Palencia apaga la guerra del fútbol

Angelo Macaroni (Boca Juniors) y Fede Inestal (River Plate). /Antonio Quintero
Angelo Macaroni (Boca Juniors) y Fede Inestal (River Plate). / Antonio Quintero

Los argentinos Inestal y Macaroni, jugadores del Castilla, rivalizan desde la mesura antes del River-Boca

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Asentados ya en Palencia, Fede Inestal (River Plate) y Angelo Macaroni (Boca Juniors), jugadores del Castilla, se han encargado de dar un toque de mesura a todo lo que ha rodeado al partido de vuelta de la final de la Libertadores entre River y Boca, en la que, tras varios incidentes, obligaron a suspender el partido. El fútbol encendía todas las alarmas y la posibilidad de que se repitieran los altercados obligó a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) a trasladar el encuentro a Madrid el próximo domingo.

La tensión empapó la actualidad de los dos equipos y el nerviosismo y el 'qué pasará' inundaban las cabezas de los aficionados. El mundo del deporte se estremecía al ver unas imágenes que han dado la vuelta al globo terráqueo, instantáneas que avergüenzan a los dos jugadores argentinos del Castilla Palencia, que, instalados en el civismo, se han encargado de rivalizar desde la tranquilidad y el respeto, aunque lógicamente confían en que su equipo logre el ansiado título. «Es feo vivirlo desde la distancia, porque allí es lindo al estar con los amigos y los familiares. Ahora se jugará en Madrid y habrá más ambiente en España. Este partido siempre es bonito, así que imagínate una final», apunta Inestal, a quien le completa Macaroni. «Es la primera vez que se enfrentan en una final. Había muchas expectativas y se ha alargado mucho. Lo positivo es que el horario ahora nos beneficia para seguir la final».

Los altercados que han traspasado todas las fronteras han perjudicado seriamente al fútbol argentino y su imagen. «Lamentable el fútbol se ha quedado en un segundo plano. Es una mancha más en el fútbol argentino, que creemos que es pasión y muchas veces nos pasamos de la línea», indice Inestal desde la autocrítica.

Por todo lo vivido, trasladar la final a Madrid calmó el ambiente y esa decisión ha encontrado detractores y partidarios por partes iguales. «Jugar en Madrid es una solución viable por la seguridad de los futbolistas y de las aficiones, pero una final de Copa Libertadores se debería jugar en Sudamér ica. Que lo saquen del país y del continente es exagerado», apostilla Macaroni, quien lamenta que un grupo reducido de aficionados ensucien a las aficiones. «Treinta personas mancharon a las dos hinchadas.

Asimismo, tanto Inestal como Macaroni creen que los incidentes no se repetirán en Madrid, sobre todo, si no vuelan las Barras Bravas. «Si no viajan las Barras Bravas, supongo que no pase nada. La gente de acá está más sociabilizada. No pasa nada si uno ve el encuentro al lado de la hinchada del otro equipo, pero si vienen las Barras Bravas y no están bien organizadas, puede volver a pasar. Las Barras mueven a 500 personas y la pueden liar en cualquier sitio», apunta Inestal.

En lo meramente deportivo, los dos argentinos no ven a ningún equipo por encima del otro. «Todo lo sucedido en los últimos días nos deja sin favoritos. Como fanático de Boca, creía que River partía con ventaja, pero ahora se ha igualado», afirma Macaroni.

Aunque los dos aficionados quieren que su equipo se traiga la Libertadores a Argentina, un solo pensamiento inunda los sentimientos de los dos jugadores del Castilla y es que «el primer buen resultado es que se dispute el encuentro sin incidentes».

 

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