«Echaré de menos el vestuario y la competición»

Mario, en el último partido de Liga disputado frente al Almazán./Antonio de Torre
Mario, en el último partido de Liga disputado frente al Almazán. / Antonio de Torre

Mario Zúñiga pone fin a su etapa como jugador del CD La Granja tras 15 años en el club dejando al equipo en Tercera División

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

Quince años (como aquella canción del Dúo Dinámico). Quince temporadas formando parte de un equipo de fútbol, el CD La Granja. Mario Zúñiga, uno de los capitanes e historia viva del club granjeño ha decidido a sus 35 años colgar las botas (o al menos aparcarlas) y despedirse del fútbol, al que se ha entregado con pasión y dedicación. Titular y capitán en el último partido de la temporada frente al Almazán, tuvo la despedida soñada, rodeado de su familia, amigos, compañeros... y además, dejando al equipo en la Tercera División. Que acabara el partido y que el equipo lograra salvarse era su deseo. Y se cumplió. A partir de ahora será un aficionado más y sufrirá, pero desde otra perspectiva.

«La temporada ha tenido de todo»

Ya el verano pasado, Mario Zúñiga tuvo las dudas de si era el momento de dejarlo. «Siempre te queda la duda. No es lo mismo dejarlo con un ascenso, que si por ejemplo hubiéramos descendido, pero son cosas del fútbol y el que está en ello lo asume;puedes tener un año muy bueno y dejarlo en ese momento. La temporada ha tenido de todo, pero sí es verdad que no ha sido una temporada buena. No es amargura, es un sabor agridulce. Yo esperaba que iba a ser así hasta el final, que íbamos a sufrir, más que nada porque otras veces también ha sido así. La Tercera que siempre he conocido ha sido sufriendo y echando cuentas», valoró el ya exjugador sobre la actual temporada.

Y es que en 15 años ha vivido de todo. «Altibajos. Cuando era joven, eran las lesiones. El año pasado con Paco Maroto tuve una racha que no entraba, pero luego al final acabé muy bien. Y este año, igual, pero tiene que ser así. El fútbol es así».

–Ahora que ya ha pasado todo, y después de tantos años, ¿le ha costado mucho tomar esta decisión de dejar el CD La Granja?

–Por la temporada que hemos tenido, no tanto, y mi situación familiar me lo ha puesto más fácil. Cuando toca, toca. Siempre lo he dicho, que he tenido muchísima suerte porque siempre he podido, tanto por el trabajo, en casa no he tenido ningún problema... He jugado al fútbol toda mi vida y he tenido bastante suerte. Ahora la situación es diferente porque tengo una familia, no tengo ya 25 años. Todo suma a la hora de tomar la decisión...

–¿Le ha dado muchas vueltas a la cabeza?

–Sí, muchas... Aunque tú ves el final siempre buscas el decir si hago esto o lo otro puedo aguantar un año más... En Tercera, aunque sigue habiendo gente veterana, es verdad que cada vez hay gente más joven y el nivel de exigencia cada vez es mayor. Hay quien piensa que el nivel del grupo ha bajado, yo creo que no. Aunque quieras aferrarte a algo, si ves que no hay nada más a lo que agarrarte, tomas la decisión.

–¿Qué ha significado y significa el CD La Granja?

–Cuando llegué era una salida; venía de la Segoviana y llegaba un poco rebotado de una temporada en la que la Gimnástica tenía mucha gente de fuera y dejaron de contar con la gente de Segovia. No llegué ni a entrar. Me quisieron dejar para el filial y me agarré al CD La Granja, pero lo que era una salida se convirtió en una familia. Año tras año, en las primeras cinco, seis o siete temporadas, hicimos un grupo de amigos espectacular. Luego se fue marchando gente y al final nos quedamos los últimos años sobre todo Pluma y yo. También he tenido la suerte de jugar con mi primo... Siempre me he sentido como en casa. Los últimos años han sido más complicados pero para mí, de principio a fin, La Granja ha sido una familia.

–Quince años dan para mucho. Hagamos un ejercicio de memoria, ¿Con qué momento se queda de todos los vividos durante estos años?

–Me quedo con el primer ascenso y también con este último. El primero, porque fue una sorpresa; nuestro objetivo era mantenernos y nos plantamos ahí, empezamos a creer y fue una sorpresa enorme. Luego estuvimos cuatro años en Tercera, que es muy bonito... El segundo ascenso ya era distinto, porque era como una obligación. Ascendimos a falta de tres jornadas, pero nos costó bastante. Y este último, ha supuesto algo más a nivel emocional.

–¿Cómo le gustaría que le recordara la afición?

–Como un jugador de equipo, de club, que siempre ha estado ahí. La gente no lo va a saber, pero requiere mucho sacrificio, salud, familia... Y económicamente ni te cuento. No pretendo que se me recuerde de una manera especial, solo como un jugador de club, de la casa, que ha dado todo lo que ha podido y más. Con eso me quedo.

–Ha conocido muchos amigos, muchos compañeros, entrenadores... ¿quiénes le han marcado en este paso por el fútbol?

–Si tengo que decir un nombre, por el valor que tiene para mí como capitán, porque siente su club y su pueblo de una manera diferente, Pluma. Luego me he llevado amigos como Yiyo, Adri, Chiqui, al que ya conocía de antes, también Otero... Son muchos los nombres que me vienen al cabeza, amistades que espero que sean para toda la vida.

–¿Y cómo se ve en el futuro en el fútbol?

–De momento, no me veo como nada. Tengo que ver cómo cuadra todo en mi vida; todos esos huecos que supuestamente el fútbol me va a dejar;tengo que ver cómo los ocupo y ver qué me queda para mí. El gusanillo de entrenar me viene, pero lo veo muy lejos porque no tengo ningún título, nada. Me gustaría ser entrenador algún día, puede ser, Pero vamos más de eso, ni presidente ni nada de eso...

–Su nombre va a quedar grabado en la historia del club granjeño, ¿qué se siente?

–Orgullo. Si he estado tantos años aquí es porque me he encontrado muy bien, muy a gusto. Y he tenido alguna que otra ocasión de salir. Yo soy así, valoro más estar a gusto que otras cosas. Me habré perdido muchas cosas, pero también he ganado otras.

–¿Qué es lo que va a echar de menos?

–Seguramente, el vestuario. Es una de las cosas que, si me permite el club, no deje del todo, subir a entrenar, andar por ahí. Lo que dejo es la competición. Los viajes, las bromas... eso es lo que voy a echar de menos, el vestuario y competir,