Mundial de China 2019

España alcanza la gloria tras aplastar a Argentina

Los jugadores de la selección española celebran la victoria. /Thomas Peter (Reuters)
Los jugadores de la selección española celebran la victoria. / Thomas Peter (Reuters)

La selección da otra exhibición coral y defensiva para conquistar su segundo título del mundo, 13 años después, encumbrada de nuevo en ataque por Ricky, Marc y Llull

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

Trece años después de que la mejor generación española de la historia alcanzase la gloria en el Mundial de Japón, la selección más terrenal, de menor nivel e inferior a aquella en talento, pero con el mismo e incluso mayor orgullo, espíritu competitivo y sacrificio, volvió a tocar el cielo al convertirse en reina universal. En esta ocasión en Pekín, donde el equipo dirigido por Sergio Scariolo, gracias a otra exhibición defensiva y a su juego coral, culminó una obra de oro que parecía imposible no sólo antes de llegar a China, sino también durante un campeonato en el que la selección, con un carácter y un corazón inmensos, se ha rebelado contra todo, para lograr una auténtica hazaña. Una gesta, de las más sorprendentes y memorables del deporte español de todos los tiempos, que entra por derecho propio en la leyenda, con una España que forma ya parte de la eternidad cuando nunca estuvo llamada a un hito de tales dimensiones.

Del título mundial más esperado en 2006 se ha pasado al más inesperado en 2019, sobreponiéndose España a todas las adversidades, entre ellas, la ausencia de Pau Gasol en un campeonato coronado como un auténtico equipo. Acostumbrado a la solidaridad, al esfuerzo y al sufrimiento, con una sobresaliente capacidad de aguante y grandeza mental en el último cuarto después de llegar a ganar por 22 puntos (33-55) y de que Argentina reaccionase para reducir diferencias y poner a prueba a la campeona, que ha ido, como le gusta, para sacar a relucir genes y acallar a los pesimistas, de menos a más camino del olimpo.

75 Argentina

Campazzo (11), Brussino (8), Garino (-), Scola (8) y Delía (2) -quinteto inicial-. Deck (24), Fjellerup (-), Gallizzi (-), Laprovittola (17), Vildoza (2), Redivo (3) y Caffaro (-).

95 España

Ricky Rubio (20), Rudy Fernández (11), Juancho Hernangómez (11), Oriola (6) y Marc Gasol (14) -quinteto inicial-. Colom (-), Ribas (5), Claver (2), Willy Hernangómez (11), Llull (15), Rabaseda (-) y Beirán (-).

Parciales:
14-23, 17-20, 16-23 y 28-29.
Árbitros:
Maranho (Brasil), Rosso (Francia) y Anderson (Estados Unidos). Eliminados: Juancho Hernangómez, Ribas y Brussino.
Incidencias:
Final del Mundial de China 2019, disputada en el Wukesong Sport Arena de Pekín

Ante otro grupo similar en valores que nunca quiere rendirse y que tampoco conocía la derrota, la selección, encumbrada de nuevo en ataque por Ricky Rubio (indiscutible MVP del Mundial), Marc Gasol y Sergio Llull, dio otra lección de trabajo colectivo, coraje y ambición, porque se podrán retirar o lesionar las grandes estrellas que han obligado a una renovación, pero lo que no pierde nunca España es su identidad ganadora y el hambre. Volvió a demostrarlo España en una final que fue otra demostración de grandeza. Scariolo había reclamado competir en la lucha por el oro mundialista ante tan duro adversario y sus jugadores le devolvieron la exigencia con creces.

Ricky, que por si había alguna duda se ha erigido en un base genial, en uno de los dos líderes, junto a Marc, de esta España tan mermada, volvió a destilar personalidad y fue el máximo anotador de la final, y a sus dos decenas de puntos, aparte de ritmo y cabeza, añadió tres asistencias y siete rebotes. En el caso del mediano de los Gasol, acabó con 14 puntos, siete capturas y cinco asistencias, para 22 de valoración, y Llull con un punto más (sin triples) que el pívot también campeón de la NBA pero con una influencia decisiva, con +17 con el menorquín en cancha. Superior aún fue la de Rudy Fernández, ya que con el escolta mallorquín la selección firmó +23, después de que hasta seis jugadores aportasen dobles dígitos en ataque. Con 125 puntos de valoración global frente a 72 de la selección argentina, el equipo español, que ha escrito una página de rebeldía y compromiso imborrables en la historia del deporte, el grupo de Scariolo, ambicioso y dominador de principio a fin, quiso mostrar al mundo que, con peor o mejor equipo, se puede aspirar a lo máximo a base de trabajo y solidaridad.

Siempre la defensa

En la batalla por el rebote, contra una selección tan física, España también fue muy superior (47 rechaces frente a 27 y 34 de ellos bajo su aro), lo que pone en evidencia que la selección disfruta entregada a la defensa, que es la que lleva a los éxitos -ya cuatro medallas consecutivas en grandes campeonatos-, y que en este Mundial de China ha puesto en la cima a Víctor Claver, un muro incansable durante toda la competición que se ha destapado en esta faceta, junto a, entre otros, Rudy, Pau Ribas, Sergio Llull o Pierre Oriola. Cuando a España no le funcionó el ataque (6 de 20 en triples), como ocurrió en el segundo y en el último cuarto, cuando Argentina apretó hasta acercarse a 12 (56-68), siempre estuvo la defensa. Cuando se vio obligada a dar un paso al frente, la selección nunca se escondió, como tampoco lo hicieron en la final los secundarios de un equipo que no permitió que hubiera emoción durante un partido con algunos vaivenes repleto de variantes y ayudas defensivas en el que España supo tener ambición pero también paciencia y temple ante la presión argentina.

Al igual que ocurrió para afrontar el soberbio partido de los «valientes» contra Serbia, que supuso el verdadero punto de inflexión de España en el Mundial en el que también se ha asegurado el billete directo a los Juegos, Scariolo apostó por Oriola en el quinteto inicial y la titularidad del ala-pívot catalán resultó clave para anular a Scola y para que la selección saltase a la cancha disparada hacia el oro. Con un comienzo espectacular (2-14) en los primeros cuatro minutos y medio), España salió como una campeona autoritaria, relanzada por una enorme defensa, sorprendida Argentina por esa gran decisión táctica de Scariolo que permitió a la selección distanciarse de forma sorprendente en ese arranque de sobresaliente baloncesto, que se repetiría tras el descanso (con un parcial de 2-12 en el inicio del tercer cuarto).

Scola, después frenado de forma magistral por Claver, acabó el encuentro con una sola canasta de campo de diez, y la primera parte sin un solo punto, después de que España ya dominase por completo el rebote en los primeros 20 minutos (26 ante los 15 del rival), pese a su discreto acierto en tiros de campo (10 de 28 para un 36%). Sin embargo, en todo momento se fajó en defensa, y mostró España, otra vez, su capacidad para sobreponerse a los momentos más complicados, cuando Argentina se acercó a sólo uno (13-14) después de endosar al equipo nacional un 11-0 de parcial. A partir de ahí, la selección no paró su camino hacia la dorada eternidad escrita por héroes legendarios.

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