Mario Zúñiga cuelga las botas

Mario Zúñiga, con sus botas de fútbol./El Norte
Mario Zúñiga, con sus botas de fútbol. / El Norte

El emblemático jugador y segundo capitán del CD la Granja se despedirá de su equipo y de su afición el domingo frente al Almazán

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

Junio de 2018. Mario Zúñiga y David Arranz renovaron una temporada más con el CD La Granja, una temporada que significaba el regreso (ansiado regreso) del conjunto granjeño a la Tercera División. Era su decimoquinta temporada, lo que le convierte en uno de los veteranos y de los pilares del equipo.

Ahora, Mario Zúñiga, emblemático jugador y segundo capitán del CD La Granja, ha tomado la decisión de colgar las botas a sus 35 años, tras quince temporadas vistiendo los colores y defendiendo con orgullo y también con responsabilidad la camiseta del equipo del Real Sitio.

Zúñiga tendrá ocasión de despedirse de su equipo y afición este domingo a las 18:00 horas, en el partido que enfrentará al CD La Granja frente al Almazán en el Campo El Hospital, instalación que ha sido durante tantas temporadas su hogar, en lo que será el último partido de Liga, con la intención de terminar de la mejor manera posible, con la permanencia en la categoría.

Mario Zúñiga es uno de esos jugadores que se ha ganado por méritos propios ocupar un lugar de privilegio en la historia del equipo, al tratarse del futbolista que más temporadas ha permanecido en el equipo, llevando el compromiso y la profesionalidad por bandera durante todos estos años. Además, en su intensa andadura en el club ha sido testigo privilegiado y partícipe destacado en los tres ascensos a Tercera División conseguidos por el CD La Granja, el último en la inolvidable pasada campaña.

El delantero segoviano siempre ha permanecido fiel a los colores de La Granja durante estos que años, a excepción de unos meses de la temporada 2012-13, en la que formó parte de la plantilla del Unami C.P, para regresar rápidamente a un club, el CD La Granja, en el que como el propio jugador confiesa haberse sentido «siempre como en mi casa».