Primera División

Ansu Fati alegra el mal momento del Barça

Ansu Fati, en un momento del partido entre el Osasuna y el Barcelona./Afp
Ansu Fati, en un momento del partido entre el Osasuna y el Barcelona. / Afp

La irrupción del goleador más joven en la historia del club azulgrana, de 16 años, suaviza la crisis de resultados, las críticas al juego y compensa el fichaje fallido de Neymar

P. RÍOSBarcelona

Podría haber sido un fin de semana dramático para el Barça, con varios contratiempos en todos los frentes, no sólo por el empate ante Osasuna en El Sadar (2-2), el mal juego y el 4 de 9 puntos en la Liga, sino también por cuestiones extradeportivas derivadas de unas decisiones fallidas de los ejecutivos en el cierre del mercado. Sin olvidarse de la acumulación de lesionados en la enfermería. Pero apareció Ansu Fati, con el atrevimiento de sus 16 años, la apuesta de Ernesto Valverde en la cantera con la que nadie contaba, por lo menos tan pronto. Y lo suavizó todo con su gol de cabeza, su cara de sorpresa al asumir que el que había marcado era él, sus combinaciones, su forma de encarar y esa sensación de que ha nacido una estrella.

La sonrisa infantil de Ansu Fati compensa el fracaso en el fichaje de Neymar, aunque quizás sean más los barcelonistas que se alegran de que finalmente se quede en el PSG, pues el brasileño se convirtió en un enemigo cuando se fugó en el verano de 2017. El Barça se ahorra, por lo menos esta temporada, un desembolso desorbitado, pero no puede evitar que haya dejado damnificados por el camino, como todos los que sonaron como moneda de cambio en la operación, desde Rakitic a Dembélé pasando por Arthur, Todibo y Semedo. Todos ellos saben que los jefes del vestuario y el cuerpo técnico pidieron el regreso del brasileño aunque les costara la continuidad a alguno o varios de ellos. El ambiente interno puede ser una bomba si no se aclara todo.

El descaro de Ansu Fati fue la nota positiva del pinchazo en Pamplona con un fútbol muy pobre y una alarmante falta de concentración defensiva que ha hecho que el Barcelona iguale su peor registro del siglo con cinco goles encajados en tres jornadas, como en la temporada 2000-01. El primer gol de Osasuna fue un calco del de Aduriz en Bilbao, un centro pasado y un rematador solitario con varios jugadores cerca sin marca. Y el 2-2 definitivo fue de penalti por una mano infantil de Piqué.

La ilusión que genera Ansu Fati provoca que quede en un segundo plano el cuatro puntos de nueve posibles, también igualando las peores cifras del siglo, aunque uno de los dos precedentes acabó muy bien: triplete en la 2008-09. En la 2011-12, en cambio, la Liga acabó siendo del Madrid. Hacer pleno de puntos en las tres primeras jornadas no siempre es garantía de título en el Barça.

Messi, Luis Suárez y Dembélé, además de Neto y Junior, siguen lesionados, aunque a los dos primeros se les espera para la cuarta jornada al regreso del parón FIFA. Su presencia, posiblemente, provocará que Ansu Fati baje al filial de Segunda División B, no al Juvenil A, que ya se le queda pequeño para desgracia de Víctor Valdés, entrenador que creía que iba a poder disfrutar de su fútbol. De momento ya ha hecho historia en el Barça como goleador más joven en la Liga (16 años y 304 días) por delante de Bojan (17 años y 53 días) y Messi (17 años y 331 días) seis días después de ser el segundo debutante más joven en la historia del Barça.

Llegó de niño con 6 años desde su Guinea-Bissau natural a la provincia de Sevilla, donde su padre se adelantó en busca de trabajo. En su país ya jugaba con pelotas de trapo y llegó con tantas ganas de un balón de verdad que tuvo ficha de inmediato en la escuela de Peloteros de Herrera en Sevilla. Era tan distinto lo que hacía que tres años después los grandes fuerin a buscarle. Tras un año en el Sevilla, a los 10 llegó al Barça, que le ganó el pulso al Madrid. Su progresión fue imparable, superando una lesión de tibia y peroné, y este verano el club azulgrana, en contra de lo que es habitual apostó por hacerle un contrato serio para que no se fuera a la Premier League, al igual que a Ilaix Moriba, otra joya de 16 años. Las lesiones de Messi, Luis Suárez y Dembélé le abrieron una puerta por la que Ansu Fati se ha colado.