La tardanza de EE UU en salir inquieta a los grandes actores de la guerra siria

El presidente iraní, Hasán Rohuani; su homólogo ruso, Vladímir Putin, y el turco, Recep Tayyip Erdogan, se estrechan la mano durante su reunión este jueves en el balneario de Sochi. /Efe
El presidente iraní, Hasán Rohuani; su homólogo ruso, Vladímir Putin, y el turco, Recep Tayyip Erdogan, se estrechan la mano durante su reunión este jueves en el balneario de Sochi. / Efe

Putin, Rohaní y Erdogan alertan del peligro de un vacío en el norte y del deterioro de la situación en la región de Idlib

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

El presidente ruso, Vladímir Putin, apeló hoy en Sochi a «evitar vacíos de poder en Siria» y a «no permitir la fragmentación del país». Lo hizo tras una nueva cumbre, la cuarta ya, con sus colegas de Turquía e Irán, Recep Tayyip Erdogan y Hasán Rohaní. Sobre la mesa estuvo una vez más la discusión sobre el peligro de que se cree un vacío en el norte de Siria una vez se retiren las tropas norteamericanas, el deterioro de la situación en la región de Idlib -única importante en manos de insurgentes-y los preparativos para poner en marcha el comité constitucional, en donde los distintos grupos deberán consensuar una carta magna y sentar las bases del futuro político del país.

Los tres mandatarios urgieron a Washington a cumplir cuanto antes su promesa de retirar sus tropas. «Todos aquí consideramos que el cumplimiento de los planes -de repliegue militar- de EE UU sería un paso positivo que ayudaría a estabilizar la situación en esa parte de Siria. Allí el control del Gobierno legítimo debe ser restaurado», manifestó Putin durante la rueda de prensa conjunta.

El máximo dirigente ruso subrayó que, «por ahora», no ven «esa retirada sobre el terreno» de las fuerzas estadounidenses de una zona que «debe ser transferida a Siria». No a los kurdos y aún menos a Turquía, aunque no lo enunció de forma tan explícita. Al hablar de los «vacíos de poder», Putin se refería no sólo al que deje EE UU sino también al enclave de Idlib.

Erdogan, por su parte, coincidió en la necesidad de evitar esos huecos descontrolados pero en su mente domina la idea de que sean sus tropas las que establezcan a lo largo de la frontera con Siria una «zona de seguridad». «La decisión del presidente Trump tendrá un gran impacto. La retirada no debería llevar a un vacío de poder o al dominio de las milicias de los kurdos sirios del YPG», pidió el presidente turco.

Las YPG (Unidades de Protección del Pueblo), que cuentan con el apoyo de EE UU por cooperar en la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico, son consideradas terroristas por Ankara debido a sus vínculos con el Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), guerrilla kurda que opera dentro de Turquía. Erdogan insistió en que acabará con la administración autónoma que los kurdos han creado en el norte de Siria.