La fundación heredera de EspañaDuero acusa a Unicaja de expoliar la obra social

Exterior del edificio de Santa Nonia, antigua sede de la Obra Social de Caja España. /Leonoticias
Exterior del edificio de Santa Nonia, antigua sede de la Obra Social de Caja España. / Leonoticias

Fundación Obra Social Caja Castilla y León reclama una treintena de inmuebles, 621 cuadros, 1.842 dibujos y seis libros ilustrados al entender que son propiedad de los castellanos y leoneses

JAVIER CALVOLeón

Unicaja Banco tendrá que defender en los tribunales que una parte de su patrimonio artístico e inmobiliario procedente de las fundaciones Caja España y Caja Duero son efectivamente de su propiedad. Y el asunto no es menor, porque en juego están activos que según los representantes de la Fundación Obra Social Caja Castilla y León (Fundos) ascenderían a unos «setenta millones de euros». Una cantidad que se dispararía hasta los cien millones teniendo presente que, según Fundos, Ceiss y por extensión Unicaja (el banco que asumió el primero) no hizo efectivo nada más que 14 de los 40 millones de euros que se comprometió a aportar en el momento de la segregación de las partes.

El desencuentro ha llevado a que, finalmente, la Fundación Obra Social Caja Castilla y León haya presentado la correspondiente demanda ante el Juzgado de Primera Instancia número 9 de León con el fin de instar a Unicaja a devolver 621 cuadros, 1.842 dibujos y seis libros ilustrados de Zacarías González. A ello se sumarían una treintena de inmuebles, entre ellos la sede cultural de Caja España en León, una parcela de 38.000 metros cuadrados en la misma capital, además de edificios en Palencia, Valladolid y Zamora, entre otras provincias, incluyendo un teatro en Salamanca.

«Lo que se ha cometido es un expolio de bienes culturales a Castilla y León», han asegurado fuentes de la fundación que han preferido no ser identificadas. «Es un espolio con mayúsculas porque estamos hablando de piezas de coleccionista de valor incalculable», han remarcado.

El 'albarán' de las piezas culturales que ahora se solicita sean devueltas es el segundo más rico de Castilla y León solo superado por la Iglesia e incluye además piezas de Joaquín Sorolla, Antonio Tàpies y dibujos del poeta Rafael Alberti, a los que se suman «una gran colección de muebles del siglo XVIII» y casi una veintena de pianos de cola, además de uno de los cinco manuscritos originales que se conservan del rey Alfonso X el Sabio.

En realidad la disputa que ahora tendrá que dirimirse en el juzgado tiene su raíz en el Registro Mercantil de Madrid, concretamente en el 'asiento 1/2255/979, folio 141'. Allí se encuentra depositada la 'Escritura de segregación de negocio financiero y constitución del Banco de Caja España de Inversiones Salamanca y Soria SA'. Ese acta de segregación, de fecha 24/11/2011, es concluyente. El negocio bancario sigue su camino desde ese día mientras que la fundación, con largo recorrido aún para su desarrollo, mantiene como activos los bienes culturales para su custodia como patrimonio de castellanos y leoneses y se compromete a velar por los mismos en el presente y a futuro.

Firman cinco consejeros

La rúbrica en ese documento corresponde a cinco consejeros de la entidad que, además, figuran como garantes de que cualquier modificación posterior sobre ese acuerdo no podrá realizarse sin aportar su firma. Luego el documento notarial depositado en el registro concluye con evidencia el reparto competencial y de bienes, además de una aportación de 40 millones de euros por parte del banco (Ceiss, Unicaja con posterioridad) que nunca llegaron a abonarse en su totalidad.

La ya trompicada carrera de la fundación hasta su formalización como tal sufrió en los meses siguientes a la firma vaivenes considerables, tantos que terminó siendo tutelada por la Junta de Castilla y León antes de convertirse en Fundación Obra Social Caja Castilla-León (Fundos). «Fue en ese tiempo intermedio cuando, al haber cierta indefinición en la gestión, Unicaja decidió quedarse con los bienes de una forma ilegal y obrando con ese único fin de esquilmar los activos artísticos y patrimoniales que no son sólo de la fundación sino de todos los leoneses y de todos los castellanos y leoneses», aseguran las fuentes consultadas.

El conflicto se dispara en 2014 momento en el que Unicaja Banco adquiere Ceiss. Es entonces cuando se firman dos escrituras de subsanación en las que se deduce error en el primer documento y se procede a trasladar al banco bienes que inicialmente fueron adjudicados a la fundación. Para Fundos se trata de una manifiesta ilegalidad porque el firmante de ese documento de subsanación no contaba con respaldo legal como para rubricar el documento y, por extensión, las cesiones registradas en las escrituras de subsanación. A la vista de lo sucedido la Fundación Obra Social Caja Castilla-León ha solicitado al juzgado que se apliquen medidas provisionales a fin de que se proceda al inmovilizado de todos los bienes origen de la disputa, así como que se decrete la imposibilidad de realizar cualquier acción sobre los mismos. De momento, las partes han sido citadas el próximo 19 de junio en el Juzgado de Primera Instancia número 9 y allí deberán decidir titularidad del mayor legado cultural e histórico no eclesiástico de Castilla y León.

«No procede»

Para Unicaja Banco, sin embargo, la reclamación de Fundos no procede. Recuerda que «este asunto se encuentra sometido a un procedimiento judicial en el que Unicaja Banco mostrará su oposición a las pretensiones de la Fundación». Y así advierte: «Unicaja Banco no se ha apropiado de nada. Estas afirmaciones carecen de sentido por muchas razones. La principal es que Unicaja Banco adquiere Banco CEISS en 2014, después de que recibiera el patrimonio que la Caja segregó a favor de Banco Ceiss en 2011. Además hay que señalar que fue la propia Caja (hoy Fundos), a través de su Consejo de Administración (hoy Patronato) y de su Asamblea General, quien decidió los activos que se segregaban y en consecuencia pasaban al Banco y los que se quedaban en el patrimonio de la Caja y que lógicamente estaban perfectamente identificados en el balance. En el listado que se ha aportado se trata de crear confusión y pone en evidencia la falta de rigurosidad en lo reclamado. Como ejemplo un botón: se solicita la titularidad de un inmueble que nunca ha sido propiedad de la Caja ni del Banco; que es y ha sido siempre propiedad de terceros». Desde la entidad no se dan detalles de cuál es este inmueble aunque afirman que es uno que tenían en alquiler, no en propiedad.

Además remarca que todo el patrimonio histórico artístico que se segregó a favor de Banco CEISS es a día de hoy propiedad de Unicaja Banco y se encuentra en las dependencias en las que estaban las sedes principales del antiguo Banco CEISS. Respecto del patrimonio histórico artístico que no se segregó, es decir el que ha seguido siendo propiedad de la Caja, entienden que deberá estar en poder de Fundos, si bien parte de él continúa a día de hoy en instalaciones de Unicaja Banco, por las que por otra parte Fundos no abona ninguna cantidad, por no haber sido retirado a la fecha. Reiteran además que en el proceso de judicialización de este asunto, Unicaja Banco hará valer sus derechos».