Vestas no cede y se niega a entregar sus terrenos gratis a una nueva empresa

Planta de Vestas en Villadangos./A.C.
Planta de Vestas en Villadangos. / A.C.

La multinacional no cambia el discurso, amenaza con ejecutar sus planes de principio a fin y aboca a los trabajadores al peor escenario posible

A. CUBILLASLeón

Vestas no cede. La presión en Europa, las gestiones desde el Ejecutivo o la Junta y el esfuerzo de la plantilla por convencer a la multinacional de una solución pactada no dan resultado.

La empresa mantiene firme su determinación inicial y así se lo ha hecho saber este martes a la representación de los trabajadores en el marco de la negociación del Plan Social del Expediente de Regulación de Empleo.

La multinacional insiste en su posición más dura y en esta jornada ha trasladado al comité de empresa que no está en disposición alguna de asumir la cesión de los terrenos de su planta en la localidad de Villadangos del Páramo al mismo tiempo que descarta la cesión de las instalaciones.

'Vuelta de rosca'

De este modo y según han trasladado representantes del comité de empreas, Vestas se ha negado en redondo a la posibilidad de dar viabilidad a que la factoría sea atractiva para cualquier otro grupo inversor.

La nueva 'vuelta de rosca' de Vestas ante la plantilla deja el futuro de la parte laboral en manos de una acción directa de las administraciones con el fin de que éstas hagan valer su fuerza para reconducir la situación.

«La cesión de las instalaciones es clave para poder dar continuidad a la actividad», se ha remarcado con cierta urgencia por parte de la representación laboral.

El tiempo se agota

«Tenemos que trabajar día y noche pero el tiempo se agota. Y el acuerdo entre Vestas y Gobierno ha de ser inmediato y con garantías», también se ha expresado desde la parte laboral con cierta angustia.

En este sentido, el responsable de Industria de CCOO, Ángel Snatos, ha lanzado incluso un guante a Pedro Sánchez que «debe tener el compromiso de no permitir el desmantelamiento industrial de la provincia».

Porque al cese de Vestas se suma el cierre definitivo de la minería del carbón y el incierto y delicado futuro que encaran las centrales térmicas.

«España necesita una política energética seria y manteniendo el mix energética y con todas sus fuentes, mirando de cerca las de futuro como es el caso de las energías renovables con Vestas», señaló Santos, que exigió voluntad política del Gobierno de España ante el atropello y desconsideración que sufre León.

Vestas no cede y la consecuencia será que esta misma semana se liquidará una factoría que puede acabar con más de 2.000 empleos en la provincia.

Vestas ofrece

-Indemnizaciones de 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades

-Exclusión del ERE de los mayores de 61 años

-Indemnizaciones de 20 días por servicio y un tope de 12 mensualidades en las recolocaciones de plantas de Vestas fuera de España

-Gastos de transporte del trabajador y su familia en las recolocaciones en las plantas de Daimiel y Viveiro

-Compromiso de indemnizaciones de 33 días en las recolocaciones que sean objeto de despidos antes de 12 meses

-Cese de la actividad el 31 de diciembre de 2018

-Incremento salarial del 25% para reanudar la unidad productiva

La plantilla pide

-Cesión gratuita de los terrenos y las instalaciones de Villadangos del Páramo

-Creación de una bolsa de empleo con prioridad de incorporación en la nueva unidad productiva que instale en la factoría de Vestas

-Indemnizaciones de 87 días por año de servicio

-Exclusión del ERE a los mayores de 54 años

-Mantenimiento del seguro médico durante todo el 2019

-Finalizar la producción el 31 de junio de 2019

-Incremento a 97 días por año trabajado las indemnizaciones de los trabajadores que se reanuden las labores productivas

-Creación de una comisión de seguimiento para vigilar el cumplimiento de los acuerdos

La línea roja de la plantilla

Precisamente, la cesión gratuita de los terrenos e instalaciones de VIlladangos a un tercero que pueda ofrecer un proyecto industrial que dé garantías al empleo que va a «destruir», era la línea roja que estableció la plantilla para suscribir un acuerdo con Vestas.

Es más, en la contrapropuesta que el comité de empresa hizo entrega este lunes tanto en español como en inglés, la plantilla exigía a la multinacional danesa mantener y garantizar la operatividad de la unidad productiva como mínimo hasta el 31 de junio de 2019.

El objetivo era dar margen de maniobra para la búsqueda de ese posible inversor industrial. Además, exigían la creación de una bolsa de empleo en la que se garantice la incorporación obligatoria de todos los trabajadores en la nueva unidad productiva que se instale en las instalaciones cedidas por la multinacional danesa.

Con esta negativa, se abre un nuevo escenario en el marco de las negociaciones donde las posturas cada vez están más enfrentadas dado que la compañía ha puesto como condición para alcanzar un acuerdo la vuelta al trabajo para dar salida al stock. La fecha máximo, el 10 de octubre.

 

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