Octavos | Ida

Giménez y Godín logran un gran botín

Godín celebra su gol a la Juventus./EFE
Godín celebra su gol a la Juventus. / EFE

Los centrales del Atlético ajustician a balón parado a una gris Juventus que apenas inquietó en un duelo agitado por el videoarbitraje

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Muchos esperaban un duelo cerrado, de apenas ocasiones y posiblemente sin goles por el esfuerzo de los centrales. Dos de los mejores del mundo los tiene el Atlético: Giménez y Godín. Son uruguayos, amigos pese a la diferencia de edad pero marcados por el mismo patrón. Cualquier entrenador del mundo quiere ir a pelear al lugar más inhóspito con ellos. Te salvan la vida cuando lo necesitas y además tienen gol. En el área son dos seguros, que dominan el espacio aéreo pero también saben rematar con el pie al más puro '9' clásico, recio de área. No son Diego Forlán pero sus botas esta vez fueron de oro. Y con ellas ajusticiaron a un Juventus demasiado temerosa. Ese doblete charrúa, un gran botín, puede transportar al Atlético hasta cuartos, aunque tendrán muchos balones que cortar delante de Oblak en Turín.

Hubo mucho respeto, incluso temor a encajar un gol desde el inicio. Allegri se dejó a Cancelo en el banquillo mientras que Cholo optó por el cuatrivote con Costa como principal sorpresa. La apuesta del argentino inicio no le salió mal, ya que el Atlético, con las líneas muy juntas, asustó apretando mucho arriba y siendo una amenaza en cada pérdida de una Juventus que replegó bien pero sufrió en la derecha ya que Bentancur no ayudaba lo suficiente a De Sciglio.

Por ahí generó el Atlético su primera gran ocasión. Diego Costa, que vio una amarilla absurda que le impedirá viajar a Turín por saltarse la distancia en la barrera, encontró la brecha para obtener un penalti que finalmente se quedó en golpe franco por acierto del VAR. Szczesny, que ya había demostrado sus cualidades en un disparo lejano de Thomas, repelió a córner el golpeo de exterior de un Griezmann que entre líneas generaba peligro... aunque la zaga visitante estaba rápida para no conceder remates.

2 Atlético

Oblak, Juanfran, Godín, Giménez, Filipe, Koke (Correa, min. 67), Thomas (Lemar, min. 61), Rodri, Saúl, Griezmann y Costa (M Morata, min. 58).

0 Juventus

Szczesny, De Sciglio, Bonucci, Chiellini, Álex Sandro, Bentancur, Pjanic (Emre Can, min. 72), Matuidi (Cancelo, min. 85), Dybala (Bernardeschi, min. 78), Cristiano y Mandzukic.

goles
1-0: min. 77, Giménez. 2-0: min. 82, Godín.
árbitro
Felix Zawyer (Alemán). Amonestó a Diego Costa, Thomas, Alex Sandro, Griezmann.
incidencias
Partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones 18-19, disputado en el estadio de Metropolitano. Lleno. 68.000 espectadores. Se explicó el protocolo VAR por megafonía tras anunciar las alineaciones, momento en el que hubo una gran pitada a Cristiano Ronaldo al que después se le coreó: «Paga a Hacienda» y «Es un moroso». En un fondo se mostró un tifo con dos palabras: 'Lealtad' y 'Esencia' a la salida de ambos equipos. Diego Costa y Thomas se perderán el partido de vuelta en Turín por acumulación de amonestaciones. Se pitó un penalti en el 25' pero tras consultar el VAR finalmente se señaló falta y en el 71' se anuló un gol de Morata por falta a Chiellini.

VAR y Cristiano generaron estruendo

El único pero al juego local, que evitó los centros laterales a Manduzkic gracias a las ayudas colectivas, era que Pjanic entraba demasiado en juego pese a tener superioridad en la zona ancha y que, por momentos, perdía demasiada energía en protestar las decisiones del alemán Zwayer. Casi tanta como sus hinchas en silbar a un Cristiano Ronaldo que confirmó la gran forma de Oblak, que desvió con acierto un golpe franco lejano pero igual de potente.

Y es que el portugués, pegado en la banda, jugó su propio partido. Fue silbado desde el inicio en cada acción, hizo sus amagos y cabriolas habituales, se llevó alguna patada a destiempo, lo intentó desde lejos, casi marca en un golpe franco, marró de cabeza la opción más clara para el 2-1 en la prolongación y se enfrentó a la grada recordando sus cinco Champions cuando tras recordarle su sentencia con Hacienda algunos mal llamados hinchas le desearon la muerte. Se fue rumiando que su objetivo de lograr otra 'orejona' con un tercer club se complica.

El plan ideado por Cholo para la recta final con dos bandas profundos y Morata fue efectivo... gracias a que se recuperó el acierto en dos acciones de estrategia

Solo los silbidos al árbitro, y por extensión al VAR, centraron más las iras de los presentes que CR7. En el primer minuto se pidió penalti por una plancha de Matuidi a Griezmann, infracción rectificada en el citado penalti a Costa y más tarde cuando cambió el veredicto de un cabezazo a la red de Morata, al que el videoarbitraje le impide por el momento sellar la paz con su nueva afición gracias a un gol. La indignación local fue enorme, ya que cuanto más importante sea el encuentro, más trascendente es la rectificación. Lo que nadie puede negar es que hace el fútbol más justo.

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Ocasiones desperdiciadas

Nada más comenzar la segunda mitad Diego Costa tuvo la más clara en una bola profunda medida puesta por Griezmann pero tras una carrera de 40 metros golpeó horrible, a varios metros de la portería cuando Szczesny ya se había vencido al lado contrario. Parecía, en un duelo tan táctico, complicado que hubiera una opción más clara en jugada elaborada pero llegó apenas unos instantes después cuando Griezmann intentó superar de vaselina a Szczesny pero el polaco rozó la bola lo suficiente para que la pelota besase el larguero.

Morata, como sucediera ante el Real Madrid, marcó en el Metropolitano pero su tanto fue anulado gracias al uso del VAR

Simeone pensó que era buen momento para refrescar al equipo, buscar un plan B para la media hora final prescindiendo de los dos que tenían amonestación. Quitó dos mediocentros (al incombustible Koke además de Thomas) para optar por Lemar y Correa en banda. Arriba Morata compareció por un fatigado Costa y acertó en la primera que tuvo pero Zawyer lo anuló por falta del delantero a Chiellini. La grada explotó indignada, recordando que está hasta los mismísimos, mientras Allegri modificó su plan sin su faro, metiendo a Emre Can por Pjanic.

Otros uruguayos goleadores

Y entonces llegó el deseado gol a balón parado, gracias a la fe y el orgullo de Giménez, que remachó una bola muerta en el área. Lo hizo como un ariete, minutos antes de que su maestro, amigo y compatriota Godín también optimizase otra acción a balón parado con un remate acrobático que rozó en la espalda de Cristiano para dirigirse a una portería en la que faltaba Szczesny, atropellado en su salida. Un doblete goleador uruguayo que puede ser suficiente para que el Atlético regrese al Metropolitano, al lugar en el que espera jugar otros tres partidos europeos más. Y el deseado es el 1 de junio.