GP de Cataluña

Barcelona prueba el estado de MotoGP

Andrea Dovizioso y Marc Márquez./EFE
Andrea Dovizioso y Marc Márquez. / EFE

El duelo de Márquez con las Ducati centra la atención del gran premio

BORJA GONZÁLEZMadrid

La zona noble de MotoGP vive con dos estados de ánimo diferentes (con matices en cada caso). En positivo, Ducati llega a Montmeló tras haber ganado en Mugello con Danilo Petrucci, en su estreno en lo más alto de un podio, y con Andrea Dovizioso segundo de la general, a doce puntos de Marc Márquez. En 2017 la marca italiana también llegaba a esta cita con el triunfo en Italia, en aquel caso logrado por Dovizioso, que repitió en la segunda prueba española del calendario dos semanas después; lo mismo que logró el año pasado Jorge Lorenzo, dos victorias consecutivas en Mugello y en Barcelona con las que se estrenó con la moto roja. «Poca presión, poca presión», comentaba entre risas Petrucci, ante el reto de mantener la línea estadística de su fábrica.

«La única orden que tenemos está clara, y es no arruinar el resultado del equipo», explicaba el italiano, puesto en duda casi desde el inicio del año y cuyo futuro, según informaba la dirigencia de Ducati, va a comenzar a debatirse después de este fin de semana. «Por ahora somos el único equipo que pelea completo con dos pilotos por la clasificación del Mundial, ya hemos tenido tres carreras en las que hemos luchado los dos por los podios, algo que no han podido hacer las demás escuderías oficiales. Así que la orden es la de no arruinar esta situación y este ambiente que hay, pero no hay una orden que diga 'Danilo no puede ganar o hacer perder puntos a Andrea'. Yo tengo que intentar hacer mi máximo, también porque de momento no tengo moto para el año que viene, me la tengo que ganar, así que tengo que demostrar que puedo pelear por hacer podios en cada carrera». Y es que, tras ganar en Italia, empezó a extenderse la idea de que, tras este resultado, su papel iba a ser sólo el de escudero de Dovizioso, algo que el propio Petrucci quiso desmentir el día antes de que comience la acción.

«Bueno yo los tengo a los dos por rivales, en unos circuitos en los que sufría prefería que ganase Petrucci o que quedase por delante de Dovi, así que de momento Petrucci es el que está más lejos, aunque no está tan lejos, está a 33 puntos y quedan muchas carreras. Ya he comentado que tiene velocidad y cuando lo pone todo en su sitio es capaz de hacer carreras como la de Mugello», corroboró por su lado el líder de la general, que no gana en casa desde 2014, y que buscará mantener la línea de este arranque de año, de nuevo positiva y con la sensación de que en cuanto enfile los trazados más favorables puede abrir un hueco en la general imposible para los demás. «Veremos durante la temporada, pero a mitad de año sí que se ve quién va rápido y quién no, pero tampoco se puede descartar a Rins que está ahí». Precisamente Alex Rins es el cuarto que vive con un estado de ánimo de optimismo, con ese hándicap de sus malas clasificaciones en los entrenamientos oficiales, que le han obligado a remontar ocho posiciones de media por carrera, pero con la impresión de poder luchar por todo en cada fin de semana. Una sensación muy diferente al de los oficiales Yamaha y, por encima de todos, a la de Lorenzo.

El mallorquín viajó directamente desde Italia a Japón para acabar con el trabajo de parcheado en el box en busca de un milagro que le permita moverse más confortablemente sobre su Honda y buscar soluciones de la mano de los ingenieros. «En Japón hemos entendido que los zapatos me van incómodos y el traje tampoco me va bien. Yo necesito sentirme cómodo con la moto, si no, es imposible ofrecer mi mejor versión», puso como ejemplo, unas mejoras que se verán ya mañana en la pista. «El proceso imagino que será más largo de lo que pensábamos y más largo de lo que me gustaría, pero creo que con esfuerzo, modificaciones, por ambas partas, por la de Honda y por la mía, para entender mejor la manera de pilotar esta moto, habrá progresos e iremos a mejor. Vamos a ver si el tiempo demuestra eso, o si seguimos estancados. De esa manera no sólo Honda igual no está dispuesta a continuar, yo tampoco». En cuanto a las Yamaha, el ambiente vuelve a parecerse al de 2018. Maverick Viñales fue la primera M1 en cruzar la meta en Mugello, la primera vez que no se vio a una de las motos japonesas en el podio italiano desde 2003, en un fin de semana desastroso para Valentino Rossi, que ya anticipa que se avecinan tres días duros. «En cinco carreras no se ha mejorado nada y seguramente sea difícil mejorar, pero continuaremos trabajando», apuntó por su parte Viñales, consciente como Rossi de lo complicada de su situación y de lo cuesta arriba que se le está poniendo el campeonato a Yamaha ante el empuje de las Ducati y de Márquez.