El nuevo timón de la Segoviana

Juan de la Mata, en el parque de los Jardinillos de San Roque./Antonio de Torre
Juan de la Mata, en el parque de los Jardinillos de San Roque. / Antonio de Torre

La irrupción de Juan de la Mata en el primer equipo es una de las noticias más positivas de la temporada azulgrana

QUIQUE YUSTESegovia

Comparado a Sergio Busquets desde hace años por entrenadores y compañeros, Juan de la Mata ha terminado por creerse que su juego es parecido al del centrocampista del Barcelona. Su facilidad para salir con el balón controlado, encontrar la mejor opción en ataque y dotar de equilibrio defensivo al equipo cuando no se tiene la posesión del esférico son cualidades que De la Mata comparte con el internacional español (siempre salvando las distancias). Pero durante las últimas semanas, el jugador azulgrana está demostrando ser capaz de ayudar al equipo con otros registros. Su despliegue físico y poderío en el juego aéreo permiten que Manu González lo utilice como un jugador con libertad para llegar al área rival, mientras que su colocación en defensa le ha permitido disfrutar de algunos minutos como central.

La polivalencia es una de las cualidades que han ayudado a De la Mata a convertirse en un jugador importante en los esquemas de Manu González. Y a sus veinte años, lo que quiere es jugar y ayudar al equipo, independientemente de la posición. «Donde me siento más cómodo es en el pivote, pero porque es donde más tiempo he jugado», reconoce. Pero valora positivamente su capacidad para jugar tanto en posiciones más adelantadas como en defensa, algo que considera no cortará su progresión como mediocentro por delante de los centrales.

Su destreza en las distintas zonas del campo le viene de pequeño. Comenzó a dar patadas al balón a los cinco años en las filas del Quintanar, club en el que permaneció hasta categoría cadete y en el que al principio se desenvolvía como delantero. También en la entidad amarilla jugó al fútbol sala, modalidad que le ha servido para ser más preciso y rápido en espacios cortos y que en la actualidad no practica tanto como le gustaría porque le provoca molestias en la rodilla.

Ya en las filas de la Gimnástica Segoviana se consolidó como mediocentro. En su etapa juvenil coincidió con jugadores como Dani Abad, Diego Gómez, Guty, Alfonso o Guille Duque, «compañeros que se acaban convirtiendo en amigos». Con el juvenil azulgrana rozó tanto el descenso como el ascenso de división, en una época en la que ya era un habitual de los entrenamientos del equipo de Tercera División. El primero, todavía como cadete, fue con Santi Sedano de entrenador. «Fue un desastre. Cada pase me salía mal, le di una patada al suelo, tuve muchos nervios... pero aprendí mucho», recuerda de su primera experiencia con el equipo. El técnico vallisoletano, al que saludó cariñosamente tras el partido del pasado domingo frente al Tordesillas, fue también el primero que le dio la oportunidad de jugar un partido con el primer equipo, frente al Getafe de Primera División en un amistoso de pretemporada.

Almazán

Su primera convocatoria también llegó de la mano de Santi Sedano. Fue en Almazán, aunque no pudo disfrutar de minutos. En la misma localidad soriana repitió convocatoria un año más tarde, con Luis Bertó en el banquillo, disputando sus primeros cinco minutos oficiales con el primer equipo de la Gimnástica Segoviana. Un año más tarde, de nuevo en el campo de La Arboleda, estrenó titularidad con Abraham García como técnico de los azulgrana, el mismo que le dio la oportunidad de debutar la pasada campaña en Segunda División B. Pero su idilio con Almazán no terminó en 2016, ya que hace unas semanas marcó su primer gol con la Segoviana –y en Tercera División– en el mismo terreno de juego en el que debutó. «Es mi campo estrella», asevera.

De los cuatro entrenadores que ha tenido en el primer equipo (Santi Sedano, Luis Bertó, Abraham García y Manu González), es García el que más le ha marcado por el momento. «Sabe mucho de fútbol, sabe lo que siente un futbolista y me ayudó mucho», declara, aunque reconoce que es con Manu González con quien está disfrutando de más continuidad.

Pero además de subrayar la influencia que en él han tenido los cuatro técnicos, resalta el papel que juega el vestuario para hacer que tanto los jugadores de la cantera que suben al primer equipo como los nuevos fichajes se integren con rapidez en el grupo. «A mi me han tratado siempre como uno más. Daba igual que fuera cadete, juvenil o que estuviera en el Unami», declara De la Mata, que destaca el trato recibido por jugadores «importantes» como Manu o Anel. «En el vestuario no te miran diferente por tener ficha con el equipo o no. Te vacilan de la misma forma, te ayudan igual...», declara el centrocampista segoviano, que también reconoce echar de menos a jugadores como Guille o Fernán. «Se les echa mucho de menos y no solo en el vestuario, porque con Fernán pasaba mucho tiempo fuera del campo».

No obstante, la temporada pasada tuvo que convivir en dos vestuarios: el de la Gimnástica Segoviana y el del Unami. «Había semanas en las que no sabía con quien iba a jugar», aunque reconoce que tenía la seguridad de que si un fin de semana no iba con los azulgrana podría jugar con el Unami. «Ahora si no me convocan me quedo sin jugar. Eso te obliga a dar el máximo en cada entrenamiento», afirma. De su etapa en el Unami, también guarda un buen recuerdo de haber compartido vestuario con su hermano Jelux. «Fue una experiencia genial. Ojalá estuviera ahora en la Segoviana, porque valía para jugar aquí. Él me animaba mucho aunque yo tampoco le podía reprochar demasiado porque él era quien mandaba», confiesa.

Responsabilidad

En su primera temporada con ficha en la Gimnástica Segoviana, Juan de la Mata asegura sentir más responsabilidad, pero no presión. Tras tres partidos seguidos como titular –contra el Bupolsa será baja tras haber forzado su quinta cartulina amarilla–, tampoco considera que ya sea un fijo en el once de Manu González. «Si me sintiese titular sería un error, pero tampoco me considero suplente. Lo primero que intento es entrar en convocatoria y una vez ahí ser de la partida para aprovechar los minutos que tenga». Afirma que debe mejorar físicamente, para lo que realiza trabajo en el gimnasio con el objetivo de ganar peso y musculatura. «En el centro del campo hay mucha lucha y en partidos como el del otro día me iría mejor con más físico, aunque no pongo excusas», asevera.

Pare crecer como futbolista cuenta con el apoyo de Manu, compañero «del que aprendes un montón» pero que es uno de sus principales 'rivales' por un puesto en el once. «Todo lo hace correctamente. Por eso con todos los entrenadores que han pasado por aquí es el que más minutos juega. Cuando me hicieron ficha sabía que iba a ser complicado tener minutos porque Manu juega en mi posición, pero eso no me ha importado porque siempre ha intentado ayudarme», indica, aunque matiza que ambos son compatibles sobre el terreno de juego. «Ojalá pueda jugar muchos años con él».

Todavía con mucho margen de mejora, De la Mata no ve con malos ojos una carrera de diez o quince años en Tercera o Segunda B, aunque sin renunciar a categorías más altas (para ello cuenta con un representante de esta temporada). «Ojalá pueda tener por lo menos la oportunidad de llegar a algo más, pero si me tengo que quedar en estas categorías los próximos diez años estaré contento», concluye.

 

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