Así fue la llegada y la cena del Atlético en Segovia

Simeone, a su llegada al restaurante. /Óscar Costa
Simeone, a su llegada al restaurante. / Óscar Costa

Numerosos aficionados esperaron a los integrantes del equipo colchonero en el restaurante José María

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

No hay nada mejor que un baño antes de cenar. Y tras una paliza de trabajo es más reconfortante. Un baño (de masas, tras la ducha nada más terminar la sesión de trabajo de ayer en Los Ángeles de San Rafael) fue el que se dio el Atlético de Madrid en Segovia en su tradicional cena de pretemporada que tuvo lugar, también como es tradicional, en el restaurante José María. Es una de las costumbres (esperada) que mantiene el conjunto rojiblanco durante 25 años.

Su llegada no pasó desapercibida. Nunca lo ha hecho. Esta vez que llegaron en diferentes vehículos. Con mucha antelación, aficionados, seguidores y también curiosos esperaban con ansiedad ver de cerca a sus ídolos. Llegaron a las 21:25 horas. Algunos ya conocidos (Koke, Oblak, Saúl, Álvaro Morata...); otros puede que lo sean (Joao Félix, Felipe, Herrera, Marcos Llorente...).

Con anterioridad, el primero en llegar fue el presidente Enrique Cerezo, después Miguel Ángel Gil (que se fundió en un abrazo con José María) y luego ya, el resto. La presencia del Atlético de Madrid volvió a levantar esa expectación habitual, que da lugar a un montón de imágenes y anécdotas, aunque apenas dio tiempo a verles pasar mientras recibían los gritos de ánimo («A por el Barcelona». les gritó un aficionado) y aplausos de los asistentes que hacían pasillo en el interior del restaurante.

Y siguiendo las pautas nutricionales, la cena estuvo compuesta por puerros de Mozoncillo y pimientos asados al horno con vinagreta suave; jamón ibérico de bellota con palitroques artesanales, lomo de caña ibérico de bellota DO Guijuelo, verduritas de temporada con cremosa trufa, sopa de melón y perlas de fruta con 'polvo de jamón' y ralladura de lima, y no faltó el cochinillo, por supuesto, presentado en andas a la antigua usanza. Si se cumplió la tradición, los integrantes del equipo (en particular los recién llegados, fueron los encargados de cortar el cochinillo con el plato, como es de ley. Para terminar, esfera de avellanas, crema de limón y espejo de toffee.