Pelosi quiere volver a ser la mujer más poderosa

Nancy Pelosi. /AFP
Nancy Pelosi. / AFP

La veterana demócrata de 78 años está llamada a ser la nueva presidenta de la Cámara de Representantes, como ya hizo entre 2007 y 2011

ADOLFO LORENTE

Lo fue, dejó de serlo y ahora, cuando ya suma 78 años, podría volver a ser la mujer más poderosa de Estados Unidos si finalmente es respaldada por los suyos, por el Partido Demócrata, como nueva presidenta de la Cámara de Representantes (House). Es el tercer puesto del escalafón por relevancia tras el presidente y el vicepresidente. Se llama Nancy Pelosi y es, sin duda, una de las grandes vencedoras de las elecciones estadounidenses celebradas el martes, las llamadas 'midterm'. «Lo logramos. Juntos. Lo logramos. Preparémonos para trabajar por la gente», se felicitó en Twitter. Antes, ante los suyos, proclamó: «Mañana será un nuevo día en Estados Unidos». Las noches electorales están cargadas de enormes dosis de épica, ya saben.

Pelosi es algo así como la gran abuela demócrata, la eterna senadora demócrata por California durante varias décadas. Es una apuesta ganadora. Si alguien sabe lo que significa la Cámara de Representantes es ella, ya que la presidió entre 2007 y 2011 antes de que la ola republicana del 'Tea Party' se hiciera con su mayoría durante los últimos ochos años. Ahora, a partir de enero, eso cambiará. Vuelve a reinar el azul demócrata.

Madre de cinco hijos y con nueve nietos, Nancy D'Alesandro nació el 26 de marzo de 1940 en Baltimore (Maryland), en una familia católica italoamericana marcada por la política. De hecho, su padre y su hermano fueron alcaldes de Baltimore. Graduada en la Trinity College de Washington, se mudó a San Francisco con su esposo, Frank Pelosi, un empresario de éxito. Ella decidió esperar y poco a poco, fue labrándose su espacio en el Partido Demócrata hasta que ganó, a los 47 años, su primera elección a la Cámara. En 2003, se convirtió en jefe de la minoría demócrata, la jefa de la oposición, como se conoce en España este puesto.

Suele decir que para tener éxito en el mundo político estadounidense, uno debe «ponerse una armadura» y poder «recibir golpes». Dice estar preparada para ello. No estarlo no es una opción. Porque Pelosi también debe saber que en una batalla, el fuego más peligro no es el del enemigo, sino el de los compañeros de partido. Porque así como la abuela demócrata simboliza una de las grandes victorias logradas ante Donald Trump, hay demócratas que no quieren verla en el puesto, que consideran que ha llegado el momento de dar un nuevo impulso al partido y apostar por eso que llaman savia nueva.

Víctima del fuego amigo

Es verdad que el Partido Demócrata logró parar los pies al inquilino de la Casa Blanca, pero no menos cierto es que se quedó muy lejos de poder ponerle en serio aprietos de cara a las presidenciales de 2020. No hay nada peor que un animal herido y Trump tiene mucha vida por delante. La batalla durante estos dos largos años será a cara de perro, de ahí que muchos analistas hayan advertido del grave error que cometerían los demócratas si en lugar de centrar todos sus esfuerzos en desgastar al polémico presidente, deciden pegarse un tiro en el pie intentando desbancar a Nancy Pelosi, una de las suyos.

Lejos de mitigarse, el inquietante runrún en torno a su futuro no para de crecer, de ahí que ella misma haya decidido confirmar en público que quiere volver a ser la mujer más poderosa de EE UU, que está preparada para liderar la ola azul que busca desbancar a Trump. Sin embargo, la única duda a día de hoy es saber si ella será desbancada por los suyos.

 

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