Carlos Fernández Carriedo: «No queremos perder la esencia de la campaña persona a persona»

Carlos Fernández Carriedo posa en uno de los pasillos de la sede de las Cortes de Castilla y León./
Carlos Fernández Carriedo posa en uno de los pasillos de la sede de las Cortes de Castilla y León.

El procurador y presidente del PP por Palencia recuerda que la guerra de Irak fue uno de los temas «más candentes» ante las elecciones autonómicas de 2003, pero «cuando hablas de política con los ciudadanos, tienes que enfrentarte a que te cuestionen cualquier asunto que les preocupe»

LILIANA MARTÍNEZ COLODRÓN

Como ya habían pasado doce años antes, el Partido Popular afrontaba otra vez en el 2003 unas elecciones autonómicas con un candidato que tenía que dar a conocer. En 1991 había sido Juan José Lucas el que se enfrentaba a las urnas y al desconocimiento de los castellanos y leoneses y, en esta ocasión, se trataba de Juan Vicente Herrera el que optaba por primera vez en unos comicios a la Presidencia de la Junta; aunque en este caso, el burgalés no era un novato en el cargo, ya que lo desempeñaba desde marzo de 2001. Sin embargo, y según relata el procurador popular Carlos Fernández Carriedo, «contar con un nuevo candidato para la Presidencia siempre genera más necesidad de dar a conocer a esa persona, de que los ciudadanos sepan cuál es su figura».

Resultados electorales

Partido Popular 48 escaños
PSOE 32 escaños
UPL 2 escaños

Aunque para Fernández Carriedo, que había sido consejero de Sanidad y portavoz de la Junta en la legislatura anterior y que también se presentaba por primera vez en las listas electorales autonómicas, este no fue el mayor hándicap de la campaña electoral autonómica del 2003. «Tuvimos que enfrentarnos a un contexto político controvertido por el asunto de la guerra de Irak. Muchas personas se acercaban a ti en los mítines y te preguntaban sobre esta circunstancia, lo que acabó afectando a la propia campaña electoral y al debate político», recuerda.

En este punto, el actual presidente del PP en Palencia considera que es importante distinguir entre el voto y la campaña y, a este respecto, apunta que «en campaña afecta cualquier circunstancia desde el punto de vista político e incluso social. Cuando hablas de política con los ciudadanos lo normal es que te cuestionen cualquier asunto de la comunidad autónoma o de los ayuntamientos, porque coinciden las elecciones, o cualquier otro tema de ámbito nacional o debate social, incluso la noticia de ese día».

Fernández Carriedo aboga por ese contacto con las personas. «Es muy gratificante, porque es la ocasión de explicar qué hemos hecho, qué queremos hacer y quiénes somos». Además, añade que se trata de la oportunidad de incorporar a los programas y a la acción de gobierno «todas aquellas ideas y críticas que te presentan los ciudadanos».

Aunque con el paso de los años las nuevas tecnologías han sustituido ese cara a cara de los candidatos en pueblos y ciudades, Fernández Carriedo defiende la importancia de mantener la esencia de la relación personal en el territorio y explica cómo en el Partido Popular «desempeñamos la campaña en la calle y visitamos todos y cada unos de los municipios de Castilla y León».

Sanidad y educación, en el debate

Junto con el hecho de que Juan José Lucas ya no se presentaba a la Presidencia de la Junta, los temas que más debatieron los candidatos fueron los asuntos relacionados con las transferencias de competencias del Gobierno central, tanto de las sanitarias, que acababa de asumir Castilla y León, como las educativas, ya que la comunidad había cumplido una legislación completa gestionándolas. «En ese año 2003 argumenta-, los ciudadanos que se acercaban a votar podían valorar por primera vez una gestión concreta de servicios públicos esenciales tan fundamentales en Castilla y León como la sanidad y la educación».

En aquellas elecciones de 2003, el Partido Popular volvió a ganar con el 49,63% de los votos y 48 escaños. El Partido Socialista, que también contaba con un nuevo candidato (Ángel Villalba, que sustituía a Jaime González), obtuvo 32 y UPL, liderada por Joaquín Otero, logró dos representantes. Por su parte, Izquierda Unida perdía su único representante y abandonaba el hemiciclo por primera vez en doce años.

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