Veinte años sin el Torneo Ciudad de Palencia

Petrovic, defendido por Sokk y la atenta mirada de Homicius/J. Ruiz
Petrovic, defendido por Sokk y la atenta mirada de Homicius / J. Ruiz

Durante varios días, en las fiestas de San Antolín, los mejores equipos y jugadores europeos competían por un campeonato que desprendía aroma de prestigio

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

¿Se imaginan que los mejores jugadores de baloncesto europeo se diesen cita en Palencia? Pues hace veinte años ese sueño se cumplía en plenas fiestas de San Antolín con el Torneo Ciudad de Palencia. En 1998, el ahora Pabellón Municipal de Deportes albergaba este prestigioso campeonato por última vez, pero durante 15 años este torneo (arrancó en 1983) fue un referente del baloncesto internacional y durante tres días la capital del Carrión se convertía en el epicentro del baloncesto.

Los hermanos Petrovic (Aza y Drazen), Corbalán, Romay, los hermanos Martín (Antonio y Fernando), Sabonis, Herrero, Iturriaga, Epi, Orenga, Obradovic, Bodiroga, Volkov, Tikonenko, Belostenny, Lalo García, Kukoc, Alfonso Reyes y un sinfín de espléndidos jugadores luchaban por alzarse con una competición que los más puristas de este deporte aún añoran. Mucho ha cambiado la historia del baloncesto en Palencia, plasmada hoy en día con el Chocolates Trapa, equipo que ha tenido que trabajar mucho para rozar cada viernes las 4.000 personas en el pabellón municipal. Precisamente esas entradas rondaba este torneo, que tiene al Real Madrid, con un total de cuatro entorchados, como el equipo que más veces ha levantado este torneo. Por detrás, la Cibona de Zagreb, un asiduo en los 80 y los 90 a Palencia, ha conseguido dos títulos palentinos.

El 27 de agosto de 1983 arrancó esta competición con un Cibona de Zabreg, con Alexander Petrovic como principal reclamo, contra el Valladolid. La calidad yugoslava se impuso a la vallisoletana y este partido sirvió para sembrar la curiosidad entre los aficionados palentinos. Finalmente, la Cibona logró el pase a la final, en la que esperaba el Real Madrid de Corbalán y Romay, aunque Fernando Martín e Iturriaga se perdieron el choque por una lesión. Los blancos, que cobraban 500.000 pesetas por disputar ese partido, se alzaban con el primer título en los instantes finales del encuentro.

Fernando Martín

Al año siguiente, los dos finalistas del año pasado no se lo quisieron perder, pero esta ocasión ya aparecían en escena Fernando Martín con la camiseta blanca y Drazen Petrovic con la del Cibona. El campeonato se celebraba en formato de liguilla y, en esta ocasión, el Madrid volvía a revalidar el título en Palencia.

En 1985, el Barcelona, con Epi (su hijo jugó en el Palencia Baloncesto), Solozábal y Aito García Reneses a la cabeza, visitaba por primera vez este torneo (1983 ya había jugado la final de la Copa en Palencia), aunque finalmente no lograron el campeonato. Según iban pasando los años, el prestigio del torneo se iba elevando al cuadrado. El valor de conquistar esta competición veraniega se palpaba en el ambiente y muchos equipos lo empezaban a considerar 'el primer título de la temporada'. Lo que al principio eran unos amistosos, con el tiempo, se transformó en un torneo relevante. Esa tensión se palpaba también la cancha, pues en 1986, entre el Banco di Roma y la Cibona, Alexander Petrovic acabó linchado por los italianos y con una ceja rota. Ese episodio sirvió para que su hermano Drazen, que anotó 61 puntos, se echase el equipo a la espalda para alzarse con el título.

Arriba, Reyes, del Fórum, ante la defensa de la URSS en 1988. A la derecha, Paspalj lanza a canasta ante la oposición de Sokk. A la izquierda, Drazen Petrovic señala una acción desde el banquillo, con Kukoc a la izquierda. / Fotos de J. Ruiz

La evolución era patente en la competición y en 1989 se cambió el tradicional formato de liguilla para dar cabida a las eliminatorias, debido a un recorte del presupuesto inicial. A pesar de ese contratiempo, la espectacularidad no mermó y la calidad de los equipos estaba asegurada, como la URSS, que se había proclamado el año pasado campeona olímpica en Seúl 88. Una campeona olímpica en Palencia, que evidentemente se proclamaba campeón en la capital palentina.

Más repercusión

Las grandes selecciones que habían acudido con anterioridad a Palencia permitían que el torneo Ciudad de Palencia empezase a tener cada vez más repercusión. Las televisiones luchaban por retransmitir sus partidos y cada vez más periodistas se acreditaban para contar en primera persona las andanzas de las estrellas europeas. Los grandes jugadores que disputaron las primeras ediciones se pasaban a los banquillos, como era el caso del croata Aza Petrovic, que empezaba su carrera como técnico ayudante en la Cibona, consiguiendo el conjunto croata el segundo de los títulos palentinos. El relevo generacional ya era patente.

Un año más tarde, el Joventut de la mano de Harold Pressley (padre del ex del Palencia Baloncesto Bryce) desarbolaba al Real Madrid de Biriukov, Antúnez, Villalobos, Romay... y clasificaba a su equipo para la final, donde esperaba la Benetton. Los catalanes, que tenían un poderoso nombre en Europa por aquellos años, doblegó a los italianos en un partidazo.

Palencia como preludio de la final de los JJOO de Seúl

Antes de que la Unión Soviética derrotase en la final de los Juegos Olímpicos de Seúl a Yugoslavia en 1988, estas dos selecciones midieron su potencial en el Torneo Ciudad de Palencia de ese mismo año. En esa ocasión, la Yugoslavia de Drazen Petrovic, Kukoc, Paspalj y Obradovic (el entrenador más laureado de Europa) derrotaba en el pabellón palentino a la URSS de Volkov, Tikonenko y Belostenny. Precisamente, los rusos ganaban en el primer partido al Fórum de Miguel Ángel Reyes (padre de los jugadores del Carramimbre Alejandro y Álvaro), Quino Salvo (exentrenador del Palencia Baloncesto) o Lalo García. El cuarto equipo que disputó esa edición el torneo fue un combinado de jugadores americanos, que hacían todos los veranos una gira europea en busca de un equipo en el que militar.

En 1992, los clásicos Real Madrid y Cibona se jugarían el campeonato con el Scavolini de Pesaro y el Estudiante, que hacía unos meses se había proclamado campeón de la Copa del Rey y llegaba al pabellón palentino con jugadores como Herreros, Azofra, Orenga o Alfonso Reyes. Los dos favoritos caían en la semifinales y los estudiantiles e italianos ofrecieron una de las grandes finales en cuanto a emoción se refiere. La tensión por ganar se palpaba en el ambiente y es que el torneo ya estaba asentado en la élite del baloncesto internacional. Tenía prestigioso y no hay nada como esa característica para competir. Ese año, el Joventut de Pressley y Jofresa lograba el torneo.

Jugadores como Sabonis, Lasa, Arlaukas también hacían acto de presencia en el año 93, en el que el Real Madrid se proclamaba campeón por tercera vez, ante el Panathinaikos de Gallis y Volkov. Ese año, más de 100 periodistas se acreditaban para seguir los partidos y los grandes medios de comunicación nacionales se congregaban en Palencia para seguir el Torneo Ciudad de Palencia.

Al entrenador más laureado en Europa, Zeljko Obradovic, también le pudieron disfrutar los palentinos entre 1994 y 1997 como entrenador (con anterioridad ya había jugado este torneo con la selección yugoslava), aunque en Palencia solo consiguió el título de 1995 con el Real Madrid de Pablo Laso, Smith, Loncar, Arlaukas, Abad...

Las estrellas europeas, a la par que empezaban a emigrar a la NBA, se reunían todos los años en Palencia, como si por estas fechas visitasen el pabellón jugadores como Doncic, Sergio Llul, Spanoulis, Navarro... Eran otros tiempos, ahora Palencia, sin esta competición, se conforma con albergar en septiembre la Copa Castilla León. Burgos, Valladolid y Palencia no congregan a tanta gente en el pabellón, aunque la ilusión por el baloncesto sigue intacta en la capital. Eran otros tiempos, aunque los aficionados a este deporte sigan añorando el Torneo Ciudad de Palencia.

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