Sobrehumanidades olímpicas

Integrantes del equipo olímpico de judo español en Río. /
Integrantes del equipo olímpico de judo español en Río.

FERRAN PIQUÉ

Sobrehumano. Así se refería el Presidente de la Real Federación Española de Judo al esfuerzo hecho por los 5 judokas españoles para llegar a estos juegos. Tras un duro proceso de clasificación son solo 5 los deportistas que se han hecho con uno de los caros pasaportes olímpicos. Estar en unos juegos, en judo, significa haber pasado por uno de los más desgastantes procesos de clasificación habidos y por haber, tal y como corroboraba el mismo Juan Carlos Barcos, ya en Río de Janeiro. Son muchas las peripecias superadas por Fran Garrigós, Julia Figueroa, Laura Gómez, Sugoi Uriarte y María Bernabéu con el fin de cumplir tan anhelado sueño olímpico y a la vez tan sufrido. Haberse clasificado quiere decir estar entre las 14 mejores mujeres del mundo, o entre los 22 en el caso de los hombres. Y para llegar a estas posiciones de la élite mundial; el equipo español ha tenido que pasar por un durísimo circuito internacional que les ha obligado a estar semana si y semana también midiéndose y peleándose con los más fuertes para grabar su nombre en uno de los billetes hacia la que desde esta noche será ya ciudad olímpica.

Tenerse que pagar viajes, acudir a los torneos sin médico y sin entrenador o tener que apañarse en el mismo club por falta de una estructura de alto rendimiento en el caso del judo español, son algunas de las peripecias que han tenido que manejar no solo los 5 olímpicos, sino también aquellos, que tras dar una dura batalla, se han quedado a las puertas de los Juegos por unos pocos puntos.

No puedo decir que hubiera perdido la ilusión pero la presión de los juegos creo que ha podido conmigo en varias ocasiones- confesaba Laura Gómez horas antes de las inauguración de la magna cita. La incertidumbre de que un día te vas a dormir estando clasificado y cuando te despiertas a la mañana siguiente ya no lo estás y la regularidad agotadora de esta lucha constante han hecho sacar lo mejor de cada deportista pero a la vez no podemos olvidar el desgaste físico, emocional y, por qué no, económico que ha supuesto llegar a Río.

El judo español acude a los Juegos ilusionado y con ganas de lluvia. Pequín y Londres lo han castigado duramente y los 5 llegan a Río con la medalla entre ceja y ceja con el fin de romper con la injusta sequía presente por la que está pasando la española de judo desde hace 16 años, cuando Isabel Fernández conquistó la gloria subiendo a lo más alto del podio en Sidney 2000.

Los kimonos sudados, el trabajo está hecho. Los emparejamientos ya se han hecho públicos. El sábado, turno para Fran Garrigós y Julia Figueroa, dos caras jóvenes del equipo español; ambos consolidados ya en el panorama mundial, mañana debutarán en el tapiz olímpico. ALEA JACTA EST.