El Ayuntamiento de Valladolid critica «las presiones del lobby del agua» en plena campaña electoral

Quiosco de la estación de trenes, donde se muestran los libros de Diego Jalón./Ramón Gómez
Quiosco de la estación de trenes, donde se muestran los libros de Diego Jalón. / Ramón Gómez

Un libro prologado por el abogado de la anterior concesionaria del servicio critica la remunicipalización iniciada en julio de 2017

Víctor Vela
VÍCTOR VELAValladolid

El alcalde y candidato del PSOE, Óscar Puente, se indignó ayer en la estación de tren (cuando iba camino de Madrid) al ver, en el escaparate del quiosco, un libro colocado curiosamente bajo el cartel de 'los más vendidos'. No es Pérez-Reverte ni Elisabet Benavent ni Albert Espinosa. Es un volumen de 176 páginas firmado por Diego Jalón, titulado 'El futuro del agua pasa por Valladolid' (se publicó el 8 de abril en Profit editorial, cuesta 18,95 euros) y en cuya portada aparecen las caras de Óscar Puente y María Sánchez, la edil de Medio Ambiente.

Justo en plena campaña electoral sale a la venta un volumen que Puente califica como un «panfleto pagado por el lobby del agua, que ni siquiera lo disimula, al ser prologado por el abogado de Aguas de Barcelona». El volumen fue presentado el pasado día 8 en Valladolid, tan solo unos días después de que la Asociación por la Excelencia de los Servicios Públicos publicara el tercer barómetro de satisfacción de servicios urbanos (OSUR), una encuesta a 5.500 personas de las treinta ciudades más pobladas del país que concluía que «todos los servicios públicos municipales de Valladolid empeoran su valoración». Y aquí se incluía transporte, limpieza, zonas verdes o el servicio del agua, remunicipalizado este mandato. La asociación se define en su web como «una plataforma de ámbito nacional presidida por Ramón Tamames, que tiene por objetivo velar por la calidad de los servicios públicos urbanos y que quiere convertirse en altavoz de las opiniones de los ciudadanos sobre sus servicios municipales».

El autor, el periodista Diego Jalón, cuestiona en el libro el proceso de remunicipalización y señala que «no obedece a ningún motivo real, técnico ni económico que vaya a mejorar la gestión o prestar un mejor servicio a los ciudadanos», sino que se trata únicamente de una «decisión ideológica y política». Según explicó durante la presentación del libro en mayo, la decisión de remunicipalizar la gestión del agua es «un símbolo» de un planteamiento político, por lo que existe un «riesgo real» de que esa decisión se extienda a otras ciudades en el futuro, algo que liga estrechamente al auge de «partidos populistas» y su alianzas con otras formaciones políticas, informa Ical.

Jalón calificó la decisión del Consistorio como «un manifiesto contra la innovación, el emprendimiento y la eficiencia», ya que las empresas que gestionan el agua en España «dedican mucho dinero y conocimiento a la investigación y el desarrollo para que la gestión de ese recurso tan escaso en España sea cada vez más eficiente». Ante esto, la concejala María Sánchez replicó que la empresa que gestionó el agua durante dos decenios no invirtió (para engrosar sus beneficios) el dinero al que estaba obligada en la renovación de las redes subterráneas para prevenir los reventones o en la sustitución de los contadores más antiguos.

Puente insistió ayer en una crítica que ya lanzó en diciembre de 2017, cuando la asociación emitió una nota sin datos ni apoyo estadístico sobre la valoración de los servicios públicos. «La difamación es el precio a pagar por la decisión de quitarle a una empresa los beneficios que obtenía a costa de un bien esencial, como el agua, y devolvérselos a la ciudadanía, que los recibe íntegramente a través de las obras de renovación de la red que estaba abandonada», dijo el alcalde, quien denuncia desde hace meses «una campaña orquestada por los mercenarios a sueldo del lobby del agua, que son muchos». Y nombró a Ramón Tamames, los exministros Francisco Caamaño y Valeriano Gómez y a Jesús Sánchez Lambás, «abogado de las empresas del agua». «Un ciencia que ha perdido todos los pleitos que ha iniciado contra el Ayuntamiento de Valladolid por su decisión de remunicipalizar el agua».

«Los cuatro conforman organizaciones tan variopintas como el observatorio OSUR, un invento que realiza supuestos estudios sobre la calidad de los servicios públicos para criticar la calidad de los que presta Valladolid». Este organismo está adscrito a la Asociación por la Excelencia de los Servicios Públicos, que «se ha fijado en Valladolid porque es la única ciudad que ha recuperado la gestión del agua». «Si la experiencia sale bien, se acabó el negocio. Así que hay que socavar al gobierno municipal de Valladolid para que vuelva a gobernar la derecha, que tardará cero coma en volver a privatizar el servicio».

La otra protagonista de la portada, María Sánchez, entiende que es «una más para ver hacia dónde está orientado el interés del lobby del agua: difamar para echar por tierra procesos en los que las administraciones decidimos gestionar directamente un bien básico».