista», en palabras de uno de los asistentes.