Óscar Puente ya es alcalde de Valladolid

Óscar Puente sale a la calle para saludar a las personas que se acercaron al lugar. /
Óscar Puente sale a la calle para saludar a las personas que se acercaron al lugar.

La ciudad deja atrás veinte años de mandato del PP e inicia una nueva era en la que el pacto será la clave del gobierno del PSOE y Valladolid Toma la Palabra con el apoyo de Sí se Puede

LILIANA MARTÍNEZ COLODRÓN

Aunque los ciudadanos no pudieron acceder ayer al Ayuntamiento de Valladolid para seguir el pleno de investidura del nuevo alcalde estuvieron muy presentes durante una sesión histórica en la que la ciudad deja atrás veinte años de gobierno del Partido Popular. El socialista Óscar Puente es ya el alcalde de Valladolid gracias al apoyo de los cuatro concejales de Toma la Palabra y los tres de Sí se Puede que, junto con los ocho de su propia formación, suman los 15 votos que necesitaba para gobernar.

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Y consciente de que este pacto ha sido hoy el verdadero protagonista de la jornada, Puente (incluso antes de que finalizara la lectura del escrutinio de los votos, pero ya ganador matemático de estas habas contadas que dejaron doce de estos frutos en el plato del PP a nombre de Jesús Julio Carnero- y dos en el de Ciudadanos -que se votaron a sí mismo-), se levantó a saludar uno a uno a sus socios de gobierno de hecho (Valladolid Toma la Palabra) y de derecho (Sí se Puede). Porque si algo no ha faltado hoy en la sesión plenaria de investidura han sido los gestos. Cada detalle contaba, hablaba por sí mismo, reivindicaba su lugar en la historia política y municipal de la ciudad.

Y tal vez el principal detalle fue, en un primer momento, la ausencia del exalcalde Francisco Javier León de la Riva -inhabilitado tras una sentencia por desobediencia en el caso de los áticos de la plaza Zorrilla- que, por primera vez desde que accedió a las labores de gestión del Consistorio municipal, puso por delante su intereses familiares (aseguró que iba a acudir a la boda de una sobrina en Bilbao) a los políticos.

Pero una vez que se inició el pleno, las nuevas anécdotas borraron las antiguas y los nuevos personajes tomaron las riendas de una historia que comienza a escribirse hoy. Y entre esos detalles, destacan las distintas fórmulas para jurar y prometer el cargo de concejal que utilizaron, sobre todo, los nuevos partidos. Del juro o prometo tradicional «por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de concejal de Excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado» que leyeron los ediles del PP, Ciudadanos y la mayor parte de los del PSOE, los miembros de Sí se Puede añadieron «y acatar la Constitución hasta que sea modificada por la ciudadanía y en contra de los poderes económicos». Aunque esta no fue la única modificación a la lectura del juramento del cargo. Jesús Presencio, tal vez por rror, omitió «por mi conciencia y honor» y los cuatro concejales de Valladolid Toma la Palabra, el socialista Pedro Herrero, y Charo Chávez y Héctor Gallego, de Sí se Puede, optaron por obviar el «con lealtad al Rey».

Antisistemas, servilismos, colaboraciones y diálogo

En los discursos de los portavoces de los partidos también afloraron los detalles. «¿Es ser antisistema querer que cambie la situación de estas personas? Romper no es destruir. Es fundamental cambiar el modo de hacer las cosas», defendió la portavoz de Sí se Puede, quien recordó a las personas sin recursos de la ciudad y a aquellos «que tienen que irse porque no tienen un trabajo aquí». Chávez apuntó que «necesitamos cambios profundos, necesitamos que el objetivo de las decisiones políticas no sea el beneficio económico, sino el bienestar de las personas, por eso es fundamental cambiar la forma de hacer las cosas». La portavoz de Sí se Puede también explicó cómo esta formación entiende la política «y hablar de política no puede ser hablar de la prima de riesgo, del Ibex 35 o de la corrupción, sino hablar de cómo queremos vivir y qué vamos a hacer para que esta sea posible».

En una línea muy similar se manifestó María Sánchez, portavoz de Valladolid Toma la Palabra. «Valladolid quiere cambio y Valladolid quiere acuerdo», expuso y añadió que «la ciudadanía nos encarga construir mayorías plurales sobre la base del diálogo, y eso no está reñido con la estabilidad». «Entendemos el buen gobierno como la garantía de que nuestros derechos están garantizados aunque vengan mal dadas», leyó y aseguró que su formación permitirá que «todo el mundo pueda acceder con transparencia a toda la formación y decidir sobre la asuntos de mayor importancia».

Desde Ciudadanos Jesús Presencio, que anunció que renunciaba a su sueldo de portavoz, se manifestó colaborador con el nuevo alcalde, aunque «sin servilismos de ningún tipo, más que nada porque no buscamos ni hacer amigos en política ni obtener ningún tipo de contrapartida». Y, en el PSOE, estrenándose en las labores de portavoz del Grupo Municipal, Pedro Herrero recordó el momento histórico «que estamos viviendo, con la investidura del que es el cuarto alcalde socialista en la historia de Valladolid tras Federico Landrove Moíño, Antonio García Quintana y Tomás Rodríguez Bolaños, presente en esta sala. Puente es un alcalde que recibe un mandado claro, reorientar la gestión hacia las necesidades de las personas y regenerar la vida política municipal».

Abucheos al portavoz del PP

Cerró el turno de los discursos de los distintos grupos José Antonio Martínez Bermejo, presidente del Grupo Municipal Popular, que aunque comenzó felicitando al nuevo alcalde, le dedicó duras palabras tanto a él como a su formación y a los partidos que le han apoyado para alcanzar el bastón de mando. «El Partido Socialista y Valladolid Toma la Palabra han negociado con el estómago. En los periódicos hemos leído conversaciones sobre reparto de sillones, sueldos y tenencias de alcaldía, incluso rompiendo con principios tan sagrados para ustedes como la paridad. Pero no sabemos nada de proyectos y programas. Y, a pesar de esa transparencia que ustedes tanto preconizan, no hemos visto ningún pacto por escrito que pueda analizar la ciudadanía», expuso.

Martínez Bermejo, que fue el único portavoz abucheado por el público que atestaba las tribunas del salón de plenos en el momento en el que citó a Francisco Javier León de la Riva en su discurso, criticó el «frente de pseudo izquierda, izquierda e izquierda radical para echar al Partido Popular de las instituciones. Un planteamiento guerra-civilista caduco, en un momento en que los ciudadanos nos han pedido que apostemos por el diálogo y que busquemos fórmulas de consenso».

Puertas abiertas y ciudadanos ante el Ayuntamiento

Las últimas palabras fueron las de Puente, ya como alcalde de Valladolid. En el inicio de su discurso recordó la figura de su abuelo, funcionario del Ayuntamiento de Valladolid bajo el mandato de García Quintana. Habló de sus padres, presentes en la sala, y de sus referentes políticos: los tres alcaldes socialistas que le preceden. «Diré de Tomás Rodríguez Bolaños que vive hoy la emoción en este Salón de Plenos de ver cómo de nuevo un socialista trabajará por esa igualdad y justicia social. He tenido la oportunidad y el privilegio de contar con su consejo, su respaldo y su amistad, sin los cuales lo que hoy sucede no habría sido posible. Sé que seguiré contando con él del mismo modo en el futuro y tan solo espero estar a la altura de su inmensa talla política y humana», leyó emocionado.

Volvió a agradecer el apoyo de Valladolid Toma la Palabra y Sí se Puede: «A lo largo del camino habrá acuerdos y desacuerdos, pero si se afrontan con la misma actitud abierta y constructiva de estas últimas semanas, sabremos superarlos». Aprovechó para enviarle un mensaje «de esperanza, pero también de tranquilidad», a la ciudadanía, a quien aseguró un gobierno abierto y transparente, en el que «el dinero de la ciudadanía debe estar al servicio de la ciudadanía».

«Hoy se inicia un tiempo nuevo finalizó el alcalde-, y frente al modelo que defiende que el ser humano está solo a su suerte, el nuestro es el de que todos estamos en esto juntos como una mucho mejor filosofía. Queremos una ciudad plural, diversa, respetuosa con las diferencias, orgullosa de su riqueza. Una ciudad que sea referente en España por sus muchísimas virtudes, algunas de ellas aún ocultas y que vamos a ir descubriendo. Os invito a que todos juntos hagamos realidad este sueño. Las puertas de esta casa, vuestra casa, están abiertas para ello».

Y con el aplauso de todos los presentes, Óscar Puente recogió el bastón de mando de manos de Carlos Fernández Rodríguez, el concejal popular de más edad. Como en una boda, invitados y ediles esperaron su turno para felicitar al recién nombrado regidor, mientras a las puertas de la Casa Consistorial, un numeroso grupo de ciudadanos coreaba vivas al regidor y abucheos para el Partido Popular.

El alcalde, junto con su socio de gobierno Manuel Saravia y Charo Chávez, la portavoz de Sí se Puede, accedieron a la entrada al Consistorio, donde se dieron un baño de multitudes entre abrazos, besos, felicitaciones y promesas de aperturismo, medidas sociales y nuevos aires municipales.

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