Los zombis se levantan… por última vez

Los zombis se levantan… por última vez

La aventura narrativa basada en la exitosa serie 'The Walking Dead' llega a su fin con un cuarto capítulo que cierra el telón de lo que nació como un éxito absoluto y pudo sobrevivir a la muerte del estudio de desarrollo

EDUARDO M. ESPALLARGAS

A veces, las historias no tienen final feliz. Muy a menudo, de hecho, y en los últimos años la industria del videojuego ha vivido episodios lamentables que suponen el baño de realidad que ocultan las cifras astronómicas de ventas y los sueldos de los altos directivos. Como señalaba Jason Schreier, editor del portal especializado Kotaku, en un artículo de opinión en 'The New York Times', la industria es ahora más rica que nunca, con unos ingresos de cerca de 45 mil millones de dólares en 2018 según los analistas. Números alcanzados en parte gracias a éxitos como 'Fotnite' o 'Call of Duty', videojuegos cuyos responsables, los trabajadores, no viven en esa nube de éxito, felicidad y seguridad laboral. Más bien lo contrario. Los resultados de récord de los grandes estudios se han traducido en despidos masivos (Activision Blizzard, 800 trabajadores a nivel global; Electronic-Arts, 350, por poner dos ejemplos claros). Una situación extrema que se ha traducido también en cierres de estudios, con todo lo que ello implica.

Uno de los más sonados fue el cierre de 'Telltale Games', estudio especializado en un nuevo estilo de aventuras narrativas ambientadas en universos literarios o cinematográficos que se atrevió a adaptar franquicias de la talla de 'Batman', 'A Wolf Among Us' o el motivo de este artículo: 'The Walking Dead'. El estudio se fundó en 2006 en California, y se fue labrando un nombre con adaptaciones como 'Sam & Max', 'Regreso al Futuro' o 'Jurassic Park', además de las antes mentadas. Por si fuera poco, también fueron novedosos en cuanto a su modelo de distribución, basado en el mercado digital y un sistema de episodios al más puro estilo serie de TV. Con una regularidad más o menos fija, la compañía publicaba los diferentes episodios que conformaban toda una saga y que los jugadores adquirían de manera individual. La adaptación basada en los muertos vivientes de Robert Kirkman, creador de la serie de cómics, fue uno de sus títulos más queridos por los fans, impulsado en parte por la acertada adaptación para televisión de la productora AMC. Unos muertos vivientes que, paradójicamente, han sido también los encargados de recitar su elegía.

Si por algo destacó aquel estreno en 2012 del Episodio 1 de 'The Walking Dead: A Telltale Series', fue por un apartado visual que permitía sentirte dentro de las viñetas y un pulso narrativo marcado por Clementine, la niña protagonista que desde los primeros minutos se encontraría trágicamente sola en pleno apocalipsis zombi. Los primeros minutos de la obra de 'Telltale' también mantenían la esencia del trabajo de Kirkman, el cual pone el foco en los humanos y su supuesta capacidad de adaptación ante una situación tan extrema (homo homini lupus). Clementine veía de primera mano cómo el que luego fue su inseparable compañero, Lee Everett, deshacía el cráneo de la versión zombi de su niñera de un martillazo. Ante aquello, aquella niña de ocho años preguntaba: «¿Lo has matado? A veces regresan». Toda una declaración de intenciones de un personaje que los seguidores han visto crecer y evolucionar episodio tras episodio.

El 21 de septiembre de 2018, a través de un comunicado por Twitter, el CEO de 'Telltale Games', Pete Hawley, anunciaba el despido del 90% de la plantilla y la cancelación de todos sus proyectos. Ese 90% representaba a más de 200 trabajadores que se vieron de golpe engrosando las listas del paro, con todo lo que ello implica para ellos y sus familias. A los mandos del estudio se quedarían apenas 25 personas. Entre las cancelaciones del estudio, destacaban 'Wolf Among Us II' (adaptación de la serie de cómics Fábulas) o el videojuego en el que estaban trabajando sobre 'Stranger Things'. Por supuesto, también la ansiada temporada final de 'The Walking Dead'. Por suerte para los seguidores, la compañía Skybound Games decidió recuperar este proyecto y, «por los fans y los desarrolladores», hacerlo realidad. ¿El motivo? Skybound es la compañía fundada por Robert Kirkman, creador de 'The Walking Dead', encargada de gestionar todas las adaptaciones basadas en su obra. El máximo responsable de Skybound Games, Dan Murray, lo explicaba así: «Ese es el punto en el que nos encontramos: salvar el juego por los fans mientras ofrecemos a los creativos una pasarela al futuro mientras terminan el proyecto. Esto es todo lo que podemos hacer por las personas que están trabajando en el juego y por los fans».

El resultado a corto plazo de ese salvavidas ha sido 'The Walking Dead: The Final Season', una aventura que sigue la estela de los capítulos anteriores, insuflando mayores dosis de acción a la aventura y manteniendo el ritmo narrativo. Sin ánimo de destripar la trama, solo mencionar que en esta entrega final nos encontramos a una Clementine capaz de enfrentarse a cualquier reto, y su relación con el resto de personajes ganará protagonismo a lo largo del episodio, especialmente con AJ. Las decisiones que los jugadores vayan tomando en esta entrega marcarán el desenlace de cada uno de ellos, lo que gana muchos enteros si tenemos en cuenta que se trata del capítulo final. En lo técnico, el título es plano en el sentido de mantener intacto el motor de las anteriores entregas. Vuelve a relucir, eso sí, un estilo visual ideal para los amantes de los cómics, aunque el juego presenta algunos problemas técnicos que posiblemente sean fruto del trastabillado desarrollo que ha sufrido.

Sin duda alguna, es en el guion y en sus poderosos personajes donde reside toda la magia de un videojuego que se ha sobrepuesto a la muerte para dar una última mordedura. Un canto a las obras narrativas y todo un ejemplo de cómo trabajar a unos protagonistas a lo largo de varias entregas. El cierre de 'Telltale Games' es ya una realidad, aunque al menos se le ha puesto broche a su legado. En el esfuerzo de periodistas como Jason Schreier y demás voces que están denunciando la precariedad laboral de un sector exitoso reside la clave para no vivir más episodios funestos de despidos masivos y cierres. No queremos muertos vivientes, queremos videojuegos vivos y una industria sana.