Balonmano

Mejoría defensiva del Recoletas

Arthur Patrianova se dispone a lanzar. /Rodrigo Jiménez
Arthur Patrianova se dispone a lanzar. / Rodrigo Jiménez

El conjunto de Óscar Ollero progresa, pero aún le cuesta encontrar el ritmo adecuado a su ataque estático

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Despacio, pero con buena letra. El Recoletas Atlético experimentó una leve mejoría en su amistoso frente al Villa de Aranda y olvidó el atasco del anterior choque contra el Zamora.

28 Recoletas Atlético

César (8 paradas),Turrado, Adrián (1), Rubén Río (2), Dourte (1), Manu (2), Víctor (2) –siete inicial– Calle (11 paradas), Nico , Álvaro (1), Diego (2), Patrianova (4), Dani Pérez (4), Serrano (5), Roberto (3), Miguel Martínez, Ramos (1), Álex Sánchez.

23 Blasgón y Bodegas Ceres Villa de Aranda

De Vega (11 paradas) , Nicolás (3,2 de penalti), De Dios (3), Llorens (1), De Novais (2,1p), Pombo (1), Megías (2) –siete nicial–, Kylian (7 paradas), Javier García (2), Souto, Grandi (3), Calleja (1), Leonel (1), Elustondo (1), Abajo (1), Haddouche (2).

Parciales cada cinco minutos:
2-1, 4-3, 5-4, 7-6, 10-9, 13-10; 16-13, 19-17, 22-18, 23-19, 26-22 y 28-23.
Árbitros:
Samuel Prieto y Pedro Jorlar. Excluyeron a Víctor (min.38), y a LLorens (min.2), Megías (min.37), Grandi (min.50).
Incidencias:
Encuentro amistoso disputado en el polideportivo Huerta del Rey ante unos 600 espectadores.

Los hombres de Óscar Ollero se mostraron más firmes en una defensa 6-0 que funcionó la temporada pasada y que, ante la ausencia de Miguel Camino (que presenció el encuentro aún con las secuelas de su accidente de tráfico), fue el recurso elegido para probar ante los burgaleses. Con los ajustes en la zaga, aunque con excesivos cambios y probaturas aún en el centro, el Recoletas frenó al Villa de Aranda, al que dejó en 10 goles en la primera mitad y 13 en la segunda. Sin duda fue la mejor noticia de un conjunto vallisoletano que, afortunadamente, cuenta con dos guardametas como César y Calle que están enchufados desde el primer minuto. Otro cantar es el ataque estático, donde no acaba de fluir el juego con la rapidez y velocidad que se precisa en Asobal. Ayer hubo menos pérdidas que en partidos anteriores, pero aún es una rémora para el equipo que se pagará muy cara ante rivales de mayor entidad. Quizás por ello mismo, el técnico Óscar Ollero había ordenado a sus hombres evitar en lo posible los contragolpes para ensayar el ataque estático. Y en este sentido se echa en falta la aportación de los pivotes, tanto a la hora de recibir balones como de buscar bloqueos o espacios para los compañeros. Ni el gigante francés Dourte, ni Nico, ni el cubano Ramos ni Álvaro estuvieron especialmente destacados en esta faceta, algo imprescindible para los sistemas de juego del equipo, y ni siquiera forzaron un solo penalti o una exclusión. Y ello condiciona también a los centrales, que no encuentran el ritmo adecuado y provoca también que los lanzadores no vean huecos y al final sean las acciones individuales las que acaben los ataques. Donde no hay que poner ninguna pega es en los extremos, perfectamente cubiertos con un soberbio Serrano, un efectivo Dani Pérez y con Manu como idóneo complemento. El equipo progresa adecuadamente, otra cosa será que ese progreso sea suficiente para alcanzar con garantías la primera jornada de Liga dentro de diez días.

El partido comenzó muy bien para el Recoletas, con Nico y Turrado en el centro de la defensa, Adrián a los mandos y Dourte en el pivote. Todo funcionaba muy bien, pero esta vez el error estuvo en los lanzamientos, que una y otra vez chocaban con el guardameta De Vega y hacían imposible tomar ventaja en el marcador. Once paradas, de mérito, provocaba un marcador ajustado y las primeras pérdidas de balón. Los numerosos cambios en el Recoletas fueron aprovechados por el Villa de Aranda para incluso empatar el encuentro a falta de cinco minutos (10-10). Un espejismo que el ajuste defensivo local deshizo para irse al descanso con un 13-10.

En el inicio de la reanudación Dourte y Nico formaron el centro defensivo y durante los primeros cinco minutos el Recoletas amplió su ventaja obligando al Villa de Aranda a pedir un tiempo muerto y evitar la sangría. Espabiló el conjunto burgalés, le puso más velocidad a su ataque y volvieron las imprecisiones en el Recoletas lo que propició una drástica reducción de la ventaja. El regreso de Turrado al centro de la defensa (19-17) selló la portería de un Calle que comenzó su particular recital. Un parcial de 4-1 devolvió el neto dominio a los de Óscar Ollero, que repitió la rueda de cambios, aunque ahora con una defensa más firme, dando entrada y minutos a todos sus jugadores, incluido el júnior Alex Sánchez.

Ypara el Recoletas Atlético Valladolid puede decirse que la pretemporada ha tocado a su fin porque el próximo encuentro, ante el Ademar León en las semifinales de la Copa de Castilla y León ya se puede considerar un partido oficial con un título en juego.

«Hemos reducido las pérdidas de otros encuentros» dijo Ollero

«Creo que hemos hecho un buen partido, especialmente en defensa. Habíamos hablado que el objetivo era que no llegaran a los 25 goles y lo hemos conseguido. A pesar de los muchos cambios, el equipo ha respondido bien en defensa», comentaba el técnico vallisoletano Óscar Ollero.

La presencia de Turrado en el centro se antoja fundamental, aunque el técnico asegura que «tenemos cuatro hombres que pueden ocupar esa demarcación. Cierto es que Turrado es un veterano y la da mucha intensidad, pero tenemos que probar otras cosas».

Respecto a la casi ausencia de contragolpes, Óscar Ollero desveló que habían planteado así el encuentro. «Queríamos probarnos en el ataque estático así que desde el principio intentamos evitar los contragolpes. Si había alguno claro se jugaba, pero mejor era ensayar con su defensa formada».

Y el técnico estaba satisfecho, al menos en parte. «Hemos reducido las pérdidas con respecto a otros encuentros, que era algo que nos lastraba mucho, pero no hemos estado finos en los lanzamientos. Su portero nos ha parado casi todo y no hemos podido abrir brecha en la primera mitad».