Esquí

Bode Miller, el inspirador con vida de película

Bode Miller es colaborador de Eurosport en la Copa de Esquí Alpino/GETTY
Bode Miller es colaborador de Eurosport en la Copa de Esquí Alpino / GETTY

El legendario esquiador, ahora comentarista en Eurosport, es un ejemplo de superación no sólo en la nieve, donde asombró en todas las disciplinas, sino por la dramática muerte de su hija

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Si no puedo estar en las pistas… lo veré en el mejor sitio», dice Bode Miller cuando se le pregunta por la situación actual del esquí alpino. El americano, la estrella más famosa de todos los tiempos en los deportes de invierno, analizará para Eurosport la Copa del mundo de Esquí Alpino. Y como pasó en los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang en febrero del año pasado, firmará más autógrafos que la mayoría de los participantes.

Es una referencia y no sólo por ser múltiples veces campeón mundial (con títulos y victorias en todas las disciplinas) o pasar a la historia como el medallista olímpico más veterano (logró su sexta presea con 36 años y 127 días en Sochi) de la historia de los Juegos invernales.

Es uno de los últimos románticos del deporte, calificado de extravagante o loco por su particular historia vital: de padres 'hippies' creció en los bosques de New Hampshire en una casa prefabricada sin electricidad ni agua corriente dentro de una familia vegetariana que no lo escolarizó hasta que tenía seis años, en tercer grado. Sus padres se separaron y Bode decidió centrarse en la pista, donde era un espectáculo.

«Pasé la mayor parte de la carrera con miedo; muy pronto me di cuenta de que muchos eran mejor que yo técnica y físicamente. Para ganar tenía que tomar líneas más rectas, más arriesgadas, y tuve que hacerlo con más concentración e intensidad. Fue realmente aterrador; si hubiese sido mejor esquiador no hubiese tenido que arriegar tanto» BODE MILLER

Llegó a completar un descenso (en Bornio) con un sólo esquí pero ahora rememora y confiesa: «Pasé la mayor parte de la carrera con miedo. Muy pronto me di cuenta de que muchos eran mejor que yo técnica y físicamente, más fuertes y más aptos. Para ganar tenía que esforzarme más. Tuve que tomar líneas más rectas, más arriesgadas, y tuve que hacerlo con más concentración intensidad. Fue realmente aterrador, tomando riesgos que otros no y este deporte ya es suficientemente peligroso. Para muchos fue emocionante verlo. Pude inspirar a la gente: no me estaba conteniendo. Ayudé a otros atletas demostrando que aunque algunos eran mejores que yo, aún podía vencerlos porque me esforzaba más».

Miller, en los Juegos Olímpicos de Sochi de 2014
Miller, en los Juegos Olímpicos de Sochi de 2014

A ojos de los demás ese temor de Miller, que llegó a dormir en una caravana en plena competición, no era visible. «Honestamente no siento que me pierdo nada cuando veo las carreras. Mi cuerpo me dijo que tenía que parar. Ahora estoy muy feliz al recordar nivel de estrés y las preocupaciones por el nivel de riesgo que asumí. Arriesgué mucho para mantenerme en ese nivel. Si hubiese sido un esquiador mejor (Hirscher o Kristoffersen) no hubiera tenido que tomar ese riesgo», recuerda.

Perdió a un hermano... y a su hija

Nada parecía poder frenarle, ya que tuvo que sobreponerse a muchas situaciones personales complicadas. «Me complace haber sobrevivido. Sabía que iba a llegar mi hora, dejé atrás el legado que quería, estaba listo para terminar mi carrera». Y es que las lesiones fueron el menor de sus problemas. Vivió el fallecimiento de su hermano Chelone (a los 29 años) antes de los Juegos de 2014, esos en los que conquistó la medalla camino de los 37 años. «Fue muy duro para mí, mi familia, mi entorno. Volver a esquiar deprisa era casi una terapia obligada. Me costó mucho recuperar mi nivel siempre luchando contra las pruebas de la vida», dijo entonces.

La más cruel estaba aún por venir, cuando ya se había retirado. Llegó el verano pasado. La muerte de su hija Emeline de 19 meses el verano pasado tras morir ahogada en la piscina de un vecino durante una fiesta. Era la segunda hija que tenía con su actual pareja, la también deportista Morgan Beck, jugadora de voley playa que estaba en la recta final de su tercer embarazo con el que llegó Easton Vaughn Rek. «Jamás en un millón de años pensaba que tendría que experimentar un dolor como este», reveló la pareja. Miller ya tenía una hija, Dacey Neesyn, fruto de una relación con su ex-novia, Chanel Johnson, y también un chico Sam, con Sara McKenna. «No hay un día que pase y no rece por la oportunidad de volver a ese día y hacerlo diferente», dijo Morgan en una emotiva entrevista a 'Today'.

Se recompusieron y ahora son ejemplo para muchos. Lideran una campaña para concienciar junto a otros padres para la seguridad infantil en el agua, talleres de CPR, con la esperanza de poder evitar a otras familias un dolor similar. «Ahora tenemos la oportunidad de hacer que los días de otros padres sean diferentes». De hecho, meses después compartió una foto en la piscina con su hijo recordando la importancia de tener seguridad en el agua.

Miller reconoce que aunque «retirarse puede ser duro» él estaba contento. «Sabía con mi familia cuales eran mis prioridades y mis objetivos. El final para cualquier atleta es mirar atrás ver tu trabajo, toda tu carrera delante de tus ojos y saber que no te has dejado nada por hacer. Yo me retiré brevemente un par de veces hasta que finalmente lo hice, cuando completé algunas cosas que al principio pensaba que no podría lograr. Estoy muy contento de donde llegué con mi cuerpo y además no me duele nada», bromea.

«Los deportes de invierno son mi pasión (cuando practica recuerda a su hija fallecida Emmy con unos esquis personalizados) y si no puedo competir, tendré el mejor sitio durante dos semanas de las mejores carreras de esquí del mundo», dice sobre su rol como comentarista en Eurosport.

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My favorite Christmas present. Taking my baby girl skiing today.

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Miller, pese a que es una inspiración para muchos, tiene claro sus nuevos objetivos en la vida. «En realidad no me atrae mucho ser entrenador. Me encanta que me inspiren los atletas y ellos se fijen en mí, pero en este momento me encanta hacer el papel de papá para mi hijo Edward. Lo que he visto, simplemente te aleja de tu familia. Tal vez cuando sea muy, muy mayor o cuando mi esposa y yo queramos viajar, me lo plantearé. Pero en este momento, sería muy difícil dada la cantidad de tiempo que quiero pasar con mi familia».

El esquí, al alza

Miller, por su carácter, ha conseguido que uno de sus grandes rivales, como fue Kalle Palander, acabara siendo su amigo. «Fui una de las personas que lo empujó a mejorar porque mi intensidad era tan alta que le obligué a ser uno de los mejores. Fue divertido, nos llevamos muy bien, también tuvimos algunos buenos momentos fuera de la pista, ¡pero no necesitamos hablar de eso!», bromea cuando le preguntan por una fiesta posterior a una carrera en Kitzbuhel. Miller, en sus 16 temporadas en la Copa del Mundo, corrió 438 carreras (solo el austriaco Benjamin Raich le supera, con 441), subió 79 veces al podio y ganó 33, más que ningún otro estadounidense (Phil Mahre se quedó en 27).

Eurosport emite en exclusiva la Copa del Mundo de Esquí Alpino con Bode Miller como colaborador

La cobertura de los deportes de invierno de Eurosport tuvo un fuerte comienzo en 2019, y la semana pasada anunció que había registrado un récord de audiencia durante la última edición del Torneo de Cuatro Trampolines (máximo de 7 millones) y en España, la prueba de Año Nuevo en Alemania, Eurosport registró su récord de seguidores este año con un +3% que la edición anterior. Miller no se resiste a alabar a Lindsey Vonn, que puede haber hecho su última gran participación. «Ella y Mikaela Shiffrin han llegado al corazón de mucha gente también fuera del deporte. Han llegado a crear un escenario como el de Roger Federer y Pete Sampras. Ser una inspiración, una figura tan poderosa para una generación es para que se sientan orgullosas».