Detalles de un tiempo nuevo

La formación de las nuevas corporaciones locales ha dejado a la vista algunos aspectos que, quizá, tengan su importancia durante los próximos cuatro años

ELOY DE LA PISA

Relatar a estas alturas de la película que la constitución de los ayuntamientos de Castilla y León ha estado presidido por la normalidad no deja de ser una obviedad. Y lo obvio, por definición, no es noticia. Ni aunque sea abrumadoramente común. Por eso merece la pena fijarse en esos detalles que quizá no llegan a los titulares principales, pero que en muchos casos marcan una muesca en lo que puede ser el principio de un camino.

De la jornada de este sábado hay dos detalles que llaman la atención. Y no por insólitos -son dos sucedidos que suelen ocurrir en casi todos los procesos constituyentes-, sino porque aparentemente entran en contradicción con los nuevos tiempos que parecen demandarse desde tanta declaración pública.

El primero de esos detalles tuvo lugar en Casaseca de las Chanas, minúscula localidad zamorana de 381 habitantes situada a nueve kilómetros de la capital de la provincia. Allí se presentaba a alcalde Fernando Martínez-Maillo, cabeza visible del PP y aspirante a continuar presidiendo la poderosa Diputación Provincial. Pues bien, Maíllo no logró la mayoría absoluta en el pueblo. Sus tres concejales eran insuficientes ante los dos de PSOE y de IU, que previsiblemente iban a unirse. Que un candidato a presidir una Diputación no fuera capaz ni de que su partido gobernara en el pueblo no viste mucho, así que Maíllo se puso en movimiento. Y tanto se movió que logró convencer a las dos ediles de IU para que en la votación.... se abstuvieran. Imaginen la cara de los concejales socialistas, que además votaron a los de IU, convencidos de que desalojaban a Maíllo.

No han trascendido los argumentos que el alcalde ha utilizado con las conejales abstencionistas para hacerlas cambiar de opinión, pero al final se ha vuelto a demostrar que la capacidad de convicción suele superar a la convicción de las ideas.

Burgos fue el otro caso peculiar. Alli Ciudadanos, que posee la llave del Ayuntamiento, decidió el jueves votar a su candidata, y con ello despejar el camino para que repitiera mandato Javier Lacalle, del PP. Normal, si no hubiera sido porque los del partido naranja llevaban tiempo negociando un pacto con PSOE e Imagina Burgos. La decisión sentó tan mal a uno de los tres ediles de C's que, a la hora de la verdad, se abstuvo para, a renglón seguido, decir que estaba siendo presionada con la expulsión del partido y demás.

Los nuevos tiempos que se anuncia es probable que se materialicen. De hecho es lo que parecen desear los votantes, pero hasta conseguirlo veremos aún destellos de las viejas formas. Lícitas y legítimas, por supuesto, pero cada vez más chirriantes.

 

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