La palentina de oro sobre el tapiz

La palentina Sara Bayón, a la izquierda, junto con el resto del equipo nacional de gimnasia rítmica en Turquía, donde han revalidado el título de campeonas del mundo en diez mazas./
La palentina Sara Bayón, a la izquierda, junto con el resto del equipo nacional de gimnasia rítmica en Turquía, donde han revalidado el título de campeonas del mundo en diez mazas.

La seleccionadora nacional Sara Bayón logra en Turquía el segundo mundial consecutivo en diez mazas

ESTHER BENGOECHEA

Solo tenía quince años cuando hizo la maleta, llena de maillots y punteras de cuero, rumbo a Madrid. Menos de 300 kilómetros separaban a la palentina Sara Bayón de la élite de la gimnasia rítmica. Dieciocho años después de despedirse de su Palencia del alma, como ella dice, ha logrado dos mundiales como entrenadora y otro, allá en el año 1998, como integrante del equipo nacional de gimnasia. A sus treinta y tres años es toda una leyenda en el mundo del tapiz y más después de revalidar el título de campeonas del mundo de diez mazas conseguido el año pasado. La proeza la ha conseguido junto a Anna Baranova y sus chicas el 28 de septiembre en el Mundial de Izmir con una puntuación de 17.433, que las aupó a lo más alto del podio, por encima de Israel y Bielorrusia. «No llegamos ni a pensar en lograr un nuevo oro en el mundial. Sí que es verdad que nuestro objetivo era lograr un metal, pero ni soñábamos con el oro», reconoce.

El conjunto español desperdició, con un fallo tonto, subir al cajón en la general de gimnasia rítmica un día antes de hacerse con la presea de oro en diez mazas. «Tuvimos una mala actuación. Sabíamos que si hacíamos un buen ejercicio estábamos en el podio pero un error en un elemento de enlace, ya fuera por mala suerte o por descoordinación, terminó con la pelota fuera del tapiz y nosotras lejos de las medallas», señala la seleccionadora. El calor del público español se sintió desde la distancia, allá en Turquía, a través de los cientos de mensajes de ánimo que inundaron las redes sociales. «Nos dio aún más rabia porque fallaron en algo que ni en los entrenamientos hacen mal. Pero las chicas son profesionales y el domingo salieron con la idea de terminar el mundial con un buen sabor de boca», reconoce.

La Federación Internacional de Gimnasia varía los aparatos que las selecciones tienen que utilizar cada dos años. En 2014 se pone punto y final a las diez mazas donde nadie ha podido superar a las españolas y para los dos próximos años se realizarán ejercicios en cinco cintas, y en tres pares de mazas y dos aros. «Tenemos que ponernos ya a trabajar para buscar coreografías y músicas», argumenta la palentina. El objetivo de la selección española de gimnasia rítmica para 2015 es fundamentalmente uno: lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos de 2016. «Las gimnastas tienen mucha experiencia y un objetivo claro, estar en Brasil en los Juegos. Nosotros queremos seguir cosechando medallas para llegar allí de la mejor forma posible», agrega.

Sara Bayón tiene una espina clavada, no haber podido participar como gimnasta en unos Juegos Olímpicos. «Yo solo quiero que estas gimnastas consigan más de lo que yo logré. A mi me faltó competir en unas olimpiadas y ganar un metal», afirma. La palentina entró a formar parte de la selección española después de Atlanta, y a falta de un año para los Juegos de Sidney, la nueva dirección del conjunto nacional decidió relevar a Sara Bayón y a alguna de sus compañeras. «Fue una época bastante dura porque yo no quería dejar la gimnasia rítmica tan joven», reconoce la actual seleccionadora.

Si las lesiones lo permiten, en principio las gimnastas que acudirían a Río de Janeiro serían las actuales campeonas del mundo de diez mazas. Sandra Aguilar, Artemi Gavezou, Elena López, Lourdes Mohedano y Alejandra Quereda. «Tenemos en el equipo a deportistas de entre 19 y 22 años. Antes a los 18 ya te consideraban vieja, pero actualmente necesitas más años de trabajo para llegar al máximo nivel», explica Sara Bayón. «Es muy positivo porque ahora son mujeres las que compiten, antes eran niñas», añade. Sara Bayón entrena con sus chicas una media de siete horas diarias, seis días a la semana. «Aparte de los domingos, tienen libre los jueves por la tarde para ir al médico, al fisioterapeuta o incluso estudiar», comenta. Y es que como pocas personas ganan lo suficiente para dedicarse exclusivamente a la gimnasia rítmica, todas las deportistas estudian carreras o módulos.

Ninguna televisión española retransmitió la final de diez mazas donde España revalidó su título por segundo año consecutivo. Los aficionados a la gimnasia tuvieron que navegar en Internet para ver al equipo de Sara Bayón brillar en el tapiz turco. «La Federación puso un precio muy alto y la televisión no quiso pagarlo. El año pasado dejaron de retransmitirlo por primera vez y justo logramos el oro, así que pensábamos que este año podría verse», argumenta la entrenadora española.

Sara Bayón está siendo la protagonista de su propio sueño. «Nunca pensé en llegar donde estoy. Siempre soñé con esto pero nunca pensé que pudiera lograrlo», afirma. «La gimnasia rítmica es lo que me ha llenado toda la vida, es lo que más me gusta y tengo el privilegio de poder trabajar en lo que me apasiona», señala con sinceridad. La palentina, junto al resto del equipo español, embarca hoy rumbo a Corea. El conjunto nacional ha sido invitado a participar en la gala de las estrellas asiática, donde van a repetir el ejercicio que las ha proclamado campeonas del mundo. Sara Bayón sigue convirtiendo su sueño en realidad.

 

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