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La Master of Wine Elizabeth Gabay rechaza la moda actual de los rosados pálidos de Provenza

La Master of Wine Elizabeth Gabay francesa, en el Castillo de Fuensaldaña. /RODRIGO JIMÉNEZ
La Master of Wine Elizabeth Gabay francesa, en el Castillo de Fuensaldaña. / RODRIGO JIMÉNEZ

La conocida como 'dama del rosado' reivindica la diversidad a la hora de elaborar este tipo de vinos en el mundo

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROFuensaldaña (Valladolid)

La conocida como 'dama del rosado' ha dado una lección magistral en el III Congreso Internacional del Rosados celebrado en Fuensaldaña, Valladolid. La Master of Wine Elizabeth Gabay es una de las grandes investigadoras de este tipo de vinos en el mundo y vaticinó que las ventas de rosados de calidad va hacia arriba, pero rechazó la moda de los pálidos influidos por los de Provenza porque está acabando con la diversidad en el mundo. De hecho, señaló que en la denominación de la Provenza no se han elaborado siempre rosados pálidos, es más bien una moda reciente. Desde su punto de vista, es fundamental contar con buenas viñas y buenas elaboraciones para producir rosados de calidad.

«El rosado no es un concepto nuevo», señaló Elizabeth Gabay, «sí la división entre blanco, tinto y rosado». Según lamentó, «se han olvidado muchas técnicas tradicionales». El 50% del vino rosado en el mundo se elabora en la Provenza y está amenazando la forma de producir en otras partes del mundo, en su opinión, porque cada zona debería mantener su propio estilo. Las claves están en saber si el mundo puede mantener las diferentes formas de elaborar rosados para que haya diversidad.

Elizabeth Gabay MW ha sido pionera a la hora de elaborar un libro sobre los rosados. 'Rosé: Entender la revolución del vino rosado' es la primera guía existente en el mercado sobre el rosado y responde a las preguntas de cómo es hoy y hacia dónde se dirige. Gabay comienza con un interesante recorrido por la historia del rosado. Escribe sobre la creciente popularidad comercial que ha protagonizado durante los últimos 30 años que, supuestamente, ha sido una historia de éxito, pero que no necesariamente ha ayudado a elevar la imagen del rosado como un vino de calidad.

La Master of Wine explicó que antes del siglo XIX no había una distinción clara entre la elaboración de vinos tintos y rosados. El 'rosé' en el siglo XVII era descrito, por ejemplo, como el color del sol naciente o del ojo de una perdiz o el ojo de gallo. En la mayoría de las pinturas no se distinguía si era un tinto muy pálido, un rosado o un blanco anaranjado.

Para Elizabeth Gabay es un error fijarse en el color para deducir la calidad de un vino rosado. «El color no indica calidad, sino estilo», enfatizó. Y también advirtió que «cuanto más oscuro sea el color, más probable será que el rosado sea más frutado y más estructurado». Desde su punto de vista «los rosados bien hechos pueden ser oscuros o claros, al igual que los rosados malos».

La experta, que ha acudido a Valladolid invitada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cigales, visitó el lunes la comarca, sus viñedos y algunas de sus bodegas, antes de catar sus rosados. Ya por la mañana, en el Castillo de Fuensaldaña dirigió una cata de cuatro rosados de Cigales después de su interesante exposición. Los vinos que degustaron los asistentes al III Congreso Internacional de Rosados fueron Salvueros Garnacha Gris, de Hijos de Marcos Gómez; 7L Rosado de una Noche, de Bodegas La Legua; Viña Picota, de Bodegas Hijos de Félix Salas, y Sinfo, de Bodegas Sinforiano.